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lunes, 16 de mayo de 2011
Un año sin él.
Vergüenza ajena: Immortal - Call Of The Wintermoon (1992)
Cuando el LSD crece en los árboles de los bosques noruegos
Había que empezar con el que, no supongo mal, es el estandarte de los videos cutres.
Algo que ha que decir es que este video está hecho con toda la intencionalidad del mundo, que es así de horrendo porque Immortal así lo quisieron. Y es que, los noruegos nunca se han tomado nunca en serio toda esta movida del True Norwegian Black Metal, y menos se han tomado en serio a ellos mismos, pero nunca, ni en escenarios, ni en entrevistas (ojo, cuando le preguntan qué ha visto de Nueva Zelanda).
Pero este video es demasiado, los tres corriendo por unas ruinas, dando botes, escupiendo fuego, y como no, ese mítico sombrero de Merlín. ¿Tiene sentido alguno? Para nada. Por lo visto decidieron hacer el video tras comer en una barbacoa, lo típico que hemos hecho todos alguna vez, vamos. Pero para esta ida de olla tan gordo estoy seguro de que algo les pusieron en la bebida. Es eso, o es que en esa zona de Noruega los árboles dan LSD.
Lo malo esto es que cuando uno escucha su fantástico disco debut, uno incoscientemente acaba acordándose de este video, y más de un inconsciente no se toma, musicalmente hablando a Immortal, cuando tienen el triple o más de calidad musical en todos los aspectos, que muchas bandas de True Black Metal, pero sobretodo, mucho mejor sentido del humor que todas esas caras pintadas serias.
Eso si, la versión completa de este video es imposible de encontrar, asó que me pregunto: ¿Qué habrá en los minutos restantes, dragones, hachas de goma, o gnomos saltarines? Bueno, lo que sí tengo claro es que sería algo causado como consecuencia de las sustancias psicotrópicas....
Nueva Sección: Vergüenza ajena
Bueno, bueno, nueva sección, a ver que ha preparado el idiota este, pensareis. No vais mal encaminados, en lo de idiota digo. Pero primero habrá que explicar, como diría Sara Montiel: "¿Pero que invento es este". El acometido de la sección es muy simple: sacaré a relucir todos aquellos videos de rock, punk, metal, hardcore y derivados que den... vergúenza ajena. Y los hay más allá de los enésimos playbacks a los que nos tienen acostumbrados el 90% de las bandas. Los hay malos, y con ganas, lo prometo. Algunos simplemente serán una enorme ida de olla de las bandas, otros tendrán mal gusto, otros serán cutres, y más cosas que no os esperaís.
Tengo que hacer varias aclaraciones. Lo 1º es que la sección es para cuestionar la calidad del video, no la de la música (aunque habrá casos en donde se le pueda dar caña a ambos aspectos), lo que hila con el siguiente punto. Aquí no hay bandas sagradas, habrá tanto bandas consagradas como bandas jóvenes. Del cutrerío no se salva NADIE.
Sobre la periodicidad de la sección, ahora mismo no se decirlo. Puede que sea un video por semana, o puede que tres, o vete tú a saber. Lo que puedo aseguraros es que tengo mucha carnaza por enseñar.
Otra aclaración: he procurado hacer una selección objetiva. Me explico, no habrá videos que para algunos sean buenos y para otros malos. No, son objetivamente malos, miremos como miremos. Otra cosa muy distinta es discutir el por qué son malos, pero eso ya es otra historia.
Por si alguien se lo pregunta, si, habrá bastante bilis, pero argumentada y con el objetivo de reirse un rato.
Una vez dicho esto, os dejo con el estreno, espero que disfruteis.
sábado, 14 de mayo de 2011
Revolución sentada.
Debe de ser un trabajo dificil el de ser manager de un tour, hablar con encargado de salas, procurar que a la banda no le falte de nada.... Realmente no sé quien fue el responsable del enorme fallo que comentaré, pero lo cierto es que las consecuencias de ese fallo fueron bastante curiosas.
Todo el mundo calladito y sin hacer nada. Lo mejor que se puede hacer, porque jodió a la banda sobremanera, porque le demuestras que a nadie le importa tu música. Así el cantante de Sonic Syndicate por entonces: Richard Sjunnesson le dijo al público: "Iros con vuestros gordos culos americanos a comer unos sandwiches a Quino's" . Público 1, Sonic Syndicate 0.
1 de diciembre de 2007, Worcester, Massachusetts. Amon Amarth tocarán esa misma noche allí, y además tendrán de teloneros a los polacos a Decapitated..... o se supone. Semanas antes se produjo el terrible accidente de tráfico que posteriormente se llevaría la vida de Vitek, batería de Decapitated. Lógicamente no pudieron continuar la gira, así que habría que buscar otro reemplazo. Ahí viene el problema.
La banda elegida en cuestión es Sonic Syndicate, banda de Metalcore, que por si no tuviese ya de por sí mala reputación, y poca calidad musical (enésimo clon de Killswitch Engage, que tampoco son santo de mi devoción) son elegidos para abrir un concierto de Amon Amarth, y los fans de estos no creo que les guste mucho el Metalcore, y más aún si van así:
En pocas palabras, que tenían todas las papeletas para salir a ostias de la sala. PERO algo pasó, en vez de protestar a botellazos, intentando abrirle la cabeza a alguien (que a veces es incluso hasta divertido según con qué bandas) a alguien se le ocurrió hacer algo que seguro nadie esperaba como modo de protesta: sentarse. Tal y como suena, sentarse y no hacer nada. Así poco a poco uno siguió a otro, y la sala quedó de esta manera:
Todo el mundo calladito y sin hacer nada. Lo mejor que se puede hacer, porque jodió a la banda sobremanera, porque le demuestras que a nadie le importa tu música. Así el cantante de Sonic Syndicate por entonces: Richard Sjunnesson le dijo al público: "Iros con vuestros gordos culos americanos a comer unos sandwiches a Quino's" . Público 1, Sonic Syndicate 0. Si empiezas a tirar cosas al escenario a la banda aún le puede quedar el consuelo de que a la gente le interesa tu música, pasa que te has encontrado a cuatro energúmenos.
Pero lo más gracioso de todo fué que, en vez de ignorar el tema, y hacer como si no hubiese pasado nada, decidieron tener la fantástica idea de darle la razón a los que se sentaron.... escribiendo una canción sobre el tema.
Muy bien, chavalotes, demostrando que lo que hicieron os jodió, muy bien, gracias a eso el autor de la revolución sentada escribió un artículo sobre lo sucedido (de donde he sacado todo esto) y ha permitido que los demás nos riamos un rato.
En serio, ¿quien fue el responsable de poner a dos bandas tan distintas juntas? ¿en serio no iba a suponer que algo bueno no podía suceder?
Ahora a vosotros, lectores, si en un concierto os pasa una situación similar, haced lo mismo, calladitos y a sentarse, aunque pueda parecer que tirar un botellazo a matar puede ser más satisfactorio. En cuanto os senteís el que esté al lado vuestra se preguntará el por qué, y hará lo mismo, entonces sólo hay que esperar al efecto dominó.
No digo que haya que hacerlo siempre ni con todas las bandas que no os gusten, pero por lo menos que el responsable de esa cagada aprenda según que bandas puedes poner en una gira juntas.
El artículo en cuestión, en inglés y más completo aquí.
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viernes, 6 de mayo de 2011
Crítica de discos: Batillus - Furnace (2011)
Es curiosa la entrada de hoy, ¿eh? apuesto a que muchos no sabreís que banda es esta. Comprensible pues, Batillus son una banda de Doom Metal de Nueva York, formados en el 2008, este es su primer álbum, que no su primer trabajo editado, antes ya tenían algún EP, single, split...La cuestión es que estos chavales prometen, por lo menos en el campo del Doom Metal, pero con grandes pinceladas de Black Metal, vamos, lo que viene siendo Blackened Doom Metal (¿a que queda bien así?).
Puedo entender que, viendo la duración de algunas canciones, el disco eche para atrás, ya que salvo Deadweight y Uncreator, cada canción sube de los 7 minutos muy fácilmente. Pero a pesar de todo, el álbum se pasa rápido, principalmente porque son sólo 6 canciones, lo que se resume en 44 minutos de aplastante Doom. Pero también ayuda el hecho de que los chavales tienen talento, y hacen que una cosa tan áspera como pueda ser el Doom Metal, nos deje con ganas de más.
Desde el principio el álbum sale a desconcertar al oyente. Un ruido blanco de fondo, que parece sacado de la radio de Silent Hill nos da la bienvenida. A los pocos segundos aparece una tétrica guitarra acústica que dará paso a los densos riffs y a los gritos que nos acompañaran en toda la canción y sobretodo en la obra. Pero de nuevo volvemos a la inquietante acústica, y todo irá bajando de nivel, hasta que oigamos solo una batería que al final se desvanece hasta quedar todo en silencio. Roto de nuevo por la distorsión y alaridos que se harán perpetuos hasta el final de la canción, y eso que dura casi 9 minutos.
Es curioso, pero, sobretodo en la primera parte, del tema, he notado una influencia clarísima de los maestros del Sludge y experimental: Neurosis. Para quien tenga los oídos entrenados en este tipo de frecuencias sonoras, creo que verá bastante claro el homenaje.
Deadweight por suerte se muestra algo más accesible (si es que este término se puede usar en Batillus), pero tiene un riff machacón y repetitivo que se clava sobre tu mente. Pero como dije antes, te dejan con ganas de seguir moviendo la cabeza, y más aún cuando dejan ese solo de guitarra enfermo, al final de la canción.
Sin embargo Uncreator, la más corta del disco, con 3 minutos y medio, muestra la otra cara de Batillus, la que rinde tributo a Darkthrone, Mayhem, Immortal, Emperor, etc. Toda una descarga en condiciones de Black Metal, pero, con el toque lento que le saben dar estos neoyorquinos, y una batería que no nos deja apenas descansar. Luego dicen que el Doom Metal no es Metal extremo....
Ya en The Division, las cosas vuelven a su lugar, con una introducción instrumental de 3 minutos, que darán lugar a un pequeño solo de bajo y de ahí otra vez tendremos presente la agónica voz de Fade Kainer, y los aplastantes riffs de guitarra que se irán alternando de nuevo, con partes limpias. Aunque me ha llamado la atención una especie de zumbido que se presenta por la parte final del tema, y que es un tanto desagradable, no sé si será para crear algún efecto en quien lo escucha, pero, a pesar de ser un tanto molesto, consigue que el tema sea aún más inaccesible.
Se nota que a Batillus les gusta el Drone, porque es con lo que arrancan What Heart, aunque sin llegar a los enfemizos niveles de Sunn O))), claro está, para empezar porque tienen percusión.
Pero bromas aparte, cierto es, que este es junto a Mautaam, el tema más denso del álbum, no el más largo, pero es mortalmente lento. Está bien que flirteen con el Drone, pero, podían haber acortado un poco el experimento.
Aunque para extraño es el comienzo de Mautaam, con un sampler bastante siniestro, de alguien, hablando, a saber qué, porque tiene la voz muy distorsionada, pero en cuanto los desgarradores acordes de la guitarra comienzan a hacer una fúnebre marcha Drone/Doom, eso nos da igual. Así estará hasta el primer tercio del tema, cuando los infernales alaridos nos despierten del trance. Progresivamente la canción se irá intensificando, buena prueba de ello es el ritmo de la batería, que empieza a animarse por la parte final, metiendo más bombo, y un blast-beat que nos coge de sorpresa, para volver a sumergirse de nuevo en el ruido, y repentinamente, hacerse el silencio. De esa manera tan brusca acaba el prometedor debut de estos norteamericanos, que quien sabe si en un futuro se podrían convertir en una banda puntera de la escena Doom. Creo que más que en América, donde pueden conseguir más reconocimiento es en Europa, que somos algo más abiertos de oídos, y muchas veces no nos importa lo que venda o no venda una banda....
Hablando de ventas. Como muchas otras, han decidido que si la gente se va a piratear el disco, mejor lo hagan en casa. Es decir, han tenido la idea de poner en su página web el disco a disposición de cada uno. En múltiples formatos de audio, y como no, de buena calidad, y también la opción de comprar el disco físico (si, los discos existen más allá del mp3). Así que os recomiendo encarecidamente la descarga, creo que se merecen tener repercusión. Bajároslo aquí.
Nota: 8
Batillus - Uncreator from (((unartig))) on Vimeo.
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lunes, 2 de mayo de 2011
Recuerdos
El otro día me encontré con un conocido, el susodicho en cuestión también es aficionado al Metal, y estaba buscando un bajista para su banda de Thrash Metal, lo curioso era la edad del chaval, 15 años, y ya conoce muchas más bandas de Thrash de las que conocía yo a su edad (ahora tengo dos décadas) y obviamente pensé: "mierda Pablo, ¿como has podido perder tanto el tiempo?".
Un par de días más tarde me encontré hablando con otros dos colegas, y a uno de ellos le comenté lo que acabo de comentar, a lo que me respondió: "normal, con internet puedes conocer cualquier grupo", a lo que el otro replicó al poco rato: cuando yo empecé las canciones se intercambiaban por cassetes", normal, tiene 28 tacos, además me dijo que para la edad que tenía, no me faltaba gusto musical, es ahí cuando ví el paralelismo, y me puse a pensar (que nunca viene mal, niños).
Cada generación lo ha tenido cada vez más fácil para descubrir música, al igual que mi amigo al que le saco un lustro podía saber a tan temprana edad tantas bandas, a mi me ha pasado lo mismo pero un poco más tarde, y también contribuye, como no, el tiempo que lleves sobre la faz de la tierra.
Todos nos hemos podido beneficiar de Internet para conseguir música relativamente gratis, seguro que tú, amigo lector, tendrás una buena biblioteca musical, bien grande y variada, decenas de discografías, cientos de bandas, de músicos, bandas sonoras, etc.
Pero ¿pensamos de vez en cuando en cómo ha sido el camino hasta llegar hasta aquí? Internet se ha instalado tan fuertemente en nuestras vidas que es algo que ya damos por hecho tener. Pero hasta hace muy poco no fué así.
Al igual que mi amigo, que descubría grupos nuevos a través de intercambio de cassetes y el boca a boca, yo mismo me considero de la generación "proto-internet", esa que sí podía acceder a la red, pero de manera ocasional, y hablo de una red a años luz de ser lo interactiva que es hoy, estaba el MSN y mucho era, de la música ni hablo, y menos del Metal. Hace una década, la Mtv emitía música, y no 15.000 realities para adolescentes americanos sobrehormonados, y suerte que teníamos, porque era la única oportunidad de tener la suerte (ni siquiera era algo seguro) de ver algún video de alguna banda que te gustase (en aquellos tiempos: Linkin Park, Linkin Park, Limp Bizkit, Marilyn Manson, Slipknot...) y del último video que sacasen, olvídate de ver el anterior video, sabías como era si te lo contaban.
La única manera de conseguir música era a través de los primitivos programas P2P, como Napster o Kazaa, que tenían poco contenido, comparado con hoy día, y básicamente no iba mucho más alla de las bandas punteras de turno (así que nada de descargarse la discografía entera de Darkthrone o Neurosis), y curiosamente, las bandas que empezaron a "regalar" su música por internet, han sido los que más provecho le han sacado al asunto.
Tal vez, en el futuro en Internet no sea tan fácil conseguir descargar música de manera gratuita, no hay más que ver la caza de brujas a la que se somete a todos los responsables de páginas webs que ofrecen todos estos contenidos, por eso os digo dos cosas: aprovechad ahora y reventad el router, y sobretodo, cuando lleguemos a una época donde descargas sea dificil, que como mucho las canciones puedan ser escuchadas en distintos programas ideados para eso (no, Spotify ya no cuenta) y con limitaciones, mirad atrás, mirad el largo camino por donde hemos pasado, y lo que hemos conseguido, y os dareís cuenta que hagamos lo que hagamos, ya es un avance.
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jueves, 28 de abril de 2011
Crítica de discos: Dark Tranquillity - Damage Done (2002)

Desde el seminal Left Hand Path de Entombed allá en el lejano 1990 hasta hoy día ha llovido mucho, no mucho, demasiado. La influencia del Death Metal sueco se expandió como la cólera, y más aún cuando en la escena aparecieron grupos que insuflaban melodías a sus composiciones. Los primeros fueron At The Gates, convertidos en leyenda tras su abrupta separación. Al poco tiempo le siguieron In Flames y Dark Tranquillity, y es curiosa la evolución de ambos. In Flames sin duda han sido los que más han influenciado y sobretodo los más populares. Desde el Colony, poco a poco fueron cambiando de su Death Metal Melódico de su orígenes, a un Metal mucho más digerible (moderno, lo llaman) en su disco Clayman (si, Clayman, no me he equivocado). Estilo que no era malo, simplemente estaba muy alejado de sus orígenes, pero les dió una enorme fama e incitó a otros a seguir su camino (vease Soilwork). Mientras que Dark Tranquillity siempre han permanecido más a la sombra, siguiendo su camino particular, pero siempre muy cercanos a sus orígenes, lo cual ha sido siempre su gran aval. Ha tenido por supuesto, sus momento experimentales, como Projector, tal vez demasiado melancólico y calmado para lo que debería ser una banda de este estilo, y Haven, como más agresividad, pero no con la suficiente, como reclamaban sus fans. Después de Haven, finalmente tenemos Damage Done.
Damage Done fue y es una de los pasos claves en su carrera donde recuperaron el prestigio perdido (si es que alguna vez lo hicieron...) y demostrando que ellos saben de donde vienen y nadie les tose en su terreno. Cierto que los teclados tienen mucho peso (a veces incluso demasiado) pero en este álbum cumplen un papel un tanto especial, muchos han dicho que suenan atmosféricos, y les doy la razón, ese sonido oscuro, siniestro, y tranquilo que suena cuando paradójicamente el resto de la banda descarga toda tu rabia, dan un efecto final curioso pero sobretodo muy satisfactorio, veamos el por qué:
Final Resistance comienza con un fundido de guitarras que va ascendiendo poco a poco hasta que a los pocos segundos se desata un torbellino en poco más de 3 minutos, si no fuese por el teclado en que acompaña a las guitarras en medio de la canción, perfectamente podría haber pasado por una canción de Deathrash, con una batería asesina y unos riffs rápidos y sobretodo, Mikael Stanne en estado de gracia. A pesar de que es una de las mejores de álbum y de su carrera, no refleja exactamente lo que será el resto del álbum, cosa que sí hace Hours Passed In Exile, que empieza con ese teclado tan atmosférico que caracteriza al disco, pero como siempre, la tranquilidad deja paso a las guturales de Stanne y a esos riffs fríos a los que nos tienen acostumbrados, eso sí, el teclado, sobretodo en los estribillos y en las partes limpias va a seguir presente, ayudando a construir la canción (pero tranquilos, que no es predominante).
Llegamos al single del álbum: Monochromatic Stains. Como un riff claro y bien marcado, hecho para que se quede en tu memoria. A diferencia de su antecesora, aquí los teclados pierden terreno con respecto a las guitarras, que sobretodo en el solo hacen un trabajo fantástico.
Como detalle, la banda de Metalcore The Agonist versionó esta canción, el resultado, bueno... hicieron una versión.
Siempre me ha llamado la atención en Single Part Of Two, la dualidad que se da en esta canción. El ritmo que marcan las cuerdas y los bombos es agresivo, sin embargo los teclados de fondo son tristes, así que se crea una sensación extraña, de tristeza pero al momento siguiente con ganas de partir cráneos.
The Treason Wall , en cambio, se deja de complicaciones y ataca desde el primer segundo con la batería de Anders Jivarp, después de esto le seguirán unos riffs rapidísimos Made in Sweden acompañados de ese teclado que no cesa apenas, y como no, breves (muy breves) descansos a través de partes límpias.
Como no, a estos suecos les encanta complicarse la vida, y así en Format C: For Cortex volvemos a esa dualidad de la que antes hablaba, donde las partes tristes se fusionan con la mala ostia propia de estos chavales que no desaparecerá en el tema homónimo del disco, que posiblemente sea de los más rápidos de su carrera, con unas influencias thrashers que se harán más patentes en Character. Pero toda tormenta tiene su fin, y esa agresividad poco a poco se irá diluyendo hasta dejar paso a las partes limpias y los teclados, hasta desaparecer por completos.
Buena prueba de que Dark Tranquillity son al Heavy Metal lo que un alcohólico a la bebida, le dan a todo. Digo esto porque el principio de Cathode Ray Sunshine es épico a no más poder, siempre que lo escucho me imagino a un personaje de El Señor de los anillos cabalgando por un largo valle, referencia un tanto rara, si, pero se nota un aire Powermetalero a la canción que no se lo quita nadie, en especial a esa sección con pianos, como si estuviesemos escuchando Children Of Bodom vamos.
El toque melancólico que tenían canciones como Single Part Of Two o Format C, aquí se acentúa enormemente en The Enemy, con un piano para abrir la canción que al poco tiempo dejará paso a las guitarras, en este caso muy melódicas y a el violín que está presente en ciertas partes. Aquí los teclados y demás arreglos sinfónicos si que son realmente los protagonistas.
Aunque si alguien tenís miedo de que el álbum se ablandase ahora, que esté tranquilo con White Noise/Black Silence que pertenece al núcleo duro del álbum. Unos riffs de esos bestias que tanto gustan y que apenas van descanso en toda la canción, y a los teclados que les jodan.
Antes de acabar con el outro, y por consiguiente con el álbum, reseñaré también las caras B con las que cuenta este álbum, y que vienen juntas en la Re-edición de 2009.
I, Deception es otro de esos temas duros, que, como es normal, de vez en cuando deja espacio a los teclados, en especial en una sección ambiental bastante extraña, aún así mantiene el nivel del álbum.
Static es uno de esos temas que no entiendes cómo se pudo quedar fuera de este álbum. Tal vez porque se parece a The Enemy, es decir, tiene ese toque tan triste y melancólico que sólo estos suecos saben darle, aunque tiene detalles que valen bastante la pena, como algún blast-beat que se cuela poco a poco, mientras la intensidad sube, o la parte en la que sólo están los pianos, y como no, la parte final, que va subiendo de velocidad hasta el final (algo abrupto).
The Poison Well sin embargo si que me ha parecido merecedora de estar donde está, un poco floja comparada con el resto del nivel, eso sí, ya les gustaría a muchos llegar al nivel de símplemente esta canción.
Ahora sí, llegamos al outro: Ex Nihilo, que va más allá de ser un mero telón, y es todo un tema en condiciones. Instrumetal, como cabría esperar, y que es, por tanto el tema más atmosférico de todo el disco, pues a estas alturas, creo que a los suecos no les quedaba nada más por demostrar. Tema de cierre que va subiendo poco a poco en intensidad para luego volver a bajar y repetir el ciclo hasta que los pianos se hagan control de todo, como si nada hubiese pasado.
Dudo mucho que se vuelva a repetir algo como la escena del Death Metal de los 90 en Suecia, pero de no tengo duda es de que este álbum defendió perfectamente su legado, que tan lejano queda hoy día. Dark Tranquillity dejaron hace mucho tiempo claro quienes son los que mandan a la hora de hacer Death Metal con melodía, aquí marcaron definitivamente su territorio, y aunque hay algún que otro muy buen alumno, como Insomnium, Damage Done solo hay uno.
Nota: 9,5
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