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jueves, 10 de mayo de 2012
El futuro del metal extremo
Lo se, es contradictorio abrir una entrada llamada futuro, con la foto de una banda formada a mediados de los 80, pero todo tiene una explicación, y sirve para explicar mi particular teoría, que veréis más adelante...
Como bien sabréis muchos, el Metal Extremo como tal, aparece a mediados de los 80 con Possessed, Death, Sarcófago, Sepultura... la lista es larga. A partir de ahí se fue endureciendo progresivamente, desde un Thrash muy sucio, hasta llegar al el Death Metal de Tampa, el Death Metal sueco, el Black Metal noruego, el Death Doom británico, e incluso hubo una crisis del género cuando a mediados y finales de los 90 degeneraron en movimientos mucho más melódicos, por ende más accesible y más explotables comercialmente. Todo el mundo conoce el caso de Cradle Of Filth, Dimmu Borgir o In Flames. Son todo un filón para las discográficas, y aunque son bastante despreciados, han conseguido ejercer de puente entre el Metal más convencional, y el lado extremo. Lo que ha provocado que cada vez haya más gente metida en el Thrash, el Black y el Death. Y se vuelve al mismo dilema de siempre: "Esto ya no mola porque le gusta a todo el mundo".
Hace unos meses, cuando entreviste a Dying, coincidían en esto. Cosas como el Nu-Metal, habían contribuido a que muchos se metiesen en el mundo extremo, y ya sabemos que al metalero medio, esto no le hace ni puta gracia.
Como antes, comenté, ante la salida de todos estos subgéneros melódicos, se embrutecieron los orígenes. Vamos, coger la fórmula original y radicalizarla aún más. Todo con el objetivo de ser cada vez más inalcanzables, crear una música más agresiva y menos digerible. Sin embargo, y por mucho que me gusten estos subgéneros, cualquier aficionado al Rock duro o el Heavy Metal puede escuchar Brutal Death Metal o Raw Black Metal. Tal vez al rato se acaba cansando si no está muy acostumbrado, pero en mi opinión, no consiguen ser todo lo inaccesibles que deberían. Realmente no consiguen que esa persona directamente quite la música porque es demasiado extraña, o demasiado extrema. Todo lo contrario, le aburrirá y el impacto sólo se quedará en la escucha inicial. Lo peor del Brutal Death, el Grindcore y el Raw Black, que son los subgéneros extremos más extendidos, es que, caen en su propia trampa. Al ir tan directos, poco tienen que ofrecer, y son relativamente bastante limitados musicalmente. Cierto es que muchas bandas, como Spawn Of Possession o Hour Of Penance, meten una gran técnica en su música, pero aún así no pueden hacer demasiado por distinguirse. Ya sabemos que en el mundo del Heavy Metal la innovación se paga a un precio muy alto...
También tenemos el caso de subgéneros que se sienten muy cómodos sin innovar, pero, realmente ya han llegado a su tope, y de ahí nadie los saca ¿os suena el Noisegrind?
Poco les queda para ser directamente ruido, en poco más de un minuto han ofrecido todo lo que tenían, que es su objetivo, y me encanta que así sea, pero aquí no hay nada más que mirar, ir más allá sería prácticamente un sin sentido, y ya tenemos (o teníamos) unos Anal Cunt.
A todo esto se le suma el impulso natural de querer ir más allá, de ser un poco más bestia que los demás, pero ir más bestia significaría estar más atado musicalmente, y no ofrecer nada nuevo. Veamos otro ejemplo, el Slamming Brutal Death Metal. Para quien no lo sepa, consiste en coger riffs de pantera, afinarlos lo más grave posible y cantar en voz ultra gutural, al estilo de Tomb Of The Mutilated y basar todo un disco en un elemento que en teoría estaba para rellenar una parte de una canción.
Quiero dejarlo claro, me gusta el Slamming, me parece divertido, pero considero que intentar innovar así es como hacer un hoyo en la arena de la playa. Esta bien para un rato, pero las bandas en el 95% de las veces son clónicas.
Visto así, nos quedamos en un callejón sin salidas, ya no se puede ser más bestia sin hacer directamente algo soporífero, y las ataduras cada vez son mayores, así que necesitamos ser más brutos aún pero con la posibilidad de poder innovar, y además volver a la idea original de ser poco digeribles, un desafío para los oídos. ¿No es acaso la idea que impulsa el Metal Extremo, ir siempre al límite?
Lo que viene ahora es puramente subjetivo, y cabe la posibilidad de que me de una ostia impresionante, pero me lanzo a la piscina.
Cuando hablo de ser extremos, no me refiero a incluir pequeñas variaciones sobre lo que ya está establecido. Me explico, se perfectamente que hay muchas bandas que se están volviendo más técnicas, más progresivas, más complejas. Lo digo por si algún listo me salta con el nombre de Pokemon de Djent. No tengo nada en contra, es más, lo considero otra chorrada de etiqueta. Sin embargo, sigue siendo algo fácil de escuchar. Ahora es el momento de explicar por qué puse una foto de Godflesh al comienzo de la entrada. Hagamos un pequeño experimento, comparemos 4 álbumes de 1989. Slowly We Rot de Obituary, Altars Of Madness de Morbid Angel, Beneath The Remains de Sepultura y Streetcleaner de Godflesh, de esos cuatro, estoy seguro de que los tres primeros los habreis escuchado miles de veces, sin embargo, quien conozca el Streetcleaner estoy seguro de que si lo ha llegado a escuchar entero, desde luego, no con tanta frecuencia como los anteriores. Lo curioso es que siempre hemos considerado que lo más extremo eran los tres primeros discos, y sin embargo tenemos ahí esa rara avis, que a buen seguro, cuesta más de escuchar. Que nadie piense que yo soy un macho que es capaz de oir el Streetcleaner mil veces al día, soy el primero en reconocer que me cuesta mucho escucharlo, mientras que los otros entran como el agua.
Sin duda pienso que el futuro del Metal extremo está en lo que creó Godflesh o Pitchshifter, bandas de Metal Industrial muy abrasivo y muy oscuro, que son una auténtica taladradora de neuronas.
Además ha sido un subgénero que creo que no ha sido todo lo aprovechado que debería ser, Ministry o Nine Inch Nails (cuando Reznor estaba cabreado consigo mismo, sí que se podría considerar Metal) llevaron el género a unos terrenos menos enfermos. Incluso los propios Fear Factory acabaron haciendo algo cercano al Nu Metal en Digimortal. Pero muy pocos siguieron la senda más malvada del Industrial.
No es el único camino a tomar, otro subgénero que parece bastante olvidado es el Doom extremo. Añado la coletilla para distinguirlo del Doom primigenio de Saint Vitus o Pentagram, o el gótico de Paradise Lost y My Dying Bride (Anathema que se jodan, que siguen con sus mierdas alternativoides).
Pero no quiero que se me malinterprete, me encantan todos estos subgéneros, y estas bandas, pero hablo de mirar hacia delante y crear algo realmente extremo, que a un servidor le cueste escuchar.
No sólo hablo de recuperar la senda que del Doom/Death, que algunos como Asphyx siguen llevando, o Doom/Black, como hacen mis admirados Forgotten Tomb. Hablo de cosas como el Drone/Doom Metal ¿os suena Sunn O)))?
El que escribe ha sido incapaz de escucharse un disco entero de estos locos, porque no tiene fuerzas (de momento) para ello. No me equivocaría al decir que Sunn O))) son han causado muchas más pesadillas que Dying Fetus.
Sin embargo, al hacer un Drone bastante puro, corren el serio riesgo riesgo de caer en la monotonía, como el Slamming Brutal, no obstante, ambos viven de abusar de un elemento musical. Aún así, han sido capaces de jugar con el Dark Ambient y el Black Metal en alguno de sus discos (Black One, para más señas).
No todas las bandas de Doom son tan destructivas, así tenemos a los Void o a los Orthodox (que además son paisanos, todo un orgullo) que se mueven en un Doom más "convencional" o al menos no tan opresivo.
Y al igual que el Brutal Death exageró al Death Metal, el Funeral Doom ha sido otra vía para exagerar al Doom. Y aunque no lo parezca, hay que tener muy buenas manos para no aburrir con tu música, no obstante, no es nada extraño ver canciones de más de diez minutos. Pero como se haga bien, y los músicos tengan muy claro que hacer, pueden salir obras maestras como la de aquí abajo.
Y si ya queremos rizar el rizo, dentro del Black Metal han surgido elementos bastante enfermos, como son el Black Metal Depresivo, con Shining, Thy Light, Happy Days, Lifelover, Gris... y os aseguro que hay mil ejemplos más, y ninguna de estas se corta a la hora de experimental y hacer su música más extraña y perversa. Es curioso, pero estas bandas tienen como claro referente a Dead de Mayhem, han llevado la decadencia personal un paso más allá. Famosos son los conciertos de Niklas Kvarforth de Shining, que ha hecho de todo en un escenario, cortarse, mearse, drogarse, beber, escupir.... o Kim Carlsson, de Life Lover y con un torso lleno de cicatrices de cortes (auto provocados, como no). O los que han partido del Black Metal, para hacer un Metal totalmente experimental, impredecible y de locura, llámese Sigh, me fallan a estas alturas los ejemplos, porque tragarse toda esta música, de este calibre, no es nada fácil, y como todos, muchas veces tiro por lo convencional, como todos.
Como vemos, ninguno de los subgéneros que he nombrado ha salido de la nada, es 100% nuevo, pero son bastante minoritarios, y muy poco se ha tocado en ellos. Tal vez por eso los músicos tienen esa libertad absoluta para experimentar y hacer lo que les de la gana, llevar el Heavy Metal hacia un nuevo límite.
Y podría seguir con el ámbito del Post Metal, que es la etiqueta que mejor agrupa a bandas como Neurosis, Isis, Cult Of Luna, aunque también se admite Sludge Ambiental, o cualquier otro término extraño...puede que no sean lo suficientemente extremos, pero, como todos los antes citados, sigue siendo muy difícil de digerir. Aunque, quien sabe, igual este subgénero acaba teniendo una explosión comercial hasta tiene su explosión comercial, quien sabe.
Como os he demostrado, hay muchísimo donde experimentar, donde probar cosas nuevas, y si no se hace es porque no se quiere. El Heavy Metal tiene bastantes vías por donde avanzar, yo he mostrado algunas, y seguro que me dejo por el camino otras tantas. Se hacen cosas nuevas, y al igual que en los 80, cuando el Metal extremo avanzaba, no era fácil buscarlas, pero ahí estaban, y pocos se atrevían a probarlas.
Y parece mentira que todo empezase con unos visionarios que vinieron desde Suiza....
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martes, 8 de mayo de 2012
Nos extendemos
Hace poco más de un año, decidí dar el salto hacia un blog completamente distinto a este, para darme a conocer, y hacer lo que no podía hacer aquí, subir discos de las bandas que me gustaban. Este blog es Los ojos del metal. Donde ahora mismo nos recuperamos del durísimo golpe que fue la crisis (palabra que mola tanto usar ahora) de los servidores de descarga, cuando Mediafire borro la cuenta a un servidor y a dos compañeros más. En este año, nada ha cambiado, y ahí sigo subiendo discos.
Sin embargo, he vuelto a pluriemplearme, y esta vez no en un blog, pero haciendo algo que me gusta mucho y que los que me visitáis a menudo podéis comprobar, las críticas de discos. La página en cuestión es El portal del metal . Tras aceptarme, hace un par de días presenté mi primera reseña, que ya fue publicada aquí días antes. Es un paso bastante importante para mi, porque este es mi blog, que no deja de ser mi pequeño espacio, donde recibo una cantidad moderada de visitas, y de vez en cuando recibo algunos comentarios.
Pero El portal del metal es un monstruo mucho más grande, con muchos críticos, muchos con estilos completamente distintos al mio y como no, con muchísima más relevancia que mi pequeño rincón. Así que si no os habéis pasado, deberíais hacerlo.
Sinceramente no se si me quitará tiempo para este, si las reseñas serán las mismas o pondré distintas. Me encantaría hacer lo segundo, pero dudo que mi tiempo y mi creatividad me lo permitan, así que veréis lo mismo en un sitio u otro probablemente. Pero estoy ilusionado, es un nuevo desafío, donde habrá muchos más ojos pendientes de mi, y sobretodo aprenderé mucho.
Poco más puedo decir, porque esto, más que un artículo, es un anuncio. La siguiente crítica ya la tengo en mente. Nos leemos
Sin embargo, he vuelto a pluriemplearme, y esta vez no en un blog, pero haciendo algo que me gusta mucho y que los que me visitáis a menudo podéis comprobar, las críticas de discos. La página en cuestión es El portal del metal . Tras aceptarme, hace un par de días presenté mi primera reseña, que ya fue publicada aquí días antes. Es un paso bastante importante para mi, porque este es mi blog, que no deja de ser mi pequeño espacio, donde recibo una cantidad moderada de visitas, y de vez en cuando recibo algunos comentarios.
Pero El portal del metal es un monstruo mucho más grande, con muchos críticos, muchos con estilos completamente distintos al mio y como no, con muchísima más relevancia que mi pequeño rincón. Así que si no os habéis pasado, deberíais hacerlo.
Sinceramente no se si me quitará tiempo para este, si las reseñas serán las mismas o pondré distintas. Me encantaría hacer lo segundo, pero dudo que mi tiempo y mi creatividad me lo permitan, así que veréis lo mismo en un sitio u otro probablemente. Pero estoy ilusionado, es un nuevo desafío, donde habrá muchos más ojos pendientes de mi, y sobretodo aprenderé mucho.
Poco más puedo decir, porque esto, más que un artículo, es un anuncio. La siguiente crítica ya la tengo en mente. Nos leemos
jueves, 3 de mayo de 2012
Crítica de discos: Marduk - Those Of The Unlight (1993)
Si le preguntamos a alguien que piensa de Marduk, muy probablemente se le venga a la menta una palabra: Blast-Beat. Respuesta obvia, ya que los suecos deben gran parte de su fama actual a este recurso, del que para muchos han abusado de el, y para otros, es parte indispensable de su identidad.
Aunque debo reconocer que su Black Metal ultra rápido funciona a las mil maravillas en directo, haciendo de los suecos un auténtico espectáculo demoledor. Sin embargo, acaba volviéndose bastante monótono, hasta el punto de no saber realmente que están tocando,
Sin embargo hubo un tiempo en el que Marduk no depositaban toda su rabia en los pies de su batería, donde no estaban atados musicalmente a lo que debía ser Black Metal, y eran libres de usar su música como quisiesen. Curiosamente ejercían esta libertad en una época donde el Black estaba en su máximo apogeo, y ni en broma se contemplaba la posibilidad de cambiar los esquemas establecidos por Euronymous.
Pero el Black Metal noruego era una cosa, y el sueco otra bien distinta. En Suecia siempre tuvieron una sensibilidad especial a la hora de imprimir melodía a sus canciones. No había demasiado Black Metal en Suecia en aquellos años, comparado a Noruega. Los suecos siempre tiraron más por el Death Metal, y sin embargo, cuando se pusieron con el género que inventaron Venom, fueron capaces de darle un aura distinta a la que le daban sus vecinos.
Dissection, Dark Funeral y los propios Marduk, eran muy agresivos, como no, pero a diferencia de Noruega, ellos podían introducir más melodía a sus temas, no tenían miedo a bajar un poco el ritmo. No iban como Gorgoroth, Mayhem o Darkthrone, siempre al 100%, rebanando cuellos.
Eso no significa que las bandas suecas sean menos duras o que hagan un Black Metal muy relajado, simplemente usan más recursos más allá de la agresión directa. Esto posibilita que en las primeras obras de Marduk pueda haber opción a la sorpresa, a no saber como va a empezar y a terminar el álbum, podría decirse que es un plus de incertidumbre. Lógicamente esto sigue siendo Black Metal, sigue siendo igual de agresivo, pero adonde quiero llegar es que hay vida más allá del Blast-Beat esquizofrénico.
El álbum abre con Darkness Breeds Immortality, que sorprenderá al oyente que esté acostumbrado a los Marduk de la época de Panzer Division. Aquí predominan las guitarras, con unos riffs realmente asesinos, sin tregua alguna. Hay Blast-Beats, si, pero no predominan en la mezcla final, y otro hecho que sorprenderá será la inclusión de guitarras acústicas para cerrar el tema, y sobretodo, la producción del disco. Bastante mejor que la producción que está asociada a este estilo. Como vemos, desde el principio hay una serie de características que van a diferenciar a los suecos de sus vecinos contemporáneos.
Mientras, el tema homónimo, no da respiro alguno, directa a la yugular. Da miedo comprobar a la velocidad que pueden tocar los suecos. Aunque sin duda, el mejor tema del disco, y que ha acabado siendo uno de sus himnos, es Wolves. Un servidor ha tenido la suerte de oír ese tema en directo, y tanto en estudio como en una sala de conciertos, tiene ese aura distinta, un toque épico que hace que sea tan especial. Siempre ha sido un corte que me ha recordado a Immortal, por esos cambios de tiempo, por esos ritmos tan malévolos (por poner un adjetivo, porque es realmente difícil definirlo), por todo es un tema tan especial.
Los detalles ocultos de esta obra es lo que hacen que sea impagable, esas pequeñas sorpresas que hacen imposible que uno se aburra. Por destacar, el solo de bajo de On Darkened Wings, y como, casi sin darnos cuenta, acabamos derivando en pocos instantes en los momentos más furiosos de todo el disco, donde predomina la guitarra de Evil. O la parte final de Burn My Coffin, destacando el contraste brutal entre una primera parte llena de ira, y una segunda, mucho más atmosférica y donde parece que toda la agresividad se desvanece... hasta que llega de nuevo A Sculpture Of The Night, corta y muy directa. Posiblemente la más agresiva de todo el disco, nada que ver con lo que viene a continuación.
Sinceramente, sabiendo que Euronymous era amigo de los suecos, me pregunto como se hubiese tomado Echoes From The Past, si hubiese vivido para oirlo. Un tema como este era impensable a principios de los 90, cuando había una absurda guerra entre el Black y el Death por ver quien era más cafre. Sorprendente que encontremos un tema muy bello, con un sintetizador, una suave guitarra y el sonido constante del agua fluyendo. Cuando dije que Marduk no tenían miedo a nada, me refería a cosas como esta. Triste que pocas bandas de Black Metal se atrevan a hacer cosas como estas, porque la parte final de esta canción es una de las mejores cosas que ha oído un servidor en este género. Los suecos nos mostraban su cara más melódica, y salían muy bien parados. A veces viene bien quitarse toda esa capa de distorsión y odio para mostrar cosas realmente distintas.
Finalmente, con Stone Stands Its Silent Vigil, las cosas vuelven a su cauce, pero teniendo en cuenta lo aprendido anteriormente. ¿Que quiere decir esto? A pesar de ser un tema corto, nos presentan un Black Metal bastante más melódico, consecuencia directa del tema previo, donde nunca llegan a pisar el acelerador del todo, se concentran mucho más en mantener la atmósfera del tema. Corte que, sin saberlo, anticiparía lo que sería el Black Metal Melódico, al igual que hicieron sus compatriotas Dissection con The Somberlain, y explotarían con Storm Of The Light's Bane
Para mi, Marduk nunca más alcanzaron la intensidad a la que llegaron en esta obra. Parece que como les salió bien la jugada de Panzer Division, y la temática prácticamente enfocada a la guerra, se ofuscaron en una batalla contra si mismos para ser lo más bestias y polémicos que pudiesen. Enclaustrándose así artísticamente, y ofreciendo un material bastante más monótono. Habría que recordarles que hubo un momento en el que realmente fueron unos valientes por ser libres y hacer lo que el cuerpo les pidiese.
Nota: 9
viernes, 27 de abril de 2012
Crítica de discos: Soufly - Enslaved (2012)
Hoy por hoy Max Cavalera es un artista muy dependiente. Puede sonar muy negativo, y en cierto punto lo es. La evolución que ha sufrido Soufly ha venido muy condicionada por los músicos que han acompañado al brasileño. Repasemos un poco. Su primera etapa, que podría ser calificada con Nu Metal abarcó el disco homónimo, Primitive y 3. En este último se notaba un pequeño bajón en las tareas compositivas, cierta insistencia por el Nu Metal, ese movimiento que ya empezaba a decaer. Carpetazo y nueva etapa con nuevos músicos.
Sale Prophecy, en tierra de nadie y muy experimental, como si quisiese probar de que están hechos sus nuevos compañeros.
Pero en 2005 viene el cambio relevante, Dark Ages, con un aire bastante más Groove/Thrash, muchos claman una vuelta a las raíces de Max Cavalera, lo cierto es que sin sus nuevos compañeros de viaje no habría podido iniciar esta nueva etapa. Llegamos a Conquer y Soulfly se "metalizan" aún más, y de pronto Omen, el tercero con la misma alineación, es un bajón brutal en todos los sentidos. Unos temas monótonos que ni siquiera los artistas invitados logran salvar y unas letras dignas de un chaval de 15 años que acaba de formar su primera banda de Thrash.
La historia se repite, tal vez motivado por el excelente estado de forma de sus ex compañeros, decide hacer borrón y cuenta nueva, y por si fuera poco, la relación con sus entonces compañeros estaba peor que nunca, salvo con uno, Marc Rizzo, ese ha sido el auténtico salvador de Cavalera. Va a tener que agradecerle infinitamente el haberle encontrado, porque musicalmente le ha salvado los muebles, no es casualidad que en todo proyecto que emprenda el brasileño, el guitarrista latino siempre esté presente.
Toda esta introducción sirve para decir que nos encontramos de nuevo ante un nuevo ciclo de Soulfly, músicos nuevos en la base rítmica, el batería David Kinkade y Tony Campos a las cuatro cuerdas. Dos hombres experimentados en el campo de Metal Extremo, y que está claro que los ha elegido para hacer de Soulfly algo más cafre. La pregunta es ¿lo habrá conseguido?
La extraña intro Resistance denota que estamos ante unos Soulfly distintos, más oscuros, aunque es con Word Scum cuando estalla la bomba. Una potentísima base rítmica nos recibe, siendo seguida por unos riffs rápidos que nos demuestran que esta vez Cavalera ha decidido jugar al Death Metal, y por si fuera poco encontramos de invitado en los estribillos a Travis Ryan de Cattle Decapitation, otra banda estandarte del Death Metal actual, y como siempre se nota la mano de Mark Rizzo en los fantásticos solos que se marca en todo el disco, y para rematar el tema, Blast-Beats. Toda una declaración de intenciones. Intervention baja un poco la intensidad, no siendo tan rápida con su predecesora, y quedándose en ese punto intermedio entre el Groove de discos anteriores, y esta nueva piel Death. Un tema más reconocible para los que llevábamos siguiendo a Soulfly desde hace mucho.
El disco sigue sin dar tregua apenas, y tras una minúscula introducción, de nuevo Gladiator vuelve a atacarnos. Como si no quisiera olvidar de donde viene Soulfly y que los ha hecho famosos (musicalmente hablando, claro está), el interludio breve con algún instrumento exótico no podía faltar (creo que es un sitar indio en este caso). Esto, mezclado con los blast beats y los solos de Rizzo, le dan ese encanto que tanto gusta de los Soulfly, y al final el maldito tema resulta de lo más pegadizo con los estribillos.
Legions y American Steel siguen por la misma senda, un Groove/Death machacón que deja esos respiros ocasionales en los pequeños interludios tranquilos. E incluso en American Steel se permiten el detalle de introducir ciertos guiños al Metal Moderno.
Su final calmado dará paso a otra de las burradas del disco, con el nombre de Redemption Of Men By God. Pero que no os engañe es hecho de que el tema no vaya a la yugular nada más empezar. En cuanto menos nos lo esperemos el dúo vocal entre Cavalera y Dez Fafara nos aplastará la cabeza. Uno de los grandes aciertos de este disco ha sido precisamente este dueto, que le otorga más crudeza al disco si era posible. Sin embargo aquí no me parece tan acertado ese cambio brusco de la parte agresiva a la calmada, es algo que debía ser progresivo, y no de la manera que se ha hecho, que parece que se les olvidó meter el interludio en el disco y lo metieron deprisa y corriendo.
Mientras Treachery nos ofrece otro corte que no desentona con el resto del disco, siendo igual de contundente a lo que nos ha acostumbrado este Enslaved, Plata o Plomo se revela como el tema más curioso del disco. Aquí el que comparte tareas vocales con Max es el propio bajista de la banda, Tony Campos, no debería resultar extraño pues esta tarea ya la hace en Asesino, y al igual que en esa banda, aquí también ha decidido cantar en su lengua materna. Con lo que tenemos una canción peculiar, cantada a partes en español y portugués, y para potenciar más el carácter latino del tema, qué mejor que tener a Rizzo en la guitarra española, y por si fuera poco, el tema va "dedicado" a las tropelías de Pablo Escobar, ese infame narco colombiano. Llamativo cuanto menos.
Sin embargo la recta final del disco va decayendo. Esta vez los juegos de Cavalera con el Doom en Chains no salen tan bien parados, y aunque el tema vaya cogiendo velocidad poco a poco, se queda en un tema correcto, pero no a la altura del resto de cortes. Donde sí le han podido las ansias ha sido en el tema que cierra el disco (en la edición normal). Revengeance es otra oda a la muerte de su desaparecido hijastro Dana. Aprovechando que sus hijos e hijastros tienen ya una edad considerable, ha decidido meter a sus dos vástagos y a su hijastro Richie (que este ya lleva bastante metido en estos asuntos). Y la verdad es que las ganas por meterlos a todos, acaban arruinando el tema por completo. Uno de ellos está a la batería, y en fin, no hace mal trabajo, del otro hijo que está a las voces, que me perdone su padre, pero no sirve para esto. De Richie poco que decir, cumple y poco más. Pero es una canción monótona y que no acaba de arrancar nunca. Ese breakdown final, bastante mal ejecutado (supongo que a los niños les gustará todo eso del Metalcore, y papá, que se apunta a cualquier moda, decide hacerles caso), que acaban por joder todo.
Es la única pega importante que le he visto al disco, y es una pena, porque tiene una banda que podría haber mejorado muchísimo el cierre, aunque, por suerte es la única mancha importante en el disco. ¿Que ha sido de la clásica instrumental homónima? En este caso ha sido desplazada al último de los bonus tracks.
Poco que comentar, como siempre Soulfly VIII gustará a unos y a otros no, y establecerá comparaciones con las anteriores. Antes tenemos los otros dos temas extra, Slave y Bastard, que podrían haber cabido perfectamente con las demás, ya que siguen con la misma línea de todo el compacto.
Slave tiene un guiño impagable al pasado de Soulfly, y Bastard posee un inicio bastante melódico que no habría venido mal en la parte intermedia del álbum. Muy difícil se lo pone Cavalera a los Sepultura actuales, que ya amenazaron con ese feroz Kairos. A elección del público queda decidir cuál es mejor, pero lo cierto es que este "pique" a quien nos beneficia a nosotros. Mucho me ha sorprendido esta vez Max para bien, pero que no se confíe, tiene tendencia a quedarse atascado y dejarse superar, y además, no siempre podrá vivir de los borrones y cuenta nueva de banda ¿no?
Nota: 8'5
Crítica de discos: Machine Head - Burn My Eyes (1994)
Más que a muchos les duela reconocerlo el Thrash Metal estuvo muerto durante mucho tiempo, y esta nueva ola, no es más que una moda pasajera, que decaerá de nuevo, y se repetirá el circulo. Ciclo de vida, todos los géneros han tenido su momento de apogeo, de decadencia y resurgimiento. También está pasando con el Death Metal, y últimamente, por lo que estoy oyendo con el Stoner. En cualquier caso, parece que a cualquier seguidor del género le ofenderá que le digas que su música pueda caer en el ostracismo.
Puede parecer que tiro piedras contra mi propio tejado, porque nunca he escondido que mi subgénero favorito es el Death Metal, aunque soy plenamente consciente de que mi subgénero predilecto no siempre estará con un estado de salud óptimo, también se sacar algo positivo de estas.
Primero porque te permite quitar mucha morralla de la mesa, y segundo porque obliga a los artistas a innovar, y puede que sea por esta necesidad por la cual salen cosas tan genuinas como esta.
Años 90, Pantera surgen prácticamente de la nada y sorprenden a todo el mundo con un sonido grave y machacón, que casi de inmediato crea escuela. Incluso los propios Sepultura se impregnan de la nueva moda con su Chaos AD, aunque con ingredientes (tribales) propios. Y he aquí uno de los coetáneos de los texanos.
Irónicamente, y aunque pueda parecer mentira hoy día, Machine Head tardaron mucho en ser aceptados en su propio país, y donde realmente tuvieron un éxito considerable con este disco fue en Europa, en América, hasta que no dieron a luz a The Burning Red, mucho más acorde con el movimiento del Nu-Metal que movía millones en el país de la libertad.
Y sacando un poco de pecho, podemos decir que en el viejo continente siempre hemos sido más exigentes, pero también sabemos apreciar mejor lo bueno. Estos son los Machine Head más auténticos, sin tantas complicaciones como en sus últimas obras, excelentes, todo sea dicho, pero completamente alejadas del núcleo de lo que son Machine Head. Temas directos, contundentes, y machacones. Groove Metal puro y duro, aunque con ciertas influencias que le dan ese toque particular. Y como no, mucha crítica política y social en prácticamente todas las letras. Un hijo de su tiempo...
El disco comienza con el que, por méritos propios, se ha convertido en el himno de la banda: Davidian. Una introducción de batería demoledora, y unos riffs cortantes nos enseñan que lo que viene es distinto, ya no es Thrash, es un monstruo diferente. La voz de Flynn no es gutural, pero si muy grave. Nada que ver con las chillonas voces de la Bay Area. ¿Que nos llama la atención? Esa base rítmica tan contundente, que no se concentra excesivamente en los solos (que haber, haylos) y que nos aplasta los oídos. Para finalizar el tema, una sección final de Slam, que ataca incisivamente, una y otra vez y nos mantiene pegados al suelo. Para el recuerdo queda esa frase en los estribillos, donde la solitaria voz de Flynn nos grita "Let the freedom ring with a shotgun blast". Primera puñalada a la América que adora las armas y ha permitido que se produzcan masacres como la de los davidianos.
Old es aún más contundente si cabe, con una pesada base rítmica que abre la canción y enseguida abre paso a los riffs de Logan Mader y Robb Flynn. Incluso con lo abrasiva que es, consigue que el estribillo se te quede pegado en la mente. Su sucesora, A Thousand Lies, es una de las más completas de todo el disco, desde el ritmo lento y pausado al principio, de pronto mete el acelerador y vuelve a convertirse en un martillo pilón para los oídos. Y cuando pensamos que el tema no da para mucho más, de nuevo otro golpe de efecto y Machine Head demuestran donde están sus raíces, para, acto seguido, volver a destrozarnos con ese ritmo aplastante.
Un tanto extraña es None But My Own, uno de los temas más oscuros del disco (y ya es decir, porque el álbum ya es muy negativo de por si....), donde se entrecruzan las influencias de los Alice In Chains, con ese inicio tan decadente, con un Groove ralentizado, y una parte final apoteósica donde parece que, de nuevo, volvemos a la vieja escuela de San Francisco.
The Rage To Overcome y Death Church siguen el mismo camino, contundentes y muy oscuras, la 2ª incluso tiene ciertas influencias industriales, por ese sample que usa al principio del tema, y lo repetitivo que se hace el tema, conscientemente, claro.
Hemos hecho referencia varias veces a las influencias de la vieja escuela thrasher que tienen los de Oackland, pero no podemos obviar que MH le deben mucho al Hardcore americano, como así lo atestiguan la parte final (e inesperada) de A Nation On Fire y la que supone un homenaje en toda regla, Blood For Blood.
Para casi el final, y darnos un respiro ante tanta contundencia, llega la semi-balada suicida, I'm Your God Now, que supone toda una grata sorpresa. Cabría pensar que no pega nada con el disco, que estaría desentonada... pero nada más lejos de la realidad, encaja perfectamente con el tono negativo del disco.
La parte final no baja el ritmo, con la corta instrumental Real Eyes, Realize, Real Lies. Este juego de palabras funciona perfectamente si prestamos atención a los samplers utilizados, más crítica social contra las mentiras de los dirigentes. Tema muy manido, si, pero que bien les queda....
Block supone el cierre perfecto para el disco, un tema más "animado" en comparación con la oscuridad tan densa que hemos tenido en los temas anteriores. Más parecido a Davidian y Old, con un estribillo que fácilmente se queda grabado en tu cabeza.
Con este álbum Machine Head darían la sorpresa, metiéndose en prácticamente todos los festivales europeos, de renombre, Monsters Of Rock, Dynamo Open Air... y teniendo el privilegio de telonear a Slayer.
Sus deslices con The Burning Red y Supercharger les costaron muy caro, lo que hace que todavía hoy, muchos sigan despreciandolos por aquellas obras, a pesar del tiempo transcurrido. Pero Burn My Eyes es distinto, es anterior a todo eso, son los Machine Head en estado puro, cuando era solo agresión pura y dura, y muy cabreada con el mundo.
Nota: 9'5
jueves, 19 de abril de 2012
Sin lastres
Tras una pausa más larga de lo que me gustaría, debido a algunos trabajos de la facultad, por fin puedo comentar una noticia que para muchos será mala, y para otros buena (y también habrá a quien se la pele, como todo).
Supongo que con la fotografía de inicio muchos ya sabréis a lo que me refiero, que no es ni más ni menos que la salida de Mikael Akerfeldt de Bloodbath. La gracia del asunto es que ya dejó la banda en 2003 para dedicarle más tiempo a Opeth, y aunque tocó con ellos en Wacken 2005, ya que su cantante oficial en este tiempo: Peter Tägtgren es un hombre más ocupado aún, volvió en 2008 y por el mismo motivo que hace nueve años, abandona otra vez el barco.
Como me esperaba, ha habido muchos lamentos ante la noticia. Akerfeldt es un cantante genial, y cualquier banda estaría encantada de tenerlo en sus filas, y sería una enorme pérdida quedarse sin sus servicios.... pero no para Bloodbath, para la banda sueca ha sido una ganancia.
Si, más de uno dirá que cómo puedo decir eso, si Akerfeldt es un músico excelente, que mire a Opeth, que blablabla. Ahí está el problema. Me da la sensación de que muchos que se han lamentado de la noticia, son fans de Opeth, y a buen seguro más de uno sólo escuchaba a Bloodbath por Akerfeldt, así que lo que les fastidia es que su ídolo se ha quedado sin una banda. Pero yo lo diré así de claro, no soy fan de Opeth, sino de Bloodbath, y mucho. Tanto es así que son una de mis bandas predilectas. Como he mencionado en alguna vez, se me cae la baba con el Death Metal sueco, y escuchar a una banda que recoge lo mejor de este movimiento me vuelve loco.
Precisamente porque conozco a Bloodbath desde hace mucho, y no por Akerfeldt, soy de los que piensan que Bloodbath han hecho muy bien al librarse de nuestro amigo. Doce años de historia y sólo tres discos, dos EPs y dos DVDs, pero demasiada camiseta. Por mucho que me gusten Bloodbath, poca seriedad le da esto a la banda. Parece más un capricho de unos músicos que se aburren, y realmente empezó así, pero la calidad que tenía su material pedía a gritos ser explotado en directo, y no ha sido hasta 2005 cuando por fin dieron un concierto. El motivo siempre era el mismo, falta de tiempo debido a los compromisos con sus bandas principales. Pero a medida que ha avanzado el tiempo, parece ser que Akerfelt era el único que suponía un lastre. Ya lo dijo Jonas Renkse (cantante de Katatonia, reconvertido en bajista aquí) en 2010, que a ellos les gustaría hacer más cosas, una gira de verdad, por ejemplo, pero que el único que no quería era Mikael por sus compromisos con Opeth (minuto 2:02 si quereis oirlo de su boca)
En otras palabras, esto ya se veía venir. Si queremos que Bloodbath sea una banda en condiciones, y no algo como un mundial, que se vea cada cuatro años, esto era necesario. Todos parecen muy dispuestos a llevar a Bloodbath al siguiente nivel, y ahora pueden aprovechar todo su potencial. No sirve la excusa de que ahora que no está Akerfeldt, no va a ser lo mismo. Voy a ser muy subjetivo, pero me da igual, ahí está uno de los mejores discos de Death Metal de la última década como es Nightmares Made Flesh, con Peter Tägtgren, y aunque sea imposible, al estar ocupado siempre con Hypocrisy y Pain, Tägtgren sería la voz perfecta para Bloodbath. Sin embargo ellos dicen que ya tienen cantante, del cual todavía no desvelarán nada, aunque no creo que sea alguien que tenga otra banda grande. Ya han tenido suficientes problemas por ahora con combinar agendas.
Por si queda alguna duda de que al último al que Bloodbath le importaba algo era a Mikael, aquí van sus propias declaraciones. En pocas palabras, ya ni lo veía divertido y sabía que los demás se lo querían tomar en serio.
Puede que sea un poco duro con Akerfeldt, pero nada más lejos de la realidad, se ha portado de manera ejemplar, aceptando que ahí no tenía nada más que hacer, y quitándose de en medio para no molestar. No creo que la separación haya sido en malos términos, todo lo contrario, cada uno por su lado. El cantante consigue más tiempo para su banda, y nosotros una banda con total disponibilidad para hacer lo que les gusta, y sobretodo, la posibilidad de verlos en directo.
Eso si, menudo papelón va a tener el nuevo para igualar a dos malas bestias como Tägtgren y Akerfeldt, aunque sabiendo como son las cabezas pensantes detrás de Bloodbath creo que no debemos temer.
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domingo, 8 de abril de 2012
Crítica de discos: Disfiguring The Goddess - Circle Of Nine (2011)
Al escuchar este disco me sentí como aquel profesor que tiene simpatía por un alumno, pero no puede aprobarlo simple y llanamente porque el alumno no da la talla.
Ciertamente tenía ganas de hincarle el diente a algo de esta banda. Para quien no conozca que tiene de peculiar esta banda, le comento que está compuesta por una sola persona: Cameron Argon, que actúa bajo el sobrenombre de Big Chocolate, quitando lo ridículo del nombre, lo conocí a través de este video.
El otro que le acompaña es Jamie Hanks, de I Declare War, banda de Deathcore donde todo el talento está en la voz, porque en el apartado musical, mejor ni hablamos. Pero volviendo a nuestro amigo con tan peculiar nombre, enseguida me fije que era un hacha dominando los guturales muy profundos. Ni siquiera me echó para atrás su faceta de DJ y el haberse hecho famoso por hacer remixes de bandas como Suicide Silence o Whitechapel. Como vemos, un hombre asociado a toda la escena del Deathcore que tanto aprecio. Aún así, deje mis odios aparte y decidí escuchar algo de su banda, tenía ganas de oír esa fantástica voz en acción.
Eso sí, con semejantes características, estaba muy claro lo que iba a encontrar, Brutal Slam Death Metal, y sin embargo me llamó la atención ver en muchos lugares cómo catalogaban al álbum como Brutal Deathcore, pensé que tal vez sería por la fuerte asociación que este artista tiene con dicha escena.
A la hora de escucharlo, uno se da cuenta que la etiqueta le viene muy bien. Temas de Brutal Death con abundancia de breakdowns y con voces dobladas que tanto gustan por esos lares. Pero independientemente de que se cataloge como Brutal Deathcore, Brutal Slam o lo que sea, me he llevado una decepción enorme.
Lo malo de hacerte un disco tu solo es que las carencias que puedas tener a la hora de tocar determinado instrumento salen a la luz muy fácilmente.
¿Se salva algo en este disco aparte de la voz? Absolutamente nada.
Para empezar todos los intrumentos y la voz siguen punto por punto el riff principal, con lo que nos quedan temas muy monótonos y aburridos. El bajo realmente aquí no sirve de absolutamente de nada, la guitarra lo suple con creces, mientras que la batería lo único que hace es meter el pedal, y ya está, la única variación va a ser: o más rápido o menos rápido, y los riffs aparte de no ser nada nuevo, e intentar dar la impresión de que son lo más técnico del mundo, parece que tienen prisa por llegar a los momentos de slam, y de ahí no los saques.
Supongo que sabedor de que el disco podría hacerse monótono, Big Chocolate decide meter algunos momentos de pausa, como el solo de bajo de The Age Of The Seraphim o el teclado del comienzo de Breaching The Clone, intentando darle un toque de variedad y de exotismo a los temas, y se queda en eso, en un intento, porque además parece que están metidos por meter, como si le hubiesen obligado a meter las pausas y lo hubiese hecho de mala gana. Por mas que lo intenta estos momentos de pausa no pegan para nada.
Pero que nadie piense que esta mala crítica se la lleva por ser un disco de Deathcore o que yo no se de Brutal Death, conozco mejores ejemplos de Brutal Death y de Deathcore. Le pongamos la etiqueta que le pongamos, esto es un mal disco, un intento por ser el más bestia del barrio, que se queda en media hora de temas lineales. Cualquier tema podría pasar por otro perfectamente, o ser todo un tema de media hora, lo que sería bastante inaguantable.
Está claro que a Big Chocolate le vendría muy bien tener músicos de verdad en su estudio que puedan hacer temas decentes, porque que tengas una muy buena voz no significa que seas bueno en todo lo demás. Es una pena, pues a esa voz se le podría haber sacado mucho mejor partido.
Nota: 3
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