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viernes, 7 de octubre de 2011

Crítica de discos: The Project Hate MCMXCIX - Bleeding The New Apocalypse (Cum Victricii In Manibus Armis) (2011)


Es indudable que lo primero que llama la atención de esta banda es su bizarro nombre. No conozco ninguna otra que tenga su nombre medio en latín medio en inglés. Así el Proyecto Odio 1999 (por si no sabíais lo que era MCMXCIX) ofrece una música tan inusual como su nombre.
 Normalmente son catalogados como Death Metal Industrial. Es cierto que la electrónica juega un papel determinante en su música, pero aún así The Project Hate hacen algo un tanto alejado a esa etiqueta. Dejémoslo en que hacen un Death Metal bastante poco convencional, muy poco convencional. De hecho hace tiempo leí que The Project Hate consistía en que Lord K.Philipson (creador de la banda) hacía lo que le venía en gana con el Death Metal.... y no puedo estar más de acuerdo. Es la definición que mejor se ajusta a los suecos (¿de donde si no puede venir una banda de este estilo?).
Sólo tenemos seis temas, de muy larga duración eso sí, porque ninguna baja de los nueve minutos, y lo normal es ver temas de once, doce minutos, que pueden hacerse largos para el oído no entrenado. Y lo cierto es que gracias a la larga duración de los temas podemos encontrar en ellos muchísimos elementos y llevarnos más de una sorpresa. En pocas palabras, con temas de cuatro o cinco minutos, el efecto no habría sido el mismo ni de lejos.
Lo primero que nos puede llamar la atención desde la apertura del disco con Iesus Nazarenus, Servus Mei, es la alternancia entre la voz femenina limpia de Ruby Roque y la voz chillona o cavernosa (según toque) de Jörgen Sandström. Este juego de "La bella y la bestia" no es nuevo, claro está, sólo que aquí no encontramos un ritmo lento, ni violines, ni ningún elemento del Metal Gótico que impulsó esta técnica. En lugar de eso encontramos una base rítmica muy potente y muy bestia, se podría decir que es el juego que inventaron los Theatre Of Tragedy allá por el 95 sólo que llevado al extremo.
Pero es que eso es de lo más normal que vamos a encontrar, la alternancia de voces ya está muy vista, lo que no está tan visto es que repentinamente un tema de Death Metal convencional derive en un interludio de música electrónica, y sin transición ni tonterías, a “palo seco” como suele decirse. Por poner un ejemplo, en Summonic Majestic War tenemos un largo pasaje de música electrónica, si, de ese que hacen los DJ, suena muy raro, pero es cierto, hasta que vuelve de nuevo el riff, que nos lleva a terrenos más conocidos, para acabar con elementos orquestrales, todo ello en el mismo tema, y sí, estos elementos orquestrales se repetirán más veces y vendrán sin previo aviso. Esta es la gran baza del disco, el enorme contraste que puede haber entre varias partes seguidas y la escasa o nula transición entre estas. Otra muestra de esta transición tan radical es The Serpent Crowning Ritual, que alterna entre partes tranquilas y furiosas, hasta llegar a un interludio de piano, de ahí a uno ambiental, que sin darnos cuenta deriva en toda una demostración de Death Metal sueco de la vieja escuela.
Podría nombrar también el principio majestuoso de Bring Forth Purgatory, y como deriva en otra monstruosidad de tema, o cómo encontramos en este mismo tema riffs inspirados en el Black Metal noruego. Insisto, los temas son largos, pero no se conciben de otra manera que no sea así, por eso se pueden permitir el lujo de meter en cada corte lo que les plazca, en un auténtica ejercicio de creatividad. Y podría seguir diciendo muchísimas más sorpresas y elementos extraños en cada tema, que me darían para escribir mucho más. Pero prefiero no fastidiarlo y que sea cada uno el que se adentre en el disco y se asombre por sí mismo.
Es un disco que requiere su tiempo, debido a la larga duración de cada canción, que, como he dicho, puede saturar al que no esté muy metido en el Heavy Metal menos convencional. En el caso de que queráis escuchar algo nuevo, The Project Hate es todo vuestro.
Para que luego digan que el Metal extremo es cerrado de miras.


Nota: 9

martes, 4 de octubre de 2011

The Electric Eye

Tal y como decían los Judas Priest en su álbum Screaming For Vengeance, algún día habrá un ojo eléctrico en el cielo, que observará hasta que leemos el periódico. Salvando las distancias con esa visión tan apocaliptica (y cada vez más cierta) que tenían los británicos. Por primera vez los seguidores del WRC fuimos ese ojo. Algo que yo nunca creería que sucedería debido a la dificultad de la tarea, y sobretodo por el alto precio que implica (y un progenitor que me intentó quitar dicha idea de la cabeza).
Pero menuda sorpresa me llevé cuando una semana antes anunciaron que desde la web oficial del WRC se emitirían el viernes y el sábado en directo, solo que a partir del segundo bucle de la mañana.
La fórmula en principio parecía sencilla. Emisión de los tramos desde el helicóptero que sigue las pruebas, alternado con la cámara de la jaula de los pilotos, y entre tramo y tramo, entrevistas a diversos miembros de los equipos. Claro, viendo esto me pregunté cómo no se había hecho antes. Fácil, cuando tienes un presidente de la FIA al que no le importa un carajo otras cosas que no sean la F1 y las sesiones sado de temática nazi-militar. Pero Jean Todt ha decidido meterse hasta el fondo y con North One (la propietaria de los derechos de TV del WRC), con propósito de hacerlo con regularidad el año que viene. Recuerdo que el próximo año vuelve Montecarlo y la audiencia suele ser muy jugosa....
Si tengo que dar el veredicto tendría que ser notable, muy bueno, pero con carencias a resolver si esto quiere implantarse el próximo año (y no descarteis que sea de pago).
La fórmula salió bien, tanto que muchos nos planteamos si realmente valía la pena salir al mundo exterior y despegarse de la pantalla, y por ende, perderse a los pilotos en los tramos. Menos mal que no hubo especiales nocturnas el viernes....
Sin embargo, hasta la una y media no teníamos sonido, y sólo podíamos oir la radio, algo bastante desconcertante, que por suerte no volvió a pasar y al final se coordinó perfectamente la radio y el sonido real.
Otro de los fallos es que, cuando había un descanso bastante largo de los tramos, bien se dedicaban a repetir los anteriores, o peor, directamente dejaban una cámara alta fija hasta que hacían una entrevista con alguien, la cual venía totalmente por sorpresa. Aparte que la cámara móvil a veces daba demasiados "paseos" y podíamos ver cómo la azafata de turno repartía propaganda, o a Petter Solberg firmando autógrafos durante 10 minutos (gran gesto por su parte, pero creo que sólo interesa a los que están allí).
También falta algún narrador en castellano o en otro idioma mayoritario, pues no todo el mundo entiende inglés o francés.
La cobertura, que nadie se equivoque, ha sido muy positiva, y es comprensible que al ser la 1ª vez, sea mejorable, pero no ha sido un absoluto caos, e incluso si se subsanan estos fallos, sería interesante pagar, porque claro, la cobertura no es barata, y hay que compensarla. Además, si no fuese gratis ¿cuántos estarían dispuestos a pagar por una cobertura completa, que además a veces es un tanto tediosa?. Sería una opción a tener en cuenta, aunque, si sigue siendo gratis, no creo que nadie ponga pegas.

lunes, 3 de octubre de 2011

Tal vez sea verdad

Voy a meter la mano en el fuego voy a soltarlo: Francia ha sido el mejor Rally en lo que llevamos de campeonato con diferencia. Y es que muy pocas veces hemos tenido tanta competividad y tanta sorpresa. Veamos, después de Finlandia comenté que Loeb había dado un golpe de autoridad en el campeonato. Ganó en un terreno próspero para Ford y quedaban 3 rallies de asfalto, los cuales se le dan, como siempre, excesivamente bien. Pero en Alemania pincazo que le deja sin victoria, en Australia doble accidente de los Citroën, con lo que unos pocos puntitos con suerte y a casa... y esta vez un fallo en la construcción del motor (lo que se dice un motor defectuoso, vamos) y ni Super Rally ni nada, abandono directo y sin opción a puntuar, si a esto le añadimos la salida de pista de Hirvonen y su táctica demasiado conservadora que han hecho que este sea una de sus actuaciones más mediocres, y encima el que gana es Ogier, al que le han puesto definitivamente el papel de nº2 en el equipo, con lo que se queda a sólo 3 puntos del piloto de la marca anglo-americana y de su jefe de filas, todo esto a sólo dos pruebas del final. ¿Demasiados acontecimientos? Pues sí, incluso después de la prueba con la exclusión (por mucho que me joda) de Petter Solberg de la prueba debido a la falta de peso en su coche, han permitido que Mikko se haya colocado en igualdad de puntos con Seb.
Ante las críticas que he oído hacia el piloto de Ford, debo romper una lanza a su favor. Tienen razón al argumentar que no ha sido el más rápido muchas veces, que incluso su compañero de equipo le ha mojado la oreja varias veces, pero debo recordarles que ha sido el más constante, el que nunca ha sucumbido a la presión y no ha cometido errores de gran calado, cosa que sus rivales más próximos sí han hecho, y más de una vez. Es más, ha sido un piloto muy asiduo al podio, y en las carreras donde no se ha subido al cajón, ha sido el piloto más próximo a este y por si fuese poco ha puntuado en todas las pruebas, cosa que nadie ha hecho en la categoría grande.
Esto me recuerda un poco a algo que ocurrió hace 10 años justamente. Richard Burns (que en paz descanse) ganó el título con sólo una victoria a sus espaldas ese preciso año (en Nueva Zelanda), menos que sus rivales cercanos, Colin McRae (otro al que se echa de menos) y Tommi Makinen, ambos con tres victorias en su haber.
Como vemos esta situación no es nueva y es totalmente factible que se repita.
Pero no ha sido sólo interesante por el lado de los candidatos al título. Mucho sufrió Ogier para superar a Solberg, que como es habitual en su persistente mala suerte, llego a ir líder hasta que un pinchazo arrasó con sus posibilidades de victoria (los comisarios se encargaron del resto), y también tuvo que superar a un genial Dani Sordo, que poco le faltó para llevar a cabo la venganza contra Citroën, ganarle a su sustituto en el equipo galo en su casa, una auténtica lástima porque habría sido un gozo ver la cara de Quesnel ante la ironía de la situación, aunque creo que ya tenía suficiente con ver cómo su piloto estrella volvía a abandonar, y encima esta vez de manera definitiva, cumpliendo así con el tópico de que en los rallies puede suceder cualquier cosa, ojalá esto sea por fin el principio del fin (¿o empezó en Alemania?) de la tiranía de Loeb, que ha durado ya siete años, demasiados, diría yo. Aunque se merece todos y cada uno de los títulos que ha ganado, no lo neguemos.
Queda esperar a Cataluña, el rallie de casa, tal vez sea esta vez, sin intermediarios ni órdenes de equipo cuando Dani se alce con la victoria en ese rally que siempre se le escapa a pesar de que muchas veces es el más rápido, y donde ha copado varios años seguidos el segundo lugar. Tiene ahora una ocasión perfecta para hacer lo que no le dejaron durante 5 años, tiene la máquina y tiene la velocidad, el resto depende de él.

Si alguien siguió la retransmisión del Rally de Francia en directo por la web (1ª vez que se hacía, cuyos resultados comentaré pronto), tal vez se fijase que cuando a Quesnel le preguntaban sobre si el rally continuaba con Ogier liderándolo, y por tanto se pondría a una distancia demasiado cercana del otro Seb, siempre intentaba eludir la respuesta, "Bueno, el rival el Mikko, tenemos que vencerle a él". Esta respuesta se reprodujo varias veces, lo más interesante se limitó a un "Loeb es el piloto nº1". Ya sabemos que la condición principal que puso Loeb para su renovación fue ser el piloto número uno, condición que desde principio de año estaba compartida entre ambos pilotos, ahora, el morbo está asegurado porque ¿realmente pararán a Ogier si este tuviese mejor posicionamiento para situarse líder? Sería una táctica un tanto dudosa desde luego, así que será una de la cuestiones más interesantes de aquí a que finalice el campeonato. Tal vez Ogier se huele la situación, y viendo que su condición de escudero puede ir para largo, haya decidido hacer eso que los rumores, cada vez más constantes dicen, que fichará por Ford el año siguiente. Se dice en el paddock que la decisión está ya tomada, y que uno de los pilotos de Ford recalará en Volkswagen (que no es mal exilio desde luego).
Tal vez una de las claves se encuentre en la conferencia de prensa post-rally, cuando un periodista le pregunta al francés si son ciertos esos rumores que le sitúan en el equipo azúl, lo que Ogier niega, sin embargo los gestos de los pilotos a su alrededor nos hacen pensar otra cosa, y más aún cuando Dani Sordo coge el micro y comenta "It's Red, so maybe it's true", es decir: "Está rojo, así que tal vez sea verdad".

jueves, 29 de septiembre de 2011

Crítica de discos: Machine Head - Unto The Locust (2011)

Cuando hace un par de días reseñé el último disco de Anthrax comenté la enorme expectativa que había. Bien, con lo nuevo de Machine Head hay una expectación igual o mayor, aunque por otras razones más positivas.
Anthrax llevaban 8 años sin editar nada nuevo de estudio, Machine Head sólo la mitad, pero es que los antecedentes eran impresionantes, hace 4 años se editaron esa obra maestra llamada The Blackening, y claro, el liston era tan apabullantemente alto que toda la atención se centraba en si Unto The Locust superaría esa obra, cosa francamente demasiado dificil. Eso posiblemente haya sido una losa enorme que ha perjudicado a esta "langosta" de los de Oakland. Las comparaciones entre The Blackening y este Unto The Locust han sido, son y serán constantes, algo comprensible, no sólo por la calidad del predecesor, sino también porque Machine Head han continuado la senda de The Blackening, no han introducido grandes cambios, algo que puede ser malo..... pero los californianos están tan cómodos en este camino que lo bordan. Unto The Locust no es tan bueno como el predecesor, pero sigue siendo un grandísimo disco, con todas las letras. No han evolucionado mucho, cierto, pero la calidad se mantiene muy alta, es más, si este disco hubiese salido en 2007, os aseguro que MH habrían tenido a todo el mundo comiendo de su mano.
Hay cambios, claro está, pero no se aprecian hasta el segundo tema, porque I Am Hell, encargada de abrir el álbum tiene la misma estructura que Clenching The Fist Of Dissident.
Tema largo, que empieza de manera amable para después arrasar como una apisonadora con todo. Riffs rapidísimos y abrasadores, solos de guitarras dobladas y un tanto virtuosos... y acabar con un final fundido. Vamos, a lo que nos tienen acostumbrados. Es con Be Still And Know donde podemos apreciar ya ciertos cambios, en forma de estribillos melódicos, con ese tono épico que hace que se te incruste en la cabeza y quieras volver a oirlos constantemente. Cierto que hoy día se abusa de los estribillos melódicos, sobretodo en géneros que no son muy apreciados por aquí, pero que nadie se preocupe que MH no salen mal parados, es más, muchos deberían aprender de cómo se deben hacer las cosas. Aunque la presencia de The Blackening sigue muy presente y hay ciertos riffs que nos recuerdan a otros ya vistos.... (a buscar).
Locust, además de darle título al álbum, es la típica canción que hacen los americanos hoy día, tal vez por eso fue elegida como single de adelanto. Inicio tranquilo, guitarras dobladas, cambios de ritmo, etc.
This Is The End es otro tema curioso, con una corta introducción acústica rota totalmente por un riff rapidísimo, al que incluso se le aprecia cierto aura black-thrash, incluso tenemos algún pequeño blast-beat rondando por ahí....
Pero donde se hace algo realmente distinto es en Darkness Within. Si This Is The End tiene una pequeña intro acústica, aquí se explota más ese detalle, de hecho en la edición especial del álbum contamos con una versión totalmente acústica del tema, y ya sea con la versión electrica del tema o la acústica, Machine Head salen muy bien parados, es más, canciones tan melódicas como estas puede que sean el camino a seguir para el siguiente álbum, porque se les da bastante bien, más de lo que muchos esperarían.
Los dos últimos temas son ya más familiares para los seguidores de Machine Head. El penúltimo: Pears Before The Swine, suenan a Groove Metal machacón, como el que podían mostrar en Burn My Eyes o The More Things Change. Mientras que This Is Who We Are recuerda a A Farewell To Arms, quitando el comienzo protagonizado por un pequeño coro de niños que contrasta con la grave voz de Flynn, lo demás sigue igual, tema largo y pesado que acaba desembocando en un final tranquilo a base de violines.
Por último en la edición especial tenemos dos versiones, The Sentinel de Judas Priest, y Witch Hunt de Rush, más la acústica de Darkness Within. Poco que decir aquí, versiones embrutecidas de las originales, vamos, adaptadas al estilo de Machine Head, sin hacer ningún atropello con los temas.
Por tanto Unto The Locust no es el álbum más original del mundo, pocos cambios con respecto a su predecesora, lo que sería criticable.... pero es otro álbum que engancha como pocos a pesar de su extensa duración, cosa difícil de conseguir actualmente, y más aún con esta calidad, fuera de toda duda.
Por mí, si siguen creando álbumes tan adictivos, pueden seguir repitiendose todo lo que quieran.

Nota: 8,8

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Conjeturas

Ayer se cumplió un cuarto de siglo de la muerte de Cliff Burton. Sinceramente no voy a pararme a decir que si era muy buen bajista, que era un tío muy simpático, que se murió en Suecia, todo eso ya lo sabeis y habrá 1.000 blogs que os lo digan.
Simplemente diré que si Cliff hubiese visto a los Metallica de hoy día, creo que no se escandalizaría, posiblemente le daría igual, era un tipo abierto de miras, le daba igual lo que pensasen o dejasen de pensar el resto. Igual el álbum ...And Justice For All no habría existido, pero sí el Black Album o los infames Load y Re-Load. Aunque esto son nada más que conjeturas a título personal que nunca sabremos si son ciertas o no. Porque al final del día lo que cuenta es que el no está aquí, y lo demás no importa.

Sigue soñando en la ciudad de R'lyeh, Cliff.



lunes, 26 de septiembre de 2011

Crítica de discos: Anthrax - Worship Music (2011)

Uno de las frases que más odio en el mundo a la música es "En este disco hemos vuelto/han vuelto a las raíces" Porque en un 90% de las veces no se cumple, y esto no significa que x banda saque mal disco (que también ha habido casos sangrantes), simplemente mienten a un fan que, muy ingenuo el, que imagina de nuevo a su banda en su máximo esplendor creativo. También hay que decir en defensa de los artistas que muchas veces es el público el que dice la susodicha frase, a veces sin haber escuchado el disco más allá de un corte aislado, y es el propio músico quien dice otro tópico, aunque este por fortuna no tan mentiroso: "Cada disco nuestro es distinto al anterior".
El que haya sido un poco listo ya sabe por donde van los tiros. La famosa frase de las raíces ha sido una de las consignas con las que se han armado ciertos fans de Anthrax, mientras que la banda, lógicamente se ha dedicado a promocionar el disco de una manera habitual: que si es muy bueno, es muy potente, bla, bla, ya os imagináis el resto.
Así que seré claro, esto no es un nuevo Among The Living, ni se le parece. Puede que tenga cierto parecido con el Persistence Of Time, pero no tanto como algunos dicen. Este álbum tiene un toque de Heavy Metal más clásico, aunque claro, esos 8 duros años de travesía por el desierto, han dejado trazos de lo que ha sido Anthrax en estos últimos 8 años. Me explico, tenemos ciertos toques Thrash, Groove, alternativos, vamos, una mezcla de lo que han estado haciendo los de la gran manzana. Por ejemplo: Se ha comentado que este álbum estaba hecho para que cantase Bush. Si y no, en algunos temas, como The Giant o en Crawl, piden a gritos ser cantados por el ex-cantante, sin embargo otros como Fight 'em 'till You Can't no me lo imagino de otra manera que no sea con Belladona.
Se puede decir todo lo malo que queráis de este Worship Music, pero no se puede negar que es variado. Incluso el álbum empieza (obviando la intro) con un blast-beat en Earth on Hell, si uno no sabe lo que le están poniendo, perfectamente podría pensar que está escuchando a Behemoth o a 1349. Dicha sensación sólo dura unos segundos, porque enseguida la voz de Belladona nos recuerda donde estamos. Este el el tema más Thrasher que vamos a encontrar, y tampoco es que sea precisamente Testament, podemos clasificarlo como Thrash Melódico, pero eso es todo, así que si alguien a estas alturas sigue con la idea de Among The Living 2 puede ir quitándoselo de la cabeza. Aunque claro, Anthrax siempre han hecho lo que les ha dado la gana, este no iba a ser el caso....
Hay temas que, como comenté antes tienen un aura de Heavy Metal más clásico, como Judas Priest, claro homenaje a los autores del Acero británico, tanto en la letra como en la música.
Es un buen álbum si, pero con altibajos, no sólo me refiero a temas concretos que pueden ser un tanto mediocres, como The Devil You Know, o la aburrida Revolution Screams, tema que podía haberse quedado en 3 o 4 minutos, no en 6 repetitivos minutos que saturan demasiado. Me refiero a que tanta intro sobra (3 tiene si no me equivoco), cuando perfectamente se podrían haber aportado y juntar con las canciones normales. Salvo casos excepcionales como el Demonoir de 1349, el uso excesivo de las intros suele fastidiar el ritmo del álbum.
Pero no nos engañemos, es un buen álbum, con sus puntos positivos como esa enorme Crawl que se desmarca con diferencia de las demás, o la pegadiza Fight 'em 'til You Can't, pero con momentos monótonos que baja la calidad.
Disco un tanto decepcionante, sobretodo con la publicidad que se le está dando y las comparaciones que están surgiendo.
Ya sea con Bush o con Belladona, Anthrax son capaces de más, aunque igual si no les da por hacer nada raro en los próximos meses, estos sean los cimientos de una obra mucho mejor

Nota: 7,4

martes, 20 de septiembre de 2011

Crítica de discos: Melechesh - The Epigenesis (2010)

Decía un amigo mío que hoy por hoy, en Europa y América (si, incluyo Sudamérica) esta todo inventado, y que había que irse más lejos para encontrar algo nuevo en este desgastado género musical. Precisamente fue él quien me descubrió la banda de la que estoy hablando: Melechesh, que son de nada más y nada menos que de Israel, país que resulta un tanto inusual al pensar en Heavy Metal, pero ha dado lugar a bandas inusuales y grandiosas, como Orphaned Land, Salem, o los propios Melechesh. Pero lo que más mérito tienen todas estas bandas es el simple hecho de salir adelante en un país tan conflictivo como Israel, donde siempre andan en el filo de la navaja, y aunque es un país occidentalizado, el Heavy Metal no es tan visto con tanta permisividad como en Europa, así por ejemplo la banda que nos ocupa tuvo que desplazarse definitivamente a los Países Bajos para poder seguir adelante. No sé si tendrá algo que ver, pero los israelies siguen sacando discos de gran calidad, y este Epigenesis es la confirmación de su enorme calidad.
Aquí no han hecho ninguna revolución sónica (cosa que dejamos para sus primeros discos), sino que simplemente se dedican a perfeccionar su fórmula, Black Metal con muchísimas influencias de la música de Medio Oriente y de su Israel natal, que es lo que les ha hecho distintos de las demás bandas que practican un estilo similar.
Como resultado tenemos un álbum bastante variado para lo que es un estilo tan relativamente cerrado como es el Black Metal, y que incluso teniendo en cuenta que la mayoría de canciones tienen una duración cosiderable (el tema homónimo final llega a los 12 minutos de duración) no es un disco que aburra para nada, nada más lejos de la realidad, a medida que vamos avanzando en el álbum más fácil es de escuchar, cosa difícil pues precisamente en los álbumes de Metal extremo nos van saturando a medida que pasan las canciones.
El álbum arranca con Ghouls Of Nineveh, típico tema de Black Metal melódico, riffs largos, algún blastbeat, etc. poco indicativo de los que hacen Melechesh, a la que le sigue Grand Gathas Of Baal Sin, donde poco a poco vamos a ir desarrollando en la canción esas influencias orientales tan típicas de esta banda: la percusión, los coros masculinos o un sitar de fondo. Sacred Geometry por el contrario sigue la senda del Black Metal melódico, y no hace uso de los elementos antes citados. Los cuales se harán más presentes a medida que avancemos. Como podemos ver The Magickan And The Drones, con ese inicio tan peculiar, donde volvemos a oir el sitar de fondo, o en Mystics Of The Pillar, tema donde Melechesh usan todos los elementos a su alcance para no aburrirnos a lo largo de los 8 minutos que conlleva el tema. La influencia oriental ya será absoluta con la instrumental When Halos Of Candles Collide. Todo un acierto haber incluido el tema a estas alturas para darle un respiro al oyente ante tanto estruendo sonoro. Es un tema ambiental cuanto menos curioso, que quiere trasladarnos al paisaje de las Mil y una noches. Aunque todo este tema quedará en un espejismo cuando le sigue Defeating The Gigants, Black Metal puro y duro, de ese que duele a los oídos y tiene una base rítmica demoledora, ni melodía, ni ninguna tontería, un corte sin concisiones de ningún tipo, hecho para hacer sangrar al público en los Mosh Pits.
Después seguirán Illumination: The Face Of Sham, y Negative Theology, que son los típicos temas a los que los israelitas nos tienen acostumbrados, para continuar con A Greater Chain Of Being, otra canción donde deciden colgar las guitarras eléctricas e irse a hacer música a Mesopotamia.
Y al fin, el mejor tema de todo el álbum, por si era difícil escoger un tema entre tanta calidad.
The Epigenesis coge todos los elementos del disco, los resume y te da con ellos en la cara a lo largo de sus 12 largos minutos. Tenemos de todo, desde el comienzo demoledor, pasando por el interludio más calmado, hasta cuando vuelve la furia de nuevo, incluso tenemos un mini solo de batería y todo. Todo ello con el aura única que le dan los chicos de Israel.
The Epigenesis es un disco que sorprende bastante a los que nunca han escuchado antes a la banda, mientras es que ya conozca su trayectoria desde hace tiempo, creo que saldrán bastante satisfechos que esta proclamación de identidad. Al alcance de pocos está el poder afianzar tu propio sonido, cosa muy dificil hoy dia con cientos y cientos de clones. Muy posiblemente a los israelitas no tarden en crecerles los enanos, aunque tal vez sea necesario para los europeos y los americanos mirar más allá de nuestro ombligo de vez en cuando, tal vez nos demos una sorpresa y quizás aprendamos de todo esto.

Nota: 9