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jueves, 25 de octubre de 2012
Crítica de discos: Fear Factory - Demanufacture (1995)
La entrada de hoy es una de esas que no están regidas por la novedad, ni la relevancia, ni la originalidad. Simplemente el capricho personal de un servidor, que no puede dejar pasar una de los mejores discos de los 90, una de las obras maestras del Metal Industrial, ese género tan infravalorado. Y me permito esta soberbia, queráis o no, porque es uno de esos álbumes que desde el primer segundo sabes que es especial, que te atrapa sin remedio y sigues escuchándolo insistentemente, y ni que decir tiene el significado especial que tiene para mi este disco.
Si, y digo esto plenamente consciente de que es un movimiento suicida pues acabo de borrar gran parte de la objetividad al reseñar este disco. Pero es que cuando una obra consigue exactamente lo que pretendía, no hay más que hincar la rodilla y quitarse el sombrero. Porque los californianos funcionan como una máquina letal, sin fallar una sola cuchillada, cada una de las piezas del engranaje hace su trabajo a la perfección y no hay ni una sola nota, ni un solo ambiente fuera de lugar.
No es casual que los compañeros de profesión de Fear Factory alabasen su segunda obra, ni que el público también haga lo mismo. Incluso la crítica tuvo que rendirse a la evidencia.
También porque es un disco seminal, de esos que enterró la semilla y sus frutos siguen floreciendo hoy día. ¿acaso no nos suena la manida combinación vocal de gutural y melodía, o los riffs cortantes? Por no hablar de todas las bandas de Metal Industrial actuales que le deben mucho no sólo a este Demanufacture, sino a Fear Factory en general. Desde Sybreed a The Amenta, y tampoco sería raro decir que Al Jourgensen cogió unas cuantas ideas para la versión más agresiva de Ministry.
Se suele decir que Fear Factory es una banda de puente, de esas que ayudan a que los menos iniciados en un estilo puedan acceder a los intocables de dicho género. Lo cual es una afirmación completamente cierta, no sólo en términos de popularidad, sino en el ámbito puramente musical. Porque las raíces de la banda se hunden hasta llegar a los mismísimos Godflesh. Buena prueba es la fantástica versión de Dog Day Sunrise, un tema bastante positivo (para el género del que hablamos), creado por Head Of David, un proyecto olvidado de Justin Broadrick. Independientemente de los que hiciesen Fear Factory después, es innegable que sabían muy bien lo que hacían, muy conocedores de toda la escena Industrial y que tan bien supieron trasladar a su primigenio Death Metal.
Tampoco podemos ignorar al quinto miembro de la banda, siempre en un injusto segundo plano. Hablo del hombre tras los teclados y además productor, Rhys Fulber otra referencia dentro del mundo de la música industrial. Un hombre con un Curriculum nada desdeñable, que incluye ser una de las cabezas pensantes en Front Line Assembly, ha trabajado con Paradise Lost, Nailbomb... por no hablar de las remezclas que ha hecho a bandas como Megadeth.
El y su teclado son los responsables de la magnífica atmósfera que respira el disco, que transmite esa frialdad propia de una máquina. Capaz de generar gélidas introducciones como la de Demanufacture, H-K, o A Therapy For Pain, cuando es preciso, pero siempre es un elemento de acompañamiento indispensable. No roba demasiado protagonismo pero sería imposible que el álbum sonase así sin el.
Además tanto Burton C.Bell, como Dino Cazares y Raymond Herrera se encontraban en estado de gracia.
Como decía un amigo mío "lo de Dino tiene mérito, con tanta distorsión y que sea capaz de construir un sonido tan limpio". Y es que Dino se luce aquí de sobra con sus riffs machacones y repetitivos, sin solos, pero es que el objetivo es dejarte pegado al suelo, porque no se busca la virtuosidad, sino la contundencia. Algo relativamente nuevo si tenemos en cuenta de que veníamos de una generación donde el guitarrista más rápido ganaba, y no necesariamente tenía que ser el mejor.
También podría hablar maravillas de Raymond Herrera, ese hombre que a pesar de usar triggers, siempre intentó tocar como la batería programada de Godflesh desde su humilde condición de humano, y muy pero muy cerca se quedó. Más de un batería ha aprendido a tocar gracias al impresionante ejercicio de técnica que muestra Herrera a lo largo de los 11 temas.
Y como no, aunque Burton C.Bell acierte cuatro notas hoy día, que su voz tenga mil retoques de estudio... aquí funciona perfectamente. Tanto es así que nos da los mejores momentos del disco, con las partes finales de Zero Signal o Pisschrist, posiblemente la mejor de todo el disco, algo bastante meritorio teniendo en cuenta que no hay un solo segundo de relleno, otra cosa es que unos temas hayan tenido más repercusión que otros...
Alguno pensará que le estoy dando demasiada bola al disco, pero es que así es como debería ser el Metal Industrial. Frío, mecánico, machacón... y podría destriparos cada uno de los riffs del Demanufacture de tan grabados que los tengo en mi cerebro, pero creo que esta vez es mejor que el que no lo haya escuchado se sorprenda por sí mismo, y por otro lado, quien haya escuchado esta maravilla mil veces creo que no le contaré nada nuevo.
Nota: 9'5
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martes, 3 de julio de 2012
Sepultura, Clockwork, Switchtense, Mauser - Sala Custom (Sevilla) 26/06/2012
Lo que pasó el martes posiblemente haya sido de las cosas más extrañas que me hayan pasado en un concierto, pero que sin embargo demostró la gran profesionalidad y compromiso que tienen los brasileños con sus fans. Pero volvamos al principio.
Tal y como se estipulaba, el concierto de Sepultura debía comenzar a las ocho de la tarde, como es de suponer, y más si vives en Sevilla, un concierto en una sala nunca es puntual, otra cosa es que se retrasen más o menos minutos. En cualquier caso, ya tenía un mal presentimiento. Los brasileños venían de tocar en EEUU en el festival Orion Music and More organizado por Metallica. Temía que el jet lag, el cansancio, hiciera mella en los músicos, y no pudiese ver a una de mis bandas favoritas en todo su esplendor. Aún así había que considerar que ya tuvimos suerte, pues la interrupción de la gira europea echó atrás varias fechas en España, y en Sevilla estuvimos a punto de quedarnos sin ellos.
Sin embargo, cuando colgaron un pequeño papel en la reja de entrada, donde anunciaba que habría cierto retraso en el concierto, mucho no me tranquilizó, porque como he dicho, cierto atraso es habitual, pero que ya anunciasen eso, desde luego parecía que esto iba a ser para largo... y no me equivoqué, hasta las diez y cuarto aproximadamente no pudimos entrar en la sala. Todo esto bajo el sol de justicia sevillano, y por si fuera poco, la entrada solo estaba abierta para los que quisiesen comprar entradas. La verdad es que con todos estos ingredientes uno no puede sino pensar mal.
No obstante, luego me enteré que la realidad era muy distinta.
Durante el concierto, Andreas Kisser hizo referencia un par de veces a las dificultades que habían tenido, que a pesar de ser un día duro estaban ahí... vamos, que algo grave había tenido que pasar.
Un par de días más tarde, pregunté, vía Twitter a la sala que es lo que había pasado.
Al parecer en el viaje de vuelta les habían extraviado parte del backline (el equipo de amplificación que se usa en el escenario, por si alguien no lo sabe), y tuvieron que sustituirlo a última hora, de ahí el retraso enorme. Si, estas cosas pasan, y no te las crees hasta que te tocan de cerca.
Entonces ¿por qué es tan admirable la actitud de la banda?
Porque no escogieron el camino fácil, que habría sido cancelar el concierto, a pesar de perder dinero, y recuperar backline con más calma para el siguiente concierto, pero no fue así, y tampoco dejaron a varias bandas sin tocar, para ganar tiempo, pero eso habría sido una putada para las bandas, que además son jóvenes y tienen la ilusión de tocar con un gran grupo y sobretodo pueden publicitarse, algo que no se paga con dinero. Y es admirable porque conciertos se han cancelado por menos.
En lugar de eso, optaron por recortar veinte minutos de cada banda, inclusive los brasileños, la solución más justa, a pesar de dejar a todos con ganas de más.
Abrieron la noche los Mauser, banda local de Thrash, que aunque ya los había visto unas cuantas veces en distintos conciertos por aquí, se notaba, y mucho, que estaban motivados por telonear a sus ídolos. Salieron con muchísima fuerza, atronando al personal desde un principio, y aunque desconozco si en el último año han cambiado de miembros o no desde la última vez que los ví, han subido bastante el nivel, tanto en el apartado técnico como en el de desenvolverse en el escenario. Que sigan por este camino, que sigan trabajando, porque puede que llamen la atención un día no muy lejano
Nota: 7
Pero no me equivocaría al decir que los más sorprendentes fueron los portugueses de Switchtense. Había escuchado algo de su potente Groove/Thrash, pero en directo fueron una auténtica patada en la boca. No me esperaba ni mucho menos, esa brutal contundencia, tan contundentes como los violentos mosh que se formaron con su actuación. Desde luego, la escasa media hora que tocaron se quedó muy corta, les dio tiempo a tocar lo relativamente más conocido de su repertorio, como Face Off, Concrete Walls o Into The Words Of Chaos. Aún así, supieron aprovechar muy bien su tiempo, y tuvieron la suerte de que el sonido de la sala, en este caso, también les favoreció, permitiendoles sonar claros y potentes, como debería ser. Seguro que la actuación les sirvió para ganarse unos pocos de fans, me incluyo entre ellos.
Nota: 8'5
Los que no salieron tan bien parados fueron Clockwork, pero por razones ajenas a ellos. Curiosamente los veinte minutos que tuvieron, les sirvieron justos para tocar entero su EP Dawn Of A New Breed, desconozco si habrían tocado versiones, y cuales, en el caso de tener los cuarenta minutos de rigor, con esa duda nos quedamos. Lo primero decir que Clockwork, a pesar de tener tan sólo un EP, no son, ni mucho menos, unos novatos en esto. Para nada, hay miembros del calibre de Soziedad Alkoholika o Exodia. Vamos, profesionales con años de rodaje y contactos. Sin embargo, si a los portugueses les salió todo a la perfección, Clockwork sufrieron una mala mezcla de sonido, con una de las guitarras "tapando" a la voz, que apenas sonaba en algunas ocasiones. Nada tiene que ver con que en el disco tenga algunas partes en las que no cante agresivamente, como he oído por ahí. Le pusieron muchas ganas, pero el sonido les restó contundencia. Bajaron un poco la intensidad, que no el nivel. Aún así, muy cercanos con el público, tanto que algunos afortunados tuvieron la oportunidad de hacerse con alguno de los susodichos EPs, que lanzaron durante la actuación. Cierto es que se merecen venir aquí otra vez, con más tiempo y más material grabado, esperemos que ocurra.
Nota: 7'5
Llegaba el momento de los titanes de la noche, a pesar de que era bastante probable que el setlist se acortase para nuestra desgracia. Aún así, tras las intro correspondiente, salieron al escenario como unas bestias con Beneath The Remains, clásico entre los clásicos, y una de las favoritas de un servidor, suerte que decidieran recuperarla para esa gira de finales de año que fue el Thrashfest, donde tiraron de material añejo. Seguidamente llegaron Refuse/Resist y Kairos sin descanso alguno.
Para entonces la sala estaba a reventar, y aunque la tentación de un moshpit especialmente violento era muy tentadora, pesaba más el estar en segunda fila ante tus ídolos. Ni que decir tiene que ante los clásicos todo el mundo cantaba, pero es que con los temas de la etapa Green, también se cantaba, no tanto eso sí, pero ahí todo el público estaba entregado. Quiero decir que, el que se acerque a ver a la banda actual sólo por los clásicos, se sorprenderá de lo contundente que es el nuevo material, y aunque no sea tan mítico como los discos clásicos, en directo impresiona y mucho. Tenía ganas de escuchar temas de ese Kairos, que para mi gusto ha sido un álbum excelente.
Así fue, y tras la breve pausa de rigor para agradecer al público el haber venido en un día tan complicado (primera referencia al incidente que comenté arriba), llegaba Relentless, y sin descanso, otro clásico Dead Embryonic Cells, con su correspondiente intro enlatada, y enlazada con esta, Convicted In Life (uno de los cañonazos de ese Dante XXI al que le deberían dar más bola) y Dialog. Tal y como estaba la banda, desde luego no parecía que estuviesen hartos de tocar, o cansados. Nada más lejos de la realidad, daban apariencia de que este hubiese sido su primer concierto de la gira y estuviesen frescos.
Otra pequeña pausa más, y otra referencia a los problemas de esa tarde, y turno para uno de los cortes más recordados de Against, o lo que es lo mismo, uno de los pocos temas que se salvan, Choke. Después Septic Schizo/Escape To The Void (vamos, ETTV con la intro de Septic), una lástima que no decidan darle más oportunidades al Schizophrenia, porque temas como From The Past Comes The Storms o Rest In Pain funcionarían en directo, y quitaría otras cosas como Sepulnation, que vino a continuación. No es que sonase mal, para nada, pero es un tema bastante mediocre, por muy conocido que sea y tenga cierto cariño por parte de los fans.
A partir de aquí, la recta final iba a ser de vértigo, empezando con ese pequeño solo de batería de Eloy Casagrande, al verlo uno entiende por qué a pesar de tener una edad relativamente corta (es tres días mayor que yo...), está en Sepultura. El tío es una máquina en la batería, e impresiona bastante ver a la velocidad que toca. Sin embargo, ahí sigue otro de los problemas que tienen Sepultura desde el 97, una sola guitarra. Kisser es un guitarrista estupendo, y de hecho no falló una sola nota esa noche, pero sin otro compañero a la guitarra, los temas suenan más huecos, menos potentes, y con dos guitarras podríamos escuchar esa dupla de guitarras que es imprescindible para música de este tipo. A pesar de eso Subtraction, Territory, Inner Self y Arise siguen siendo demoledoras, y aún más si fueron seguidas, sin descanso alguno, el punto álgido de la noche, y si le hubiésemos sumado unos cuantos temas más como Slaves Of Pain, Slave New World, o Attitude (la cual se cayó del setlist por falta de tiempo), habría sido perfecto. Aún así, todavía quedaba un bis, compuesto por Ratamahatta, tema más bien hecho para que ellos se diviertan tocándolo, y la siempre presente Roots Bloody Roots, que a mi pesar hace años que se convirtió en el himno de Sepultura, no obstante no voy a negar que uno disfruta cantando y botando en este tema, independientemente de su calidad.
Al final ni Attitude, ni What I Do!, ni Mask, ni Just One Fix. La ejecución fue perfecta, pero uno se queda con ganas de más, después de una hora escasa donde los brasileños mostraron su mejor cara, aunque por dentro igual estuviesen maldiciendo sin parar por todos los inconvenientes que tuvieron, pero es su trabajo, y aunque no sea tu mejor día, dejaron todo eso atrás y se dedicaron a lo que mejor se les da.
Nota: 9
viernes, 27 de abril de 2012
Crítica de discos: Soufly - Enslaved (2012)
Hoy por hoy Max Cavalera es un artista muy dependiente. Puede sonar muy negativo, y en cierto punto lo es. La evolución que ha sufrido Soufly ha venido muy condicionada por los músicos que han acompañado al brasileño. Repasemos un poco. Su primera etapa, que podría ser calificada con Nu Metal abarcó el disco homónimo, Primitive y 3. En este último se notaba un pequeño bajón en las tareas compositivas, cierta insistencia por el Nu Metal, ese movimiento que ya empezaba a decaer. Carpetazo y nueva etapa con nuevos músicos.
Sale Prophecy, en tierra de nadie y muy experimental, como si quisiese probar de que están hechos sus nuevos compañeros.
Pero en 2005 viene el cambio relevante, Dark Ages, con un aire bastante más Groove/Thrash, muchos claman una vuelta a las raíces de Max Cavalera, lo cierto es que sin sus nuevos compañeros de viaje no habría podido iniciar esta nueva etapa. Llegamos a Conquer y Soulfly se "metalizan" aún más, y de pronto Omen, el tercero con la misma alineación, es un bajón brutal en todos los sentidos. Unos temas monótonos que ni siquiera los artistas invitados logran salvar y unas letras dignas de un chaval de 15 años que acaba de formar su primera banda de Thrash.
La historia se repite, tal vez motivado por el excelente estado de forma de sus ex compañeros, decide hacer borrón y cuenta nueva, y por si fuera poco, la relación con sus entonces compañeros estaba peor que nunca, salvo con uno, Marc Rizzo, ese ha sido el auténtico salvador de Cavalera. Va a tener que agradecerle infinitamente el haberle encontrado, porque musicalmente le ha salvado los muebles, no es casualidad que en todo proyecto que emprenda el brasileño, el guitarrista latino siempre esté presente.
Toda esta introducción sirve para decir que nos encontramos de nuevo ante un nuevo ciclo de Soulfly, músicos nuevos en la base rítmica, el batería David Kinkade y Tony Campos a las cuatro cuerdas. Dos hombres experimentados en el campo de Metal Extremo, y que está claro que los ha elegido para hacer de Soulfly algo más cafre. La pregunta es ¿lo habrá conseguido?
La extraña intro Resistance denota que estamos ante unos Soulfly distintos, más oscuros, aunque es con Word Scum cuando estalla la bomba. Una potentísima base rítmica nos recibe, siendo seguida por unos riffs rápidos que nos demuestran que esta vez Cavalera ha decidido jugar al Death Metal, y por si fuera poco encontramos de invitado en los estribillos a Travis Ryan de Cattle Decapitation, otra banda estandarte del Death Metal actual, y como siempre se nota la mano de Mark Rizzo en los fantásticos solos que se marca en todo el disco, y para rematar el tema, Blast-Beats. Toda una declaración de intenciones. Intervention baja un poco la intensidad, no siendo tan rápida con su predecesora, y quedándose en ese punto intermedio entre el Groove de discos anteriores, y esta nueva piel Death. Un tema más reconocible para los que llevábamos siguiendo a Soulfly desde hace mucho.
El disco sigue sin dar tregua apenas, y tras una minúscula introducción, de nuevo Gladiator vuelve a atacarnos. Como si no quisiera olvidar de donde viene Soulfly y que los ha hecho famosos (musicalmente hablando, claro está), el interludio breve con algún instrumento exótico no podía faltar (creo que es un sitar indio en este caso). Esto, mezclado con los blast beats y los solos de Rizzo, le dan ese encanto que tanto gusta de los Soulfly, y al final el maldito tema resulta de lo más pegadizo con los estribillos.
Legions y American Steel siguen por la misma senda, un Groove/Death machacón que deja esos respiros ocasionales en los pequeños interludios tranquilos. E incluso en American Steel se permiten el detalle de introducir ciertos guiños al Metal Moderno.
Su final calmado dará paso a otra de las burradas del disco, con el nombre de Redemption Of Men By God. Pero que no os engañe es hecho de que el tema no vaya a la yugular nada más empezar. En cuanto menos nos lo esperemos el dúo vocal entre Cavalera y Dez Fafara nos aplastará la cabeza. Uno de los grandes aciertos de este disco ha sido precisamente este dueto, que le otorga más crudeza al disco si era posible. Sin embargo aquí no me parece tan acertado ese cambio brusco de la parte agresiva a la calmada, es algo que debía ser progresivo, y no de la manera que se ha hecho, que parece que se les olvidó meter el interludio en el disco y lo metieron deprisa y corriendo.
Mientras Treachery nos ofrece otro corte que no desentona con el resto del disco, siendo igual de contundente a lo que nos ha acostumbrado este Enslaved, Plata o Plomo se revela como el tema más curioso del disco. Aquí el que comparte tareas vocales con Max es el propio bajista de la banda, Tony Campos, no debería resultar extraño pues esta tarea ya la hace en Asesino, y al igual que en esa banda, aquí también ha decidido cantar en su lengua materna. Con lo que tenemos una canción peculiar, cantada a partes en español y portugués, y para potenciar más el carácter latino del tema, qué mejor que tener a Rizzo en la guitarra española, y por si fuera poco, el tema va "dedicado" a las tropelías de Pablo Escobar, ese infame narco colombiano. Llamativo cuanto menos.
Sin embargo la recta final del disco va decayendo. Esta vez los juegos de Cavalera con el Doom en Chains no salen tan bien parados, y aunque el tema vaya cogiendo velocidad poco a poco, se queda en un tema correcto, pero no a la altura del resto de cortes. Donde sí le han podido las ansias ha sido en el tema que cierra el disco (en la edición normal). Revengeance es otra oda a la muerte de su desaparecido hijastro Dana. Aprovechando que sus hijos e hijastros tienen ya una edad considerable, ha decidido meter a sus dos vástagos y a su hijastro Richie (que este ya lleva bastante metido en estos asuntos). Y la verdad es que las ganas por meterlos a todos, acaban arruinando el tema por completo. Uno de ellos está a la batería, y en fin, no hace mal trabajo, del otro hijo que está a las voces, que me perdone su padre, pero no sirve para esto. De Richie poco que decir, cumple y poco más. Pero es una canción monótona y que no acaba de arrancar nunca. Ese breakdown final, bastante mal ejecutado (supongo que a los niños les gustará todo eso del Metalcore, y papá, que se apunta a cualquier moda, decide hacerles caso), que acaban por joder todo.
Es la única pega importante que le he visto al disco, y es una pena, porque tiene una banda que podría haber mejorado muchísimo el cierre, aunque, por suerte es la única mancha importante en el disco. ¿Que ha sido de la clásica instrumental homónima? En este caso ha sido desplazada al último de los bonus tracks.
Poco que comentar, como siempre Soulfly VIII gustará a unos y a otros no, y establecerá comparaciones con las anteriores. Antes tenemos los otros dos temas extra, Slave y Bastard, que podrían haber cabido perfectamente con las demás, ya que siguen con la misma línea de todo el compacto.
Slave tiene un guiño impagable al pasado de Soulfly, y Bastard posee un inicio bastante melódico que no habría venido mal en la parte intermedia del álbum. Muy difícil se lo pone Cavalera a los Sepultura actuales, que ya amenazaron con ese feroz Kairos. A elección del público queda decidir cuál es mejor, pero lo cierto es que este "pique" a quien nos beneficia a nosotros. Mucho me ha sorprendido esta vez Max para bien, pero que no se confíe, tiene tendencia a quedarse atascado y dejarse superar, y además, no siempre podrá vivir de los borrones y cuenta nueva de banda ¿no?
Nota: 8'5
Crítica de discos: Machine Head - Burn My Eyes (1994)
Más que a muchos les duela reconocerlo el Thrash Metal estuvo muerto durante mucho tiempo, y esta nueva ola, no es más que una moda pasajera, que decaerá de nuevo, y se repetirá el circulo. Ciclo de vida, todos los géneros han tenido su momento de apogeo, de decadencia y resurgimiento. También está pasando con el Death Metal, y últimamente, por lo que estoy oyendo con el Stoner. En cualquier caso, parece que a cualquier seguidor del género le ofenderá que le digas que su música pueda caer en el ostracismo.
Puede parecer que tiro piedras contra mi propio tejado, porque nunca he escondido que mi subgénero favorito es el Death Metal, aunque soy plenamente consciente de que mi subgénero predilecto no siempre estará con un estado de salud óptimo, también se sacar algo positivo de estas.
Primero porque te permite quitar mucha morralla de la mesa, y segundo porque obliga a los artistas a innovar, y puede que sea por esta necesidad por la cual salen cosas tan genuinas como esta.
Años 90, Pantera surgen prácticamente de la nada y sorprenden a todo el mundo con un sonido grave y machacón, que casi de inmediato crea escuela. Incluso los propios Sepultura se impregnan de la nueva moda con su Chaos AD, aunque con ingredientes (tribales) propios. Y he aquí uno de los coetáneos de los texanos.
Irónicamente, y aunque pueda parecer mentira hoy día, Machine Head tardaron mucho en ser aceptados en su propio país, y donde realmente tuvieron un éxito considerable con este disco fue en Europa, en América, hasta que no dieron a luz a The Burning Red, mucho más acorde con el movimiento del Nu-Metal que movía millones en el país de la libertad.
Y sacando un poco de pecho, podemos decir que en el viejo continente siempre hemos sido más exigentes, pero también sabemos apreciar mejor lo bueno. Estos son los Machine Head más auténticos, sin tantas complicaciones como en sus últimas obras, excelentes, todo sea dicho, pero completamente alejadas del núcleo de lo que son Machine Head. Temas directos, contundentes, y machacones. Groove Metal puro y duro, aunque con ciertas influencias que le dan ese toque particular. Y como no, mucha crítica política y social en prácticamente todas las letras. Un hijo de su tiempo...
El disco comienza con el que, por méritos propios, se ha convertido en el himno de la banda: Davidian. Una introducción de batería demoledora, y unos riffs cortantes nos enseñan que lo que viene es distinto, ya no es Thrash, es un monstruo diferente. La voz de Flynn no es gutural, pero si muy grave. Nada que ver con las chillonas voces de la Bay Area. ¿Que nos llama la atención? Esa base rítmica tan contundente, que no se concentra excesivamente en los solos (que haber, haylos) y que nos aplasta los oídos. Para finalizar el tema, una sección final de Slam, que ataca incisivamente, una y otra vez y nos mantiene pegados al suelo. Para el recuerdo queda esa frase en los estribillos, donde la solitaria voz de Flynn nos grita "Let the freedom ring with a shotgun blast". Primera puñalada a la América que adora las armas y ha permitido que se produzcan masacres como la de los davidianos.
Old es aún más contundente si cabe, con una pesada base rítmica que abre la canción y enseguida abre paso a los riffs de Logan Mader y Robb Flynn. Incluso con lo abrasiva que es, consigue que el estribillo se te quede pegado en la mente. Su sucesora, A Thousand Lies, es una de las más completas de todo el disco, desde el ritmo lento y pausado al principio, de pronto mete el acelerador y vuelve a convertirse en un martillo pilón para los oídos. Y cuando pensamos que el tema no da para mucho más, de nuevo otro golpe de efecto y Machine Head demuestran donde están sus raíces, para, acto seguido, volver a destrozarnos con ese ritmo aplastante.
Un tanto extraña es None But My Own, uno de los temas más oscuros del disco (y ya es decir, porque el álbum ya es muy negativo de por si....), donde se entrecruzan las influencias de los Alice In Chains, con ese inicio tan decadente, con un Groove ralentizado, y una parte final apoteósica donde parece que, de nuevo, volvemos a la vieja escuela de San Francisco.
The Rage To Overcome y Death Church siguen el mismo camino, contundentes y muy oscuras, la 2ª incluso tiene ciertas influencias industriales, por ese sample que usa al principio del tema, y lo repetitivo que se hace el tema, conscientemente, claro.
Hemos hecho referencia varias veces a las influencias de la vieja escuela thrasher que tienen los de Oackland, pero no podemos obviar que MH le deben mucho al Hardcore americano, como así lo atestiguan la parte final (e inesperada) de A Nation On Fire y la que supone un homenaje en toda regla, Blood For Blood.
Para casi el final, y darnos un respiro ante tanta contundencia, llega la semi-balada suicida, I'm Your God Now, que supone toda una grata sorpresa. Cabría pensar que no pega nada con el disco, que estaría desentonada... pero nada más lejos de la realidad, encaja perfectamente con el tono negativo del disco.
La parte final no baja el ritmo, con la corta instrumental Real Eyes, Realize, Real Lies. Este juego de palabras funciona perfectamente si prestamos atención a los samplers utilizados, más crítica social contra las mentiras de los dirigentes. Tema muy manido, si, pero que bien les queda....
Block supone el cierre perfecto para el disco, un tema más "animado" en comparación con la oscuridad tan densa que hemos tenido en los temas anteriores. Más parecido a Davidian y Old, con un estribillo que fácilmente se queda grabado en tu cabeza.
Con este álbum Machine Head darían la sorpresa, metiéndose en prácticamente todos los festivales europeos, de renombre, Monsters Of Rock, Dynamo Open Air... y teniendo el privilegio de telonear a Slayer.
Sus deslices con The Burning Red y Supercharger les costaron muy caro, lo que hace que todavía hoy, muchos sigan despreciandolos por aquellas obras, a pesar del tiempo transcurrido. Pero Burn My Eyes es distinto, es anterior a todo eso, son los Machine Head en estado puro, cuando era solo agresión pura y dura, y muy cabreada con el mundo.
Nota: 9'5
miércoles, 28 de marzo de 2012
Crítica de discos: Mastodon - The Hunter (2011)
Mastodon, sin duda, son los "raros" de su generación. Son agrupados en el Groove Metal, pero porque es lo que más puede acercarse a su música... y aún así se le añade la etiqueta de progresivo o técnico para describir que son una banda muy peculiar. No obstante si indagamos en los orígenes musicales de los americanos encontraremos influencias de Neurosis o Isis (Scott Kelly de Neurosis SIEMPRE ha participado en algún tema de cada disco). Grupos del discutido subgénero Post-Metal. Realmente no sabría definir este subgénero, porque sus límites no están muy definidos. Brevemente podría decir que se caracteriza por su gusto a experimental, a incluir pasajes ambientales, a cambios bruscos. En pocas palabras. Metal muy experimental que no le hace ascos a nada. Bien, no me equivocaría al decir que Mastodon han llevado esto a un público más grande bajo un filtro más moderno y más potente. Porque, ser músico de Metal experimental no te da para pagar las facturas, así son las cosas.
Este gusto de Mastodon por los sonidos menos habituales ya se notaba desde sus comienzos con Remission. Pero el brutal Leaviathan ya tenía un aura distinta. Esos dos discos sí que se podrían etiquetar como Groove. Sin embargo Blood Mountain empezó a relajarse y a meterse en otros terrenos más áridos. No eran tan bestias, pero si mucho más complejos (véase la larguísima canción de cierre Pendulous Skin). Pero no contentos con eso, el disco conceptual Oblivion, era incluso más experimental y más bizarro, con esa historia que parecía no tener ni pies ni cabeza.Y aún así por el camino han ganado más fans y se han ganado a la crítica. Cierto es, que un sector sigue echándoles en cara que hayan perdido la brutalidad de antaño. Pero lo que no se les puede echar en cara es que hayan escogido el camino fácil, y en este caso que nos ocupa, menos aún.
Mastodon han apuntado en muchas direcciones con The Hunter y en casi ninguna fallan. Pocas veces escucho un disco con temas que puedan ser tan distintos unos de otros y sonar tan bien y tan compactos.
Aunque como siempre es un disco que no entre a la primera (por mucho que digan que este es el más accesible de todos), es a la 2ª o 3ª escucha cuando podemos apreciar muchos de los detalles de The Hunter, que hay para escribir un libro. Podría decirse que es una compilación de todo lo que Mastodon ha hecho. Temas como Black Tongue, Stargasm, Thickening o Dry Bone Valley podrían haber entrado perfectamente en sus dos últimas obras. Tenemos tambien All TheHeavy Lifting, que no se si será a propósito dicho título o no, pero recupera parte de esa brutalidad que se perdió de los primeros discos.
Sin embargo, incluso en estos temas más familiares, encuentras un momento o un riff que te descoloca por completo. Blasteroid tiene un riff que le da a la canción un aire.... alegre. Ayuda bastante las grandes dosis de melodía que tenemos en el disco. O esos coros melódicos de Curl Of The Blur. Recurso que está más asociado a las bandas de los 60 y 70 que a una banda moderna de Heavy Metal. Por no hablar de cuando deciden tirarse a la piscina y difuminar la línea de los géneros principales. Parecería una locura decir que nada más empezar a oir Octopus Has No Friends he pensado en una especie de Country "metalizado".
O la bizarrada por excelencia del disco: Creature Lives. Creo que nunca he escuchado usar unos sintetizadores de una manera tan peculiar. A lo que me refiero es que Mastodon han logrado continuar con un camino ya marcado en anteriores discos, pero a su vez seguir experimentando, de tal modo que este The Hunter se convierte en algo distinto y único a lo que habían hecho anteriormente.
También hay momentos no tan transgresores, y que tiran por vías más tranquilas, como el tema homónimo, que cuenta con unos bestiales solos de guitarra, o el corte que cierra el disco de una manera soberbia, ese tema semi-acústico como es The Sparrow.
No ha sido fácil escribir esta reseña, porque cada tema es un mundo, a medida que vas avanzando hay cada vez más y más detalles, y me cuesta abarcarlo todo, porque es imposible. Me encantaría hacer una descripción pormenorizada de cada instante de la obra, sin embargo rompería el encanto, y no hay palabras para descubrir todas las influencias que se pueden encontrar.
Lo único que he echado en falta ha sido ese toque épico que tenían sus anteriores obras, o que al menos no he sabido verlo, o bien es una épica distinta. Pero eso es lo bueno de Mastodon, que sean capaces de despertar tantos sentimientos obra a obra, tarea nada sencilla.
Nota: 9
domingo, 11 de marzo de 2012
Crítica de discos: Lamb Of God - Resolution (2012)
Lo de Lamb Of God es un caso meritorio. Viniendo de Norte América y teniendo un sonido un tanto "moderno" han conseguido convencer a practicamente todo el mundo, incluido al exigente oyente europeo, que debido a la recalcitrante moda del Metalcore, Deathcore, ha despreciado prácticamente todo lo que venía del nuevo mundo, olvidando muchas veces que han sido los norteamericanos quienes inventaron el sonido de la Bay Area, por no hablar de la región de Florida, donde nació el Death Metal. Después todo esto tendría su respuesta europea, qué es mejor o peor ya es otra historia. También podría decirse que Estados Unidos se lo ha buscado, por producir miles y miles bandas de un género que, por si no había ya suficiente recelo sobre el, empezó a abusar de el hasta día de hoy. Los grandes damnificados fueron todas las bandas que venían de Norte América, que muchas veces no tienen nada que ver con dicha moda, pero automáticamente se ha asociado baja calidad con América. Por no hablar la de bandas que han sido lapidadas por querer adoptar un sonido más "americanizado", vease In Flames, Cryptopsy, Lacuna Coil... nada tienen que ver unas con otras, pero esa asociación con América les ha machacado. Y eso por no hablar de las bandas que tienen un éxito aplastante en América y sin embargo no pisan apenas Europa, no hace falta ni que mencione el bagaje de este tipo de grupos.
Por otro lado también tenemos las bandas americanas de gran calidad y que sin embargo no han gozado de un gran éxito comercial, como Nevermore por ejemplo. Y curiosamente donde sí han conseguido gran éxito ha sido en.... Europa.
Por tanto vemos que las bandas procedentes de Estados Unidos no suelen tener asociadas la calidad y el éxito. Ahora toca preguntarse ¿cual fue la última banda que consiguió unir estos dos factores? Pues ni más ni menos que Pantera. Más de diez años para encontrarnos a la última gran banda americana, la última en tener el respeto prácticamente unánime en todo el mundo. Puede parecer que estoy comparando a Pantera con Lamb Of God, y la respuesta es que casi.
Es de cajón que los de Virginia son uno de los alumnos más aventajados de los añorados texanos, son una versión más embrutecida y más moderna, de ahí que sorprenda que incluso tengan el visto bueno de los puristas, al igual que hicieron Pantera hace una década. Puede parecer arriesgado, pero me atrevo a decir que con todo esto LOG están destinados a ocupar el trono dejado por los de Texas desde su desaparición. ¿Que les espera? Pues ampliar su espectro de oyentes sin "venderse" como suele decirse, y si, poder experimentar en pequeñas dosis, como es el caso de este Resolution, que esconde más de lo que pueda parecer.
Y es que la manera de empezar el disco no es para nada habitual. No hablo de la típica introducción instrumental, o que sea suave, melódica. Para nada, Straight For The Sun es lenta y muy pesada, un tema que circula entre el Groove más denso y el Sludge, y por qué no decirlo. Un tema que nunca me habría cabido en la cabeza que llegarían a hacerlo, y lo mejor de todo, no será la única sorpresa que nos llevaremos.
Ya con Desolation volvemos a oir a los Lamb Of God de siempre, cafres y ultra burros, sin experimentación y dispuestos a machacar cabezas, a diferencia de Ghost Walking, donde comienza con una corta introducción de guitarra acústica, para volver a estallar de nuevo en un tema no tan rápido sino centrado más en la parte rítmica. Groove Metal puro y duro, como podemos oir. Sin embargo hay un detalle bastante curioso en el disco, y que si nos damos cuenta, determina toda la estructura de la obra. Tenemos que avanzar un poco más para encontrar la corta introducción instrumental que responde al nombre de Barbarosa. Es un tanto extraño que hayan decidido poner una introducción en medio del disco. Esto responde a la necesidad de dividir el disco en dos partes. La primera, más en los cánones clásicos de los americanos (a excepción de la pesada Straight For The Sun) y la segunda, más experimental, y donde va a estar el mayor aliciente del disco.
Si en la primera parte del disco, temas como The Undertow o The Number Six, nos daban, en pocas palabras, lo que queríamos oir. Es a partir de Invictus cuando la cosa empieza a cambiar poco a poco, para no espantar al oyente. Empezaremos a notar que algo no es normal nada más empezar con Insurrection, con Randy Blythe permitiendose el lujo de cantar al principio de manera limpia, e incluso los riffs no son tan abrasivos y se permiten unas pequeñas dosis de melodía, algo que sorprende y se agradece, ante tanta tormenta de furia.
Pero la cosa va a más, y el ritmo principa de Terminally Unique puede recordarnos perfectamente a las bandas de Death Metal de Gotenburgo, ese riff lo podrían haber parido los actuales Dark Tranquillity de hecho.
Pero todavía queda la joya de la corona, uno de los mejores temas que han engrendrado estos americanos, el grandioso King Me. Siempre suele dejarse para el final el tema más melódico, o el más largo para finalizar el álbum, como pasó en Wrath o As The Palaces Burn. Pero es que esto va más allá, es un corte redondo, épico, que avanza poco a poco, y a pesar de sus seis minutos y medio, se pasan volando
La calmada introducción con la guitarra acústica y Randy hablando estalla en un riff acompañado por violines. Ahora es cuando a uno se le queda la cara desencajada de los bien que encajan ambos. Por supuesto tenemos esos riffs entrecortados de la marca de la casa, pero lo que uno desea realmente es que llegue ese estribillo épico que repite incesantemente King Me is killing me. Sencillo pero muy efectivo, eso sumado al contraste con las partes tranquilas lo coronan como EL tema del álbum.
Quien sabe si con este impresionante tema, y sobretodo con la segunda parte del disco, Lamb Of God estén abriendo nuevas vías que nadie ha pisado. Clones de Pantera hay muchísimos, pero Lamb Of God han demostrado ser los mejores alumnos, y tal vez ahora esta sea su oportunidad de ocupar su propio trono. Resolution desde luego, abre la veda.
Nota: 8'7
jueves, 8 de diciembre de 2011
La bala
Se fue injustamente porque alguien que no estaba en sus cabales decidió que el era el principal causante de Pantera, aunque realmente gente como esa no necesitan ninguna razón para hacer lo que hizo. Podemos estar atormentándonos continuamente preguntándonos por qué los seguratas no lo pararon a tiempo, o qué hacía allí o por qué Darrell no se acercó, nada de eso importa, es inutil buscar culpables. Da rabia, lo sé, porque después de la separación de Pantera esto fue otra losa demasiado pesada. Y siento echar un jarro de agua fría, aunque ya lo dijese en su momento pero lo vuelvo a repetir, la reunión de Pantera habría sido imposible incluso con Dimebag vivo, las peleas entre los hermanos Darrell y Phil Anselmo nos habrían dejado numerosos y esperpénticos momentos en la prensa, porque en Pantera eran todos unos vocazas. Es una especie de regalo post-mortem que nos hace, al igual que ya nunca veremos un mal álbum suyo, o un momento de falta de creatividad, sé que es triste fijarse en eso, pero es lo poco en lo que podemos agarrarnos ante la impotencia de que sólo nos quedan los discos de Pantera y grabaciones en directo. Murió la persona y nació el mito. Podremos cuestionar si era mejor o peor guitarrista (a un servidor le gusta, pero no es su favorito), pero no se merecía esto, nadie se lo merece.
Todo con la cruel coincidencia de morir de un modo similar, en el mismo día encima, que John Lennon.
Quedémonos con lo mejor, ya que no le dio tiempo a mostrar lo peor.
jueves, 29 de septiembre de 2011
Crítica de discos: Machine Head - Unto The Locust (2011)
Anthrax llevaban 8 años sin editar nada nuevo de estudio, Machine Head sólo la mitad, pero es que los antecedentes eran impresionantes, hace 4 años se editaron esa obra maestra llamada The Blackening, y claro, el liston era tan apabullantemente alto que toda la atención se centraba en si Unto The Locust superaría esa obra, cosa francamente demasiado dificil. Eso posiblemente haya sido una losa enorme que ha perjudicado a esta "langosta" de los de Oakland. Las comparaciones entre The Blackening y este Unto The Locust han sido, son y serán constantes, algo comprensible, no sólo por la calidad del predecesor, sino también porque Machine Head han continuado la senda de The Blackening, no han introducido grandes cambios, algo que puede ser malo..... pero los californianos están tan cómodos en este camino que lo bordan. Unto The Locust no es tan bueno como el predecesor, pero sigue siendo un grandísimo disco, con todas las letras. No han evolucionado mucho, cierto, pero la calidad se mantiene muy alta, es más, si este disco hubiese salido en 2007, os aseguro que MH habrían tenido a todo el mundo comiendo de su mano.
Hay cambios, claro está, pero no se aprecian hasta el segundo tema, porque I Am Hell, encargada de abrir el álbum tiene la misma estructura que Clenching The Fist Of Dissident.
Tema largo, que empieza de manera amable para después arrasar como una apisonadora con todo. Riffs rapidísimos y abrasadores, solos de guitarras dobladas y un tanto virtuosos... y acabar con un final fundido. Vamos, a lo que nos tienen acostumbrados. Es con Be Still And Know donde podemos apreciar ya ciertos cambios, en forma de estribillos melódicos, con ese tono épico que hace que se te incruste en la cabeza y quieras volver a oirlos constantemente. Cierto que hoy día se abusa de los estribillos melódicos, sobretodo en géneros que no son muy apreciados por aquí, pero que nadie se preocupe que MH no salen mal parados, es más, muchos deberían aprender de cómo se deben hacer las cosas. Aunque la presencia de The Blackening sigue muy presente y hay ciertos riffs que nos recuerdan a otros ya vistos.... (a buscar).
Locust, además de darle título al álbum, es la típica canción que hacen los americanos hoy día, tal vez por eso fue elegida como single de adelanto. Inicio tranquilo, guitarras dobladas, cambios de ritmo, etc.
This Is The End es otro tema curioso, con una corta introducción acústica rota totalmente por un riff rapidísimo, al que incluso se le aprecia cierto aura black-thrash, incluso tenemos algún pequeño blast-beat rondando por ahí....
Pero donde se hace algo realmente distinto es en Darkness Within. Si This Is The End tiene una pequeña intro acústica, aquí se explota más ese detalle, de hecho en la edición especial del álbum contamos con una versión totalmente acústica del tema, y ya sea con la versión electrica del tema o la acústica, Machine Head salen muy bien parados, es más, canciones tan melódicas como estas puede que sean el camino a seguir para el siguiente álbum, porque se les da bastante bien, más de lo que muchos esperarían.
Los dos últimos temas son ya más familiares para los seguidores de Machine Head. El penúltimo: Pears Before The Swine, suenan a Groove Metal machacón, como el que podían mostrar en Burn My Eyes o The More Things Change. Mientras que This Is Who We Are recuerda a A Farewell To Arms, quitando el comienzo protagonizado por un pequeño coro de niños que contrasta con la grave voz de Flynn, lo demás sigue igual, tema largo y pesado que acaba desembocando en un final tranquilo a base de violines.
Por último en la edición especial tenemos dos versiones, The Sentinel de Judas Priest, y Witch Hunt de Rush, más la acústica de Darkness Within. Poco que decir aquí, versiones embrutecidas de las originales, vamos, adaptadas al estilo de Machine Head, sin hacer ningún atropello con los temas.
Por tanto Unto The Locust no es el álbum más original del mundo, pocos cambios con respecto a su predecesora, lo que sería criticable.... pero es otro álbum que engancha como pocos a pesar de su extensa duración, cosa difícil de conseguir actualmente, y más aún con esta calidad, fuera de toda duda.
Por mí, si siguen creando álbumes tan adictivos, pueden seguir repitiendose todo lo que quieran.
Nota: 8,8
lunes, 26 de septiembre de 2011
Crítica de discos: Anthrax - Worship Music (2011)
Uno de las frases que más odio en el mundo a la música es "En este disco hemos vuelto/han vuelto a las raíces" Porque en un 90% de las veces no se cumple, y esto no significa que x banda saque mal disco (que también ha habido casos sangrantes), simplemente mienten a un fan que, muy ingenuo el, que imagina de nuevo a su banda en su máximo esplendor creativo. También hay que decir en defensa de los artistas que muchas veces es el público el que dice la susodicha frase, a veces sin haber escuchado el disco más allá de un corte aislado, y es el propio músico quien dice otro tópico, aunque este por fortuna no tan mentiroso: "Cada disco nuestro es distinto al anterior".El que haya sido un poco listo ya sabe por donde van los tiros. La famosa frase de las raíces ha sido una de las consignas con las que se han armado ciertos fans de Anthrax, mientras que la banda, lógicamente se ha dedicado a promocionar el disco de una manera habitual: que si es muy bueno, es muy potente, bla, bla, ya os imagináis el resto.
Así que seré claro, esto no es un nuevo Among The Living, ni se le parece. Puede que tenga cierto parecido con el Persistence Of Time, pero no tanto como algunos dicen. Este álbum tiene un toque de Heavy Metal más clásico, aunque claro, esos 8 duros años de travesía por el desierto, han dejado trazos de lo que ha sido Anthrax en estos últimos 8 años. Me explico, tenemos ciertos toques Thrash, Groove, alternativos, vamos, una mezcla de lo que han estado haciendo los de la gran manzana. Por ejemplo: Se ha comentado que este álbum estaba hecho para que cantase Bush. Si y no, en algunos temas, como The Giant o en Crawl, piden a gritos ser cantados por el ex-cantante, sin embargo otros como Fight 'em 'till You Can't no me lo imagino de otra manera que no sea con Belladona.
Se puede decir todo lo malo que queráis de este Worship Music, pero no se puede negar que es variado. Incluso el álbum empieza (obviando la intro) con un blast-beat en Earth on Hell, si uno no sabe lo que le están poniendo, perfectamente podría pensar que está escuchando a Behemoth o a 1349. Dicha sensación sólo dura unos segundos, porque enseguida la voz de Belladona nos recuerda donde estamos. Este el el tema más Thrasher que vamos a encontrar, y tampoco es que sea precisamente Testament, podemos clasificarlo como Thrash Melódico, pero eso es todo, así que si alguien a estas alturas sigue con la idea de Among The Living 2 puede ir quitándoselo de la cabeza. Aunque claro, Anthrax siempre han hecho lo que les ha dado la gana, este no iba a ser el caso....
Hay temas que, como comenté antes tienen un aura de Heavy Metal más clásico, como Judas Priest, claro homenaje a los autores del Acero británico, tanto en la letra como en la música.
Es un buen álbum si, pero con altibajos, no sólo me refiero a temas concretos que pueden ser un tanto mediocres, como The Devil You Know, o la aburrida Revolution Screams, tema que podía haberse quedado en 3 o 4 minutos, no en 6 repetitivos minutos que saturan demasiado. Me refiero a que tanta intro sobra (3 tiene si no me equivoco), cuando perfectamente se podrían haber aportado y juntar con las canciones normales. Salvo casos excepcionales como el Demonoir de 1349, el uso excesivo de las intros suele fastidiar el ritmo del álbum.
Pero no nos engañemos, es un buen álbum, con sus puntos positivos como esa enorme Crawl que se desmarca con diferencia de las demás, o la pegadiza Fight 'em 'til You Can't, pero con momentos monótonos que baja la calidad.
Disco un tanto decepcionante, sobretodo con la publicidad que se le está dando y las comparaciones que están surgiendo.
Ya sea con Bush o con Belladona, Anthrax son capaces de más, aunque igual si no les da por hacer nada raro en los próximos meses, estos sean los cimientos de una obra mucho mejor
Nota: 7,4
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domingo, 11 de septiembre de 2011
Anthrax y la larga travesía por el desierto
Recordemos todos los hechos: En 2004 Frank Bello, tras dos décadas en la banda como bajista, decide irse y poco después ingresa en Helmet, su reemplazo es Joey Vera, compañero de John Bush en Armored Saint es su sustituto temporal.
Al año siguiente, tras numerosos rumores, Anthrax se reunen con Joey Belladona, cantante de la época clásica de la banda en los 80, Dan Spitz, ex-guitarrista que decidió irse un dos después por propia voluntad para dedicarse al negocio de la fabricación de relojes, y Frank Bello, que recorre el camino inverso al que hizo el año anterior. Mientras que Rob Caggiano y John Bush (Joey Vera nunca fue considerado miembro oficial) no son expulsados, simplemente son apartados durante esos dos años.
La razón de la reunión surgió debido a una propuesta de Sharon Osborne de encabezar el Ozzfest de 2005 a cambio de que la alineación clásica se reuniese, hecho totalmente constatado y nunca negado por Scott Ian y compañía. Como es lógico, el sector de fans que no tragaba a los Anthrax de los 90 saltaban de alegría.
Es después de la reunión (2007) cuando se desata el caos. Caggiano decide volver a su puesto, ya que Spitz no tenía la menor intención de volver al ritmo de estar en una banda, mientras que Bush, decide irse de la banda, ya que nunca estuvo de acuerdo con la manera en la que se realizó la reunión, y por orgullo no quería volver como si no hubiese pasado nada.
Así que este Worship Music empezó a componerse sin cantante, hasta que decidieron contratar al desconocido Dan Nelson. Todo bien hasta que tras unos cuantos conciertos y una gira en camino estadounidense en camino, esta debe cancelarse por enfermedad de Nelson. De nuevo se disparan los rumores sobre su salida, lo cual se confirma poco después.....y con el disco completamente acabado y casi con la fecha de salida puesta, y ya estamos en 2009 y otra vez sin cantante.
La solución la encontramos en otra reunión, pero con Bush. Esta reunión sólo comprendería una serie de festivales europeos, a lo que le sigue una lógica oferta para continuar en la banda y finalizar el disco con el. Pero sorprendentemente a Bush no le hace gracia cantar un álbum en el que no ha tenido nada que ver en su creación, y decide irse por donde vino. Y vuelta a empezar.
Pero finalmente deciden contactar con Belladona en 2010, cinco años después de su reunión para el Ozzfest. Belladona no pone pegas y el resto lo podremos oir el próximo 13 de septiembre.
Sin embargo esta historia comienza realmente mucho antes.
Estamos a finales de los 90 y Anthrax y el Thrash Metal en general pasan por sus horas más bajas, mientras que bandas míticas como Exodus o Forbbiden crian malvas, Metallica sigue amasando millones con la soporífera saga Load/Re-Load, Megadeth prueba las mieles del éxito reblandeciendo su sonido, y Slayer se entretiene con pequeños experimentos, que no son nada del otro mundo, lo mismo de siempre con pequeñas variaciones, a los neoyorquinos no les va nada bien, sus álbumes de corte muy experimental, pero de excelente calidad como son Stomp 442 y Volume 8, no tienen el aprecio del público general, que no saben ver lo jodido que es hacer álbumes con tantas influencias y tan difíciles de catalogar (Groove Metal, Metal Alternativo, Rock Duro...) cuando muchos otros han caido en este sentido. A esto se le une el asesinato del hermano de Frank Bello, por un robo callejero, y la expulsión de la banda por parte de su discográfica, lo que provoca que Volume 8 sea autopublicado. Todo ello hunde la moral de la banda y los hace tomarse un tiempo de descanso. Sin embargo en 1999 empiezan a surgir rumores de reunión con Belladona, sólo que de manera distinta a lo que sería el 2005, con Bush y Belladona repartiéndose la labor, no obstante Anthrax nunca negaron que a pesar de expulsar a Joey, la relación siempre fue buena. Pero a pesar de la buena voluntad de todos, el proyecto de gira se queda en una colaboración en el nuevo recopilatorio de Anthrax, con el tema Ball Of Confusion. Este fue el primer fallo de Anthrax, tenían una oportunidad única de resurgir como un tiro, ganarse de nuevo la confianza de los viejos fans y sobretodo cuando todos, incluido John Bush, estaban dispuestos a hacer la reunión del modo comentado antes. Desconozco las razones que impidieron llevarse a cabo la reunión, pero era ese el momento, y no en 2005, porque Bush se negó en rotundo a hacerlo de ese modo, puede que fuera egoismo, pero es miembro de la banda y tiene derecho en hacerlo. Lo que no tenía derecho Scott Ian (que muchos apuntan a que fue el principal artífice de la reunión de 2005) es de pensar en sus propios intereses y sobretodo en su bolsillo, cuando debe de dar preferencia a los que son los actuales miembros de su banda, y no los posibles. No se puede culpar a Sharon Osbourne, pues ella, que ha demostrado ser una excelente empresaria en numerosas ocasiones, vio claro el filón, aceptar la "invitación" era cosa de Anthrax, cosa que hicieron visto lo visto. Así que ellos mismos se metieron en el agujero de 2007, ese que los dejó sin cantante, y tanto les hundió, como suelen decir. Creo que era de preveer que Bush tenía mucho orgullo y no iba a volver con el rabo entre las piernas. Fallo, y muy gordo de los neoyorquinos.
A este fallo se le uniría otro, y peor aún, la salida de Dan Nelson, y sobretodo de la manera que se hizo, bastante tópica y cobarde. Para empezar porque se inventaron una enfermedad del chaval para retrasar una noticia obvia, y luego decir que fue él quien se marchó. A lo que le siguió otro cruce de declaraciones por parte de Nelson, explicando que él no se fue, lo echaron.
Por más que lo intento, sigo sin verle la lógica, a ver, puedo entender que la necesidad de buscar cantante pueda hacerte buscar al incorrecto, pero ¿darte cuenta de eso cuando has acabado el álbum, en serio te has dado cuenta tan tarde? Simple y llanamente me suena a cagalera, a miedo a que acribillen a balazos tu álbum sólo por tener un cantante nuevo, ya les pasó con Bush y el Sound Of White Noise, aunque ese álbum era brillante y se merecía todas y cada una de las ventas que facturó. Lo que demuestra la enorme inseguridad de Anthrax con su entonces nuevo cantante, y es una actitud que me extraña, porque los americanos nunca han tenido miedo a innovar, es más, siempre han sido proclives a ello, pero esa manera tan patética de echarlo no le hace bien a la reputación de nadie, y hundirte un poco más en tu propio hoyo, el mismo que tú has cavado.
La reunión de Bush en 2009 fue sin duda un éxito, pero sin embargo fue algo que tenía unas consecuencias previsibles y que creo que se podía haber evitado. Gran idea la de contratar de nuevo a John, porque ha demostrado ser el cantante más versátil de Anthrax (y no digo el mejor para no ganarme más enemistades) y el que tiene mejor consideración incluso dentro de la propia banda (ojo cuando le preguntan cual es el mejor cantante que ha tenido Anthrax) sin embargo, si Bush se fue en 2007 por orgullo, creo que era previsible que hiciera lo mismo esta vez y no participase en un álbum en el que nada ha tenido que ver. Si soy sincero no me gustó la actuación de Bush en este caso y dejarles tirados, aunque es totalmente respetable y lógica, sobretodo porque casi exigía a sus ex-compañeros hacer el álbum de nuevo, y Anthrax ya no estaban para ponerse a retrasar aún más Worship Music, estaban entre la espada y la pared, así que sólo les quedaba Belladonna, que no puso problemas. Si, es un tanto triste la situación, porque tanto Belladonna como Anthrax estaban desesperados y esta era la única solución que quedaba. Ni Scott Ian se contradice ni ha tomado una mala decisión, como dicen algunas voces, simple y llanamente este era el único camino que quedaba. Además Belladona era consciente de que él era la última opción escogida, pero sin embargo, decidió tragar con la situación, lo que no es facil, pues como bien dice él en esta entrevista, (si alguien tiene un nivel alto de ingles se la recomiendo leer, tiene unas cuantas perlas bastante interesantes) la reunión de Anthrax en 2005 sólo sirvió para contentar a unos cuantos fans y ya está, después lo echaron como si nada hubiese pasado, lástima para Anthrax que su auténtico cantante por el momento no se lo tomó tan bien, encima de que, como he dicho antes, pensaron en él como última opción, y por si fuera poco se atreve a afirmar que él no tendría ningín problema en cantar canciones de la era Bush. Así podemos intuir que la reunión de 2005 fue cuanto menos, un error grave. Valor tiene desde luego el señor Belladonna para volver a un lugar donde un par de años antes lo echaron fácilmente, y más valor tiene aún hacer un álbum en el que ha cantado otro y poco tienes que ver, cierto que Anthrax ahora se ha dedicado a remoledar las canciones para adaptarlas a Belladonna, pero no deja de ser meritorio. Bush no supo pasar por ese camino, Belladonna sí.
Tal vez lo correcto habría sido no hacer la reunión de 2005, sino ahora, con ambos repartiendose las tareas vocales en directo y grabar el álbum con Bush, pero en este álbum nada ha sido normal, y esto es lo que toca.
Sea como fuere Anthrax han conseguido llegar hasta aquí, a sacar el álbum maldito, con sangre sudor y lágrimas. Ya sólo les queda esperar si han conseguido la aprobación del público, cosa nada fácil pues ya ha habido algún que otro álbum de regreso fallido. Queda en su mano borrar de un plumazo la triste historia que hay detrás a la concepción del álbum, depende de ellos solamente, aunque creo que ellos ya son conscientes de que habrá miles de ojos pendientes de ellos, suerte para ellos y su música de culto.
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jueves, 11 de agosto de 2011
Crítica de discos: Sepultura - Kairos (2011)
No sé por qué pero me da la sensación de que el último trabajo de los vilipendiados brasileños ha pasado un poco de largo. No digo que no haya generado repercusión, pero menos de la que, al menos yo, esperaba, tanto para bien, como para mal. Aunque tal vez sea porque el álbum salió poco después de dos bandas que sacaron unos trabajos polémicos, por no decir hirientes, que se llevaron de sobra toda la atención mediática durante unas cuantas semanas, y que siguen coleando a día de hoy. También porque las cosas en Sepultura no han cambiado como un sector importante quisiese. Las esperanzas de la reunion de los miembros originales fueron erradicadas prácticamente por completo, y por ende, el poco interés de estos cayó en picado. Así que para fortuna de Andreas Kisser y compañía, han tenido un poco más de paz de la normal.
Eso no quita que muchos ojos aún sigan pendientes de lo que hagan los sudamericanos, más aún después del experimental A-Lex que mostraban a una banda que quería hacerse notar, pero se acababa perdiendo entre tanto experimento bizarro. Un disco al que había que sacarle la calidad tras muchas escuchas, puede que demasiado complejo para lo que la banda necesitaba o debía.
Está claro que si nunca has tragado la época post-1996, no creo que pierdas demasiado el tiempo en el nuevo opus de Sepultura. Pero en este caso, puede que Kairos convezca mínimamente a esa facción, porque lo diré rotundamente: Kairos es el mejor álbum post-Cavalera con diferencia, y me atrevería a decir incluso que se pone a la altura del Chaos A.D. Siendo sinceros no llega al nivel de sus obras magnas, Arise y Beneath The Remains, pero es lo más bestia que han hecho desde entonces. Si bien los dos discos antes citados, aparte de su calidad, fueron hijos de una época y circunstacias concretas, que los hicieron aún mejores (lo que se llama estar en el lugar y momento adecuados) y sobretodo, algo irrepetible y que ni Sepultura, ni Soufly ni ningún otro sub-proyecto alcanzará. Eso sí, cabría recordar que incluso estos dos discos también fueron criticados en su día, por otros motivos, en este caso por sus semejanzas con Slayer. Las críticas, por tanto, son algo a lo que Sepultura estan más que habituados.
Si A-Lex era un buen álbum, que se escondía tras capas y capas de experimentos (y, admitamoslo, sobraba álbum) Kairos no adolece de ese mal. Es muy directo, agresivo, y si, se podría catalogar como un álbum de Thrash Metal, no en el sentido más estricto, pero con la suficiente rapidez como para reventar unas pocas cabezas.
Nada de orquestras sonando de fondo, ni canciones innecesariamente largas, ni libros clásicos de por medio. Aquí necesitamos riffs y riffs, cortesía del sr. Kisser, que ha decidido poner el acelerador en sus composiciones, la machacona batería de Jean Dolabella, que ha suplido perfectamente a Igor Cavalera, y dudo que alguien, con los ojos cerrados encuentre mucha diferencia entre ambos, acompañada en la base rítmica de Paulo Xisto, que, como siempre hace un buen trabajo, aunque sea como siempre en la sombra, y sobretodo el gran trabajo vocal de Derrick Green, que torna un perfil mucho más agresivo en este trabajo que en los anteriores.
Pero como a los Sepultura actuales les gusta más un experimento que a un tonto un lápiz, no iban a dejar de lado esta parte tan peculiar, que tanto les ha caracterizado, con sus pros y contra. Me explico. Muy acertados han estado en sus coqueteos con el Metal Industrial, como es el caso del inicio de Structure Violence, o la versión de Just One Fix de Ministry. Claro está, no llega al nivel de la original (y si no has escuchado aún, deja de ver esta entrada y ponte a escucharlo YA), pero le da un toque más agresivo, no es, por tanto, un calco de la original, cosa que, desgraciadamente abunda más de lo que debiera. Otro experimento es, precisamente, otra versión, hablo, del Firestarter de Prodigy, que de original sólo le ha quedado el riff del principio, ese que la ha hecho tan reconocida. Dicha versión atraerá a muchos curiosos, sin duda, lo que ya dudo es que a los fans de la original les guste demasiado, porque le han despojado todo ese aura tecno de la original, por si alguien temía encontrarse un tecno remix de Sepultura.
Aunque la experimentación se ha llevado en algunos casos a un límite absurdo e inutil, concretamente en 4 casos. 4 interludios que responden al nombre de 2011, 1433, 5772 y 4648, que en vez de ser interludios instrumentales como en A-Lex, parecen psicofonías. Totalmente prescindibles y cortando el ritmo del disco.
Pero, vuelvo a repetir, la experimentación no es la tónic.a dominante. Lo que abundan son los cortes directos, que no sencillos.
Y eso que el álbum comienza con el tema menos indicado para dicha tarea, Spectrum, un medio tiempo bastante monótono, y que habría venido mejor a la mitad del disco.
No es con el siguiente tema, Kairos, cuando la cosa empieza a animar. Tema que recuerda bastante a la era del Chaos A.D. con ese riff imponente y un doble bombo que permanece durante casi toda la canción, y es cerca del final del corte cuando ya empezamos a vislumbrar lo que nos vamos a encontrar.
Ya con Relentless la cosa empieza a coger velocidad de la seria, y lo que parecía un tema similar a Kairos, con un riff prominente, acaba con unas guitarras dobladas, y un Derrick Green desgañitándose la voz.
Dialog suena igual de contundente, aunque sea una ligera bajada de velocidad, podría decirse que es una versión embrutecida del A-Lex, principalmente por la parte con discurso hablado que tanto gastaban en aquel disco.
Pero ahora sí, llega uno de los mejores temas del álbum, o al menos, de los más veloces. Mask es uno de esos temas que tanto hacían falta, de esos directos a la yugular, que empieza muy amenzador y termina con un final lleno de ira, de los mejores momentos del álbum.
Seethe, por fortuna, continua el mismo camino, y sigue con ese aire thrasher que han recuperado en este 2011. 2 minutos y medio de canción, y listos. Aunque lo mejor está por llegar.
Tras Born Strong y Embrace The Storm, donde, nuevamente, encontramos ese lado menos rápido, pero contundente que escuchábamos en Kairos, encontramos la bomba sónica del disco: No One Will Stand. Tema que por su velocidad podría haber ido perfectamente en Arise, es más, estoy seguro de que ponemos a Max Cavalera en las voces y la gente estaría sacrificando seres humanos en su nombre. Suena exagerado, lo sé, pero este corte dejará satisfechos a muchos que buscaban a los Sepultura más bestias.
Finalmente, y tras la comentada anteriormente Structure Violence, y sus escarceos con el industrial, encontramos dos bonus tracks, la original Firestarter, y (este sí que es tema propio) Point Of No Return, un tanto mediocre, que no tiene la energía, o la mala ostia, como queramos llamarlo, de el resto de temas del álbum.
Puede parecer bastante descabellado que haya puesto este álbum casi en los altares, o mejor dicho, a la altura de la era Max Cavalera, sé que a muchos les parecerá cuanto menos, una herejía, pero es que aquí se nota el trabajo de una banda durante bastante tiempo, que, a pesar de no tener la mística que tenía la alineación de los 90, lo cierto es que los Sepultura actuales son una máquina en perfecto funcionamiento, que saben en que dirección quieren ir, que no se han dormido en los laureles, sacando discos mediocres, y que han sobrevivido a la tormenta de mierda que les ha caido durante muchos años. Viendo el estado de los actuales Sepultura, no me extraña que no quieran reunión, porque, podrá gustarte o no lo que hagan, pero no se puede negar que el estado de forma es mejor que nunca, aunque les haya costado 15 años. Más vale tarde que nunca, como suele decirse
Nota: 9
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jueves, 7 de abril de 2011
Crítica de discos: Pantera - The Great Southern Trendkill (1996)
Es un álbum inesperado, con momentos que seguramente nadie esperaba de los sureños unos pocos años antes. Sigue manteniendo el sonido Pantera, pero lo lleva a unos territorios desconocidos, y a diferencia de otros casos (cofcofcoldlakecofcof) el experimento les sale a la perfección. Para calificarlo sólo se me ocurre un adjetivo: enfermo, en el buen sentido, claro está, demasiado pesado, como dicen algunos. Tal vez, pero es que las circunstancias pedían un álbum denso, muy denso, de esos en los que una vez que te metes no sales, quedas totalmente enganchado como a mí me ha pasado.
Sin embargo, el álbum empieza de una manera habitual, no, me equvoco, más burra que nunca: con Phil Anselmo pegando un berrido que seguro, más de un susto ha causado, y después de eso, velocidad y riffs estilo Pantera, batería machacante de Vinnie Paul, y no falta el solo de rigor de Darrell. Menuda manera de comenzar, con una auténtica patada en los huevos.
War Nerve sigue el mismo camino y se encarga de seguir destrozando los oidos, y sobretodo preparando el terreno para lo que viene que será toda una sorpresa.
De repente la velocidad baja notablemente y todo se hace más denso, más pesado, más dificil de asimilar. Con Drag The Waters Pantera siguen demostrando que pueden bajar la velocidad pero seguir siendo igual de burros. Gracias a este tema este disco adquirió la "fama" de ser demasiado pesado y aburrido. No podría estar más en desacuerdo, lo que pasa es que el disco se deja escuchar cada vez menos, 1992 quedó lejos....
Ahora encontramos una de las mayores sorpresas: 10's que comienza con una guitarra acústica que enseguida es acompañada por un riff lento y sucio que se va desarrollando poco a poco. Si a eso le sumamos el bajo de Rex, muy presente en esta canción y a la voz agónica de Anselmo tenemos una canción que podría hacerse pasar por una cualquiera Sludge Metal (recordemos que en esos tiempos Anselmo comenzaba su proyecto Sludge: Down). Es aquí donde está el encanto del álbum, en su fuerte influencia Sludge, en presentarnos canciones lentas y poco asimilables.
La velocidad vuelve a subir ligeramente en en 13 Steps To Nowhere, que devuelve parte de la brutalidad de los antiguos Pantera, para muestra el hecho de que Anselmo cuente con dos voces simultaneas, no obstante da la sensación de quedarse a medio camino, a punto de reventar pero no lo hace.
Pero la mayor sorpresa nos la llevamos con Suicide Note Pt.1, si, es acústica, y sí, Phil se la dedica a su adicción a la coca. Parece raro, pero como dije antes, los experimentos les salen muy bien, y esta canción simplemente es belleza, una calma reconfortante y cálida. Podría haber servido de balada, pero eso ya sería pasarse. Pero se acabaron las tonterías, de otro susto, la secuela de la canción y Living Through Me nos devuelven a los Pantera clásicos, sin experimentos ni entretenimientos. Sólo brutalidad y velocidad (a pesar de que Living Through Me tiene un pasaje industrial bastante extraño, y metido ahí vaya a saber por qué).
Pero de nuevo volvemos a la tónica de este álbum con la joya de este disco y una de las mejores canciones que han hecho los de Texas (y cuando digo de las mejores digo de las primeras, toda una obra maestra). La pieza en cuestión responde al nombre de Floods, que sigue el sendero marcado por el Sludge. La canción empieza con una acústica y lentamente irá subiendo de potencia, pero poco a poco....
Anselmo aparentemente se ha quedado sin rabia, aparentemente claro, porque a mitad de canción empieza la tormenta, aparece ese riff repetitivo y machacón que da dolor de cabeza, que por suerte para nosotros es acallado por la lluvia. Entonces es cuando aparece Darrell en su máxima expresión con el mejor sólo que ha hecho jamás, largo, técnico, intrincado, absurdo, épico y simplemente impresionante, probablemente te preguntes como se le pudo ocurrir tal locura, sólo se que nunca lo sabremos. Para finalizar el tema vuelve ese riff destroza tímpanos para derivar en otro riff más suave y calmado que va cediendo su paso a la lluvia.... Vaya 7 minutos de canción.
Para finalizar tenemos dos canciones combinadas enlazadas una con otra. The Underground in America, al más puro estilo Pantera aunque sin dejar de lado los momentos extraños, en concreto una serie de violines que parecen distorsionados o vete tú a saber qué, y como no, acaba en unos berridos horribles de Anselmo que deja paso a Sandblasted Skin donde directamente lo mandan todo a la mierda. La más burra para finalizar, eso es actitud. Ni inventos ni nada, simplemente lo que los fans quieren y esperan, nada más. Lo que no entiendo son los minutos de silencio antes de finalizar la canción, y que realmente sobran, porque son como los anuncios al final de un programa.
Si es la primera vez que escuchas el trabajo es muy probable que te aburra y pases de él, comprensible, pero si quereís Pantera sin complicaciones, ahí teneis el Cowboys From Hell o el V.D.O.P. Para los que ya han escuchado este trabajo antes y no les convence aún, seguid machacándolo, tiene más de lo que parece (incluso melodía y todo). Pero es normal que eche para atrás, tenemos a Pantera en una época en la que estaban más preocupados por no matarse entre ellos que preocuparse en lo que pensasen los demas, aunque ahora que lo pienso, ¿eso no es lo que han hecho siempre?
Nota: 9
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