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martes, 3 de julio de 2012

Sepultura, Clockwork, Switchtense, Mauser - Sala Custom (Sevilla) 26/06/2012


Lo que pasó el martes posiblemente haya sido de las cosas más extrañas que me hayan pasado en un concierto, pero que sin embargo demostró la gran profesionalidad y compromiso que tienen los brasileños con sus fans. Pero volvamos al principio.
Tal y como se estipulaba, el concierto de Sepultura debía comenzar a las ocho de la tarde, como es de suponer, y más si vives en Sevilla, un concierto en una sala nunca es puntual, otra cosa es que se retrasen más o menos minutos. En cualquier caso, ya tenía un mal presentimiento. Los brasileños venían de tocar en EEUU en el festival Orion Music and More organizado por Metallica. Temía que el jet lag, el cansancio, hiciera mella en los músicos, y no pudiese ver a una de mis bandas favoritas en todo su esplendor. Aún así había que considerar que ya tuvimos suerte, pues la interrupción de la gira europea echó atrás varias fechas en España, y en Sevilla estuvimos a punto de quedarnos sin ellos.
Sin embargo, cuando colgaron un pequeño papel en la reja de entrada, donde anunciaba que habría cierto retraso en el concierto, mucho no me tranquilizó, porque como he dicho, cierto atraso es habitual, pero que ya anunciasen eso, desde luego parecía que esto iba a ser para largo... y no me equivoqué, hasta las diez y cuarto aproximadamente no pudimos entrar en la sala. Todo esto bajo el sol de justicia sevillano, y por si fuera poco, la entrada solo estaba abierta para los que quisiesen comprar entradas. La verdad es que con todos estos ingredientes uno no puede sino pensar mal.
No obstante, luego me enteré que la realidad era muy distinta.
Durante el concierto, Andreas Kisser hizo referencia un par de veces a las dificultades que habían tenido, que a pesar de ser un día duro estaban ahí... vamos, que algo grave había tenido que pasar.
Un par de días más tarde, pregunté, vía Twitter a la sala que es lo que había pasado.
Al parecer en el viaje de vuelta les habían extraviado parte del backline (el equipo de amplificación que se usa en el escenario, por si alguien no lo sabe), y tuvieron que sustituirlo a última hora, de ahí el retraso enorme. Si, estas cosas pasan, y no te las crees hasta que te tocan de cerca.
Entonces ¿por qué es tan admirable la actitud de la banda?
Porque no escogieron el camino fácil, que habría sido cancelar el concierto, a pesar de perder dinero, y recuperar backline con más calma para el siguiente concierto, pero no fue así, y tampoco dejaron a varias bandas sin tocar, para ganar tiempo, pero eso habría sido una putada para las bandas, que además son jóvenes y tienen la ilusión de tocar con un gran grupo y sobretodo pueden publicitarse, algo que no se paga con dinero. Y es admirable porque conciertos se han cancelado por menos.
En lugar de eso, optaron por recortar veinte minutos de cada banda, inclusive los brasileños, la solución más justa, a pesar de dejar a todos con ganas de más.
Abrieron la noche los Mauser, banda local de Thrash, que aunque ya los había visto unas cuantas veces en distintos conciertos por aquí, se notaba, y mucho, que estaban motivados por telonear a sus ídolos. Salieron con muchísima fuerza, atronando al personal desde un principio, y aunque desconozco si en el último año han cambiado de miembros o no desde la última vez que los ví, han subido bastante el nivel, tanto en el apartado técnico como en el de desenvolverse en el escenario. Que sigan por este camino, que sigan trabajando, porque puede que llamen la atención un día no muy lejano

Nota: 7

Pero no me equivocaría al decir que los más sorprendentes fueron los portugueses de Switchtense. Había escuchado algo de su potente Groove/Thrash, pero en directo fueron una auténtica patada en la boca. No me esperaba ni mucho menos, esa brutal contundencia, tan contundentes como los violentos mosh que se formaron con su actuación. Desde luego, la escasa media hora que tocaron se quedó muy corta, les dio tiempo a tocar lo relativamente más conocido de su repertorio, como Face Off, Concrete Walls o Into The Words Of Chaos. Aún así, supieron aprovechar muy bien su tiempo, y tuvieron la suerte de que el sonido de la sala, en este caso, también les favoreció, permitiendoles sonar claros y potentes, como debería ser. Seguro que la actuación les sirvió para ganarse unos pocos de fans, me incluyo entre ellos.

Nota: 8'5


Los que no salieron tan bien parados fueron Clockwork, pero por razones ajenas a ellos. Curiosamente los veinte minutos que tuvieron, les sirvieron justos para tocar entero su EP Dawn Of A New Breed, desconozco si habrían tocado versiones, y cuales, en el caso de tener los cuarenta minutos de rigor, con esa duda nos quedamos. Lo primero decir que Clockwork, a pesar de tener tan sólo un EP, no son, ni mucho menos, unos novatos en esto. Para nada, hay miembros del calibre de Soziedad Alkoholika o Exodia. Vamos, profesionales con años de rodaje y contactos. Sin embargo, si a los portugueses les salió todo a la perfección, Clockwork sufrieron una mala mezcla de sonido, con una de las guitarras "tapando" a la voz, que apenas sonaba en algunas ocasiones. Nada tiene que ver con que en el disco tenga algunas partes en las que no cante agresivamente, como he oído por ahí. Le pusieron muchas ganas, pero el sonido les restó contundencia. Bajaron un poco la intensidad, que no el nivel. Aún así, muy cercanos con el público, tanto que algunos afortunados tuvieron la oportunidad de hacerse con alguno de los susodichos EPs, que lanzaron durante la actuación. Cierto es que se merecen venir aquí otra vez, con más tiempo y más material grabado, esperemos que ocurra.

Nota: 7'5


Llegaba el momento de los titanes de la noche, a pesar de que era bastante probable que el setlist se acortase para nuestra desgracia. Aún así, tras las intro correspondiente, salieron al escenario como unas bestias con Beneath The Remains, clásico entre los clásicos, y una de las favoritas de un servidor, suerte que decidieran recuperarla para esa gira de finales de año que fue el Thrashfest, donde tiraron de material añejo. Seguidamente llegaron Refuse/Resist y Kairos sin descanso alguno.
Para entonces la sala estaba a reventar, y aunque la tentación de un moshpit especialmente violento era muy tentadora, pesaba más el estar en segunda fila ante tus ídolos. Ni que decir tiene que ante los clásicos todo el mundo cantaba, pero es que con los temas de la etapa Green, también se cantaba, no tanto eso sí, pero ahí todo el público estaba entregado. Quiero decir que, el que se acerque a ver a la banda actual sólo por los clásicos, se sorprenderá de lo contundente que es el nuevo material, y aunque no sea tan mítico como los discos clásicos, en directo impresiona y mucho. Tenía ganas de escuchar temas de ese Kairos, que para mi gusto ha sido un álbum excelente.
Así fue, y tras la breve pausa de rigor para agradecer al público el haber venido en un día tan complicado (primera referencia al incidente que comenté arriba), llegaba Relentless, y sin descanso, otro clásico Dead Embryonic Cells, con su correspondiente intro enlatada, y enlazada con esta, Convicted In Life (uno de los cañonazos de ese Dante XXI al que le deberían dar más bola) y Dialog. Tal y como estaba la banda, desde luego no parecía que estuviesen hartos de tocar, o cansados. Nada más lejos de la realidad, daban apariencia de que este hubiese sido su primer concierto de la gira y estuviesen frescos.
Otra pequeña pausa más, y otra referencia a los problemas de esa tarde, y turno para uno de los cortes más recordados de Against, o lo que es lo mismo, uno de los pocos temas que se salvan, Choke. Después Septic Schizo/Escape To The Void (vamos, ETTV con la intro de Septic), una lástima que no decidan darle más oportunidades al Schizophrenia, porque temas como From The Past Comes The Storms o Rest In Pain funcionarían en directo, y quitaría otras cosas como Sepulnation, que vino a continuación. No es que sonase mal, para nada, pero es un tema bastante mediocre, por muy conocido que sea y tenga cierto cariño por parte de los fans.
A partir de aquí, la recta final iba a ser de vértigo, empezando con ese pequeño solo de batería de Eloy Casagrande, al verlo uno entiende por qué a pesar de tener una edad relativamente corta (es tres días mayor que yo...), está en Sepultura. El tío es una máquina en la batería, e impresiona bastante ver a la velocidad que toca. Sin embargo, ahí sigue otro de los problemas que tienen Sepultura desde el 97, una sola guitarra. Kisser es un guitarrista estupendo, y de hecho no falló una sola nota esa noche, pero sin otro compañero a la guitarra, los temas suenan más huecos, menos potentes, y con dos guitarras podríamos escuchar esa dupla de guitarras que es imprescindible para música de este tipo. A pesar de eso Subtraction, Territory, Inner Self y Arise siguen siendo demoledoras, y aún más si fueron seguidas, sin descanso alguno, el punto álgido de la noche, y si le hubiésemos sumado unos cuantos temas más como Slaves Of Pain, Slave New World, o Attitude (la cual se cayó del setlist por falta de tiempo), habría sido perfecto. Aún así, todavía quedaba un bis, compuesto por Ratamahatta, tema más bien hecho para que ellos se diviertan tocándolo, y la siempre presente Roots Bloody Roots, que a mi pesar hace años que se convirtió en el himno de Sepultura, no obstante no voy a negar que uno disfruta cantando y botando en este tema, independientemente de su calidad.
Al final ni Attitude, ni What I Do!, ni Mask, ni Just One Fix. La ejecución fue perfecta, pero uno se queda con ganas de más, después de una hora escasa donde los brasileños mostraron su mejor cara, aunque por dentro igual estuviesen maldiciendo sin parar por todos los inconvenientes que tuvieron, pero es su trabajo, y aunque no sea tu mejor día, dejaron todo eso atrás y se dedicaron a lo que mejor se les da.


Nota: 9

lunes, 11 de junio de 2012

Crítica de discos: Pitchshifter - Industrial (1991)


Desde mi punto de vista, el Metal Industrial siempre ha sido un subgénero injustamente infravalorado, es un subgénero que suele ser muy repudiado por los metaleros más conservadores, la idea de que el Heavy Metal sea mezclado con electrónica echa para atrás, pero es que esta definición ni es cierta, y ni le hace justicia. Pero sobretodo lo que más daño ha hecho a este tipo de música han sido las bandas erigidas como principales cabezas del movimiento, y su base de fans. Me explico, cuando alguien piensa en Metal Industrial se le viene a la cabeza el Techno Metal de los Rammstein o al Showman de Marilyn Manson, o piensa en raves llenas de góticos encocados hasta las cejas. Más allá de esta irreverente descripción, la música de antes citados y de algún otro ejemplo relevante como Nine Inch Nails, difícilmente se puede considerar Metal, si acaso Rock Industrial, porque la electrónica es fundamental en este tipo de bandas. Y no lo digo por desprestigiar a alguno de estos artistas, es más, me gustan bastante los NIN, así que no tiraré piedras sobre mi propio tejado. Tampoco niego que más de un álbum de Rammstein, Marilyn Manson o Front Line Assembly pueda ser tomado como Metal Industrial, pero a eso se reduce, simplemente.
Cuando hablo del verdadero Metal Industrial me refiero a algo mucho más árido, mucho más extremo, más aún que bandas como Ministry o Strapping Young Lad que con su base industrial han creado auténticas máquinas de rabia "metalizada", no, hablo de mastodontes como Godflesh o los propios Pitchshifter.
Se notaba que los Pitchshifter eran admiradores de la abominación que era la banda de Justin Broadrick y Ben Green, y este Industrial era una declaración de intenciones, desde el primer momento dejaban bien claro de donde venían y adonde querían llegar, nada del cuento de "no nos etiquetes, estamos encontrando nuestro propio estilo". No, los británicos sabían lo que querían y no iban a parar para conseguirlo.
Normalmente, si una banda, en su debut muestra de manera demasiado evidente sus orígenes, es prácticamente seguro que la acusen de copiar, de no tener imaginación... Pero los Pitchshifter se sienten tan cómodos en esta piel, que le dieron un matiz ligeramente distinto a este recién nacido subgénero, y por hacerlo en el momento concreto, aunque no superasen a sus maestros, acabaron sentando cátedra.
Este debut de Pitchshifter no es tan destructivo como el de Godflesh, cosa casi imposible, la verdad. Pero si que puede notarse cierto gusto por el Death Metal denso que tan bien funcionaba a principio de los noventa, ahí tenemos la voz gutural de Mark Clayden para corroborarlo. Estoy seguro que los Fear Factory se empollaron este álbum entero para dar a luz a ese descomunal Soul Of A New Machine, para quien quiera descubrir los orígenes de una de las bandas de Metal Industrial más famosas, aquí tiene una buena pista.
Para el que no esté familiarizado con este tipo de bandas, el comienzo le parecerá toda una apisonadora... y al que esté acostumbrado, también. Landfill comienza el disco como una patada en la boca, con una intensidad asombrosa, probando que no hace falta una batería acelerada para intimidar el oyente, y con uno de los mejores riffs que ha oído un servidor, un tema que a pesar de su contundencia, es tremendamente pegadizo, y creo que una de las mejores cosas que ha salido en este subgénero, un pequeño himno que nada más escucharlo sabes a quienes escuchas, y con la de bandas que hay sueltas, muy meritorio.
Sin embargo Brutal Cancroid no se muestra tan "amable" y es aún más árida que su predecesora, pero sigue contando con esos ritmos afilados que, sin que nos demos cuenta, se convertirán en una seña de identidad del disco. Sin embargo, y aunque parezca redundante, si ya el disco tiene ese aura Godflesh que lo impregna por completo, Gravid Rage es un homenaje demasiado descarado a sus ídolos, se rompe un poco esa identidad propia que se estaban forjando en los discos anteriores, para ofrecernos un corte que habría pasado perfectamente camuflado en el Streetcleaner, e incluso si fuese más largo, en el Pure. Buen tema, no obstante, contribuye a que los acusen de "plagio de".
Pero si hay una costumbre que tanto gusta en el Metal Industrial y que lo han convertido en una de sus señas de reconocimiento, es el uso de samplers, y cuanto más inquietantes sean, mejor. En este caso para New Flesh, se recurre a una opción bastante manida, los asesinos en serie, en concreto Henry Lee Lucas, que nos obsequia con unas declaraciones impactantes Soy un americano y mato americanos, soy un ser humano, y mato seres humanos, y lo he hecho en mi sociedad. El sampler seguirá de fondo mientras se reproduce todo el tema, posiblemente el más hipnótico de todo el disco, y de esos que no te dejan con buen cuerpo, ya muchas bandas querrían el aura de malevolencia que consiguieron los británicos en este debut.
Por suerte para nosotros, Catharsis se muestra un poco más "amable" o más bien, es un tema que no te causará tantas jaquecas como los anteriores, pero sigue sonando completamente a ellos, sigue teniendo esos riffs afilados tan característicos. No tendremos tanta suerte con Skin Grip e Inflamator, donde volvemos a los Pitchshifter más desagradables y difíciles de escuchar, ya la primera de las dos nos avisa con un molesto pitido de que lo que viene no es plato de buen gusto, y después esos ritmos densos y monolíticos que como buenos acosadores, nunca se irán de nuestra cabeza.
Para rematar la obra llega Eye, que tampoco pasará desapercibida ante nuestros oímos, por esa extraña mezcla de Metal Industrial y música ambiental, no significa que tengamos bastantes minutos muertos al final del tema, como suele hacerse en estos casos, no, por fortuna la música ambiental sirve en este caso de perfecto acompañamiento de la potente base rítmica, dándole un aire apocalíptico al tema, y sobretodo, cierta intranquilidad para los oyentes, una manera perfecta de finalizar esta obra, acabando tan desconcertados como cuando empezamos.
Es una auténtica lástima que después de este disco, Pitchshifter decidieran acomodarse poco a poco e ir suavizando su sonido, y como los alumnos aventajados de Godflesh, y creadores de uno de los discos más tenebrosos del Metal Extremo, acabasen con su reputación por los suelos, haciendo una especie de Nu-Metal, con algo de música industrial de por medio, pero independientemente de que nos guste más o menos la vía que tomasen posteriormente, ni queriendo habrían podido superar su propio debut, demasiado monstruoso, incluso para ellos.

Nota:  8'5

jueves, 31 de mayo de 2012

Avaricia


Si lleváis tiempo siguiendo este blog, sabréis que All Shall Perish es una de esas bandas a las que les tengo cierto cariño, aunque sean etiquetados bajo el nefasto término del Deathcore. Pero no estoy aquí hoy para soltar bilis contra este género, no hoy no, voy a hablar de algo bastante más despreciable, y creo que cuando lo leáis, pienso que estaréis todos conmigo.
Actualmente es inevitable que un disco nuevo de una banda acabe en la red, podremos estar más o menos de acuerdo, pero la realidad es que hoy día cualquier álbum es descargable, la caída de Megaupload solo ha desordenado un poco el panorama, nada más. Bien, All Shall Perish, como todos los artistas, son conscientes de ello, y hoy por hoy luchar contra ello es como ponerle obstáculos al flujo del agua. Ponerse a denunciar a todos los que se descarguen tus obras es inútil, tan vez hace unos años, cuando el P2P empezó, era posible, pero ¿quien no tiene acceso a la red en el mundo occidental?
Sin embargo, parece ser que alguien ha decidido actuar de justiciero voluntariamente en este caso.
Hace unas semanas saltó la noticia de que la compañía panameña World Digital había decidido denunciar entre 80 y 100 personas por descargar el último disco de la banda, el This Is Where It Ends, al parecer la compañía  tiene los derechos del disco y ha reclamado 150.000 dólares por daños y perjucios. Un detalle, los 150.000 son por persona. Imaginaos cuanto es la suma total...
Pero es no es lo gracioso del asunto, lo gracioso es que ni la propia banda es consciente de esta demanda. En otras palabras, la banda no ha denunciado a sus fans, sino esta compañía, de la que además, el manager de la banda ha dicho que ni el propio quinteto ni el mismo sabe quien coño son estos World Digital. Pero es que la historia no acaba aquí, ni siquiera Nuclear Blast sabe como World Digital se ha hecho con los derechos del álbum. La pregunta es clara ¿como puede pasar esto? Hay dos posibles explicaciones, primero, o en World Digital son muy listos y saben aprovechar los recovecos de la burocracia para hacerse con parte de los derechos del álbum, y por lo visto tienen los suficientes derechos como para permitirse denunciar, o directamente han cogido y han dicho que tienen los derechos, y tan panchos, lo cual no me extrañaría nada.
Es como veo un coche por la calle e intento venderlo porque digo que es mío. Pues esa cara tan dura han tenido esos panameños, y ni cortos ni perezosos han continuado con las denuncias, con la esperanza de embolsarse un dinero que no es suyo, porque que nadie piense que ASP verán un duro, esto es beneficio propio puro y duro. Descargar será todo lo malo que queráis, pero esto es infinitamente peor. Las ventas de discos caen en picado, y poco se puede hacer por impedirlo, sin embargo las descargas sirven para darte a conocer a un público potencial, porque dudo mucho que el fan medio de ASP haya comprado un disco original en su vida. Estamos en la cultura del todo es gratis, y a la generación que ha nacido con un ordenador en su casa, va a ser muy difícil de lo contrario. Yo soy el primero que admite que tengo tantas bandas en mi ordenador que a veces ni se lo que estoy escuchando, pero también gasto mi dinero en discos, tanto de bandas grandes como Sepultura, como de bandas pequeñas, como Orthodox, y aún así no es suficiente. Pero que un tercero reclame los derechos de un disco que habrá adquirido de una manera dudosa con el único objetivo de lucrarse a costa del grupo, es de mafiosos. De todos modos, vivir a costa de los derechos de los artistas es una historia que me suena mucho...
Lo peor de todo es que muchos no leerán la historia completa, limitándose a atacar a la banda por ser unos nuevos Metallica, unos traidores, unos vendidos, y repito, ni All Shall Perish ni Nuclear Blast tienen nada que ver, y si, de nuevo por desgracia, esta historia se me hará demasiado familiar.

jueves, 24 de mayo de 2012

Crítica de discos: Funebrarum - The Sleep Of Morbid Dreams (2009)


Hace tiempo que oí hablar de estos norteamericanos, si mal no recuerdo de un Split que sacaron con Interment, banda de Death Metal sueco que recientemente se reformó y se dedican a revivir la movida de principios de los noventa en Suecia, época, de la que ya sabréis, soy un gran fan. La atención que preste a los suecos sepultó por completo todo posible interés por los americanos. Pero ahí no acabó la cosa, en varias páginas y blogs volvía a hablar de ellos, y siempre muy bien. Mi curiosidad era demasiada y decidí echarles un vistazo. De lo único que me arrepiento es de no haberlos escucharlos antes, porque todos los adjetivos que describían a la banda son ciertos, pero hay que oírlos por ti mismo para comprobar que no sólo son ciertos, sino que van más allá. Oscuros, densos, brutales, monolíticos... nada más empecé con Perish Beneath, el mundo entero se derribó a mis pies, fue como una patada en la boca. Menudo ejercicio de contundencia, es que los adjetivos antes citados se quedan cortos.
No son, ni mucho menos, los primeros en hacer este Death Metal tan denso, es algo que se remonta a los tiempos de Obituary, Incantation o Demigod, pero es una corriente dentro del Death Metal que había quedando un tanto olvidada, e incluso sigue siendo bastante minoritaria en la actualidad, cuando este género está pasando por otra época de bonanza. La tendencia general parece que es volverse cada vez más técnicos y rápidos, y no es algo que me moleste, nada más lejos de la realidad, adoro este género en todas sus formas (que no fusiones, por si alguien iba a mencionar al manido Deathcore), pero se echa de menos que una banda decida tomar esta vía, que me parece más difícil de digerir, y no está tan explotada, de hecho sólo se me vienen a la mente un par de grupos contemporáneos a la hora de compararlos con estos monstruos, que son los antes citados Interment y Sonne Adam, puede que sea por mi ignorancia, pero parece que ir más lento implica tirar al Brutal Death, al Death/Doom o directamente hacer una parodia de todo y acabar en el Slamming. Es este punto medio el que es tan difícil alcanzar, llegar a ese muro de sonido oscuro e impenetrable, tan denso como el petróleo, eso es algo que muy pocos alcanzan. No sólo eso, Funebrarum van más allá, explotan esa vía de maravilla para hacer el Death Metal más oscuro que ha escuchado un servidor.
Un sampler bastante siniestro nos da la bienvenida por unos segundos antes de que los riffs se extiendan como el crudo sobre el agua, inundándo todo de suciedad y putrefacción. Enseguida nos daremos cuenta de que la producción es bastante buena, algo imprescindible a la hora de crear ese muro de sonido que literalmente nos aplasta a medida que avanzamos en los temas.
Que sean una apisonadora, no significa que se queden estancados en los medios tiempos, ni mucho menos. Los cambios de ritmo pueden venir en cualquier momento y cuando menos lo esperamos meten el acelerador con los blast-beats, y esos riffs tan de vieja escuela, porque no hay otra manera de definirlo.
Puede parecer un descalificativo decir que The Sleep Of Morbid Dreams suena antiguo, como si hubiésemos exhumado un cadáver que llevaba años bajo tierra.
Para muestra Nex Monumentum, una abominación de cerca de ocho minutos, donde sin apenas apretar el acelerador, son más cafres que la mitad de bandas que pululan por el panorama actual. Tema majestuoso donde los haya, con esas pequeñas incursiones de melodía y los teclados que aparecen tímidamente, dándole un toque más oscuro y atmosférico.
A esto también contribuye el fantástico trabajo de Daryl Kahan a las voces, nada que ver lo la voz gutural descafeinada de hoy día, no, gutural profundo, sin llegar a los extremos del Goregrind, pero con unos rugidos capaces de retumbar en los cascos de cualquiera.
Podríamos destacar también un tema como Cursed Eternity, y como es capaz de transformarse desde un tempo rápido y furioso, sin ninguna pausa, a como lentamente la velocidad irá bajando hasta convertirse en un elefante, lento pero muy contundente, que poco a poco va desarrollándose hasta desaparecer por completo. Ahí esta la gran virtud de Funebrarum, en la capacidad de crear una atmósfera totalmente enferma, con momentos nacidos para que se te metan en tu cabeza y no salir, hasta tal punto que posiblemente estés escuchando el disco todo el día como un servidor.
Los solos no abundan, tal vez porque las labores del disco se concentran más en estos ritmos apocalípticos, pero los pocos que hay, como en Incineration Of Mortal Flesh, dan un pequeño plus de variedad, para que despertemos de ese trance inducido por los americanos.
Y como una película que acaba mal, el desconcertante inicio de Among The Exiled, con una introducción ambiental que parece sacada de un lugar de pesadilla, nos introduce en uno de los cortes más tenebrosos del disco, un medio ritmo que estalla en nuestras oídos y nos ataca continuamente, una y otra vez, para rematarlo con otro pequeño pasaje ambiental lleno de angustia.
Lo que han hecho Funebrarum no tiene nombre, se necesita a unas mentes muy enfermas para dar a luz a uno de los mejores discos de Death Metal de esta década, que mucho tardará en ser igualado en términos de oscuridad y densidad, los americanos demuestran ser unos expertos a la hora de provocar dolores de cabeza al personal. Un álbum que bajo ese negro manto esconde muchos detalles, más de los que he detallado aquí. Sonidos de pesadilla, que escuchados a altas horas de la noche pueden levantar hasta a los muertos.

Nota: 9'4

sábado, 19 de mayo de 2012

Crítica de discos: Aborted - The Purity Of Perversion (1999)


Cuando eres joven, de lo que más te ocupas es de que todo el mundo tenga claro de donde vienes, que es lo que te gusta, y que es lo que quieres imitar, por tanto.
Eso le pasaba a los belgas de Aborted en su primera obra, The Purity Of Perversion. Muy pocos son los que desde el comienzo tienen su estilo definido, y digamos que camuflan un poco sus raíces y suenan simplemente a ellos mismos.
Entombed o Mayhem son algunos ejemplos de ellos. Pero Aborted no entran en este grupo, pues en este primer disco se nota bastante de donde vienen y adonde quieren llegar, mucho quedaba aún para que desarrollasen su estilo distintivo y más aún para sus incursiones en el Deathcore y su posterior renacer. No, de momento la máxima aspiración de los belgas era divertirse, sacar un disco al mercado, y si además podían tocar más conciertos, mejor. ¿Que les gustaba a "Svencho" y compañía? El Death Metal, Carcass, y las películas de terror. Así de simple y de evidente. Por eso este disco tiene un encanto especial, que no tiene el resto de su discografía. Hoy día apenas se usan samplers de películas en los discos. Por a o por b es una práctica que se ve anticuada, algo que se deja a las bandas de Metal Industrial, principalmente.
Pues Aborted, ni cortos ni perezosos, incluyen samplers en el interludio de cada tema, incluso la intro es otro sampler. Si, ya se que no son los primeros en violar sistemáticamente innumerables derechos de autor, y al más espabilado le vendrá a la mente otro disco que hacía lo mismo, el Necrotism de Carcass ¿que dije al principio sobre las aficiones de estos chicos? Es más, al principio de sus carrera se les acusaba de ser una copia de los revolucionarios de la música extrema británica. Desde luego había razones para esta crítica. Su sonido de Death Metal infestado de Grind, las letras que intentan ser lo más técnicas y sangrientas posibles (aunque aquí no vamos a encontrar apenas vocabulario médico), vamos, que los chicos no se quedan cortos en su homenaje. Aunque obviamente no solo de Goregrind vive el hombre, también tenemos momentos donde quieren ser como Suffocation o Cannibal Corpse.
Aún así podemos vislumbrar algunos de los elementos que después harán únicos a los belgas, como la variedad vocal de Svencho, que va desde la voz ultra gutural a lo Chris Barnes, hasta el grito desgarrador, más propio del Black Metal, o ese ritmo endiablado que son capaces de meter en algunos momentos, y que siempre ha hecho que un álbum de Aborted no sea aburrido y deje con ganas de más.
Desde el comienzo, con The Act Of Supremacy no nos van a dar respiro ninguno, no hay intentos de meter un solo más melódico o de algo de tranquilidad, para nada, todos los temas son crudos y directos, a lo que ayuda bastante la precaria producción del disco. Si queremos descanso ahí tenemos los fragmentos de películas (algunos bastante inquietantes, la verdad). Por supuesto habrá ciertos riffs que nos recuerden a tal o cual banda. De lo que se trata aquí no es de hacer el disco de Metal extremo del año, sino de rendir culto a tus ídolos y pasarlo bien.
Puede que el disco parezca incluso cutre, en ciertos momentos, por la mala producción y el modo tan abrupto por el que pasamos entre canciones y samplers, y tampoco hay ningún tema destacable, que pase a la posteridad para la historia de la banda, pero demuestran como una banda con un inicio tan discreto puede llegar a convertirse en uno de los estandartes actuales del género y como son capaces de poner su nombre en boca de todos.

Nota: 6

jueves, 10 de mayo de 2012

El futuro del metal extremo


Lo se, es contradictorio abrir una entrada llamada futuro, con la foto de una banda formada a mediados de los 80, pero todo tiene una explicación, y sirve para explicar mi particular teoría, que veréis más adelante...
Como bien sabréis muchos, el Metal Extremo como tal, aparece a mediados de los 80 con Possessed, Death, Sarcófago, Sepultura... la lista es larga. A partir de ahí se fue endureciendo progresivamente, desde un Thrash muy sucio, hasta llegar al el Death Metal de Tampa, el Death Metal sueco, el Black Metal noruego, el Death Doom británico, e incluso hubo una crisis del género cuando a mediados y finales de los 90 degeneraron en movimientos mucho más melódicos, por ende más accesible y más explotables comercialmente. Todo el mundo conoce el caso de Cradle Of Filth, Dimmu Borgir o In Flames. Son todo un filón para las discográficas, y aunque son bastante despreciados, han conseguido ejercer de puente entre el Metal más convencional, y el lado extremo. Lo que ha provocado que cada vez haya más gente metida en el Thrash, el Black y el Death. Y se vuelve al mismo dilema de siempre: "Esto ya no mola porque le gusta a todo el mundo".
Hace unos meses, cuando entreviste a Dying, coincidían en esto. Cosas como el Nu-Metal, habían contribuido a que muchos se metiesen en el mundo extremo, y ya sabemos que al metalero medio, esto no le hace ni puta gracia.
Como antes, comenté, ante la salida de todos estos subgéneros melódicos, se embrutecieron los orígenes. Vamos, coger la fórmula original y radicalizarla aún más. Todo con el objetivo de ser cada vez más inalcanzables, crear una música más agresiva y menos digerible. Sin embargo, y por mucho que me gusten estos subgéneros, cualquier aficionado al Rock duro o el Heavy Metal puede escuchar Brutal Death Metal o Raw Black Metal. Tal vez al rato se acaba cansando si no está muy acostumbrado, pero en mi opinión, no consiguen ser todo lo inaccesibles que deberían. Realmente no consiguen que esa persona directamente quite la música porque es demasiado extraña, o demasiado extrema. Todo lo contrario, le aburrirá y el impacto sólo se quedará en la escucha inicial. Lo peor del Brutal Death, el Grindcore y el Raw Black, que son los subgéneros extremos más extendidos, es que, caen en su propia trampa. Al ir tan directos, poco tienen que ofrecer, y son relativamente bastante limitados musicalmente. Cierto es que muchas bandas, como Spawn Of Possession o Hour Of Penance, meten una gran técnica en su música, pero aún así no pueden hacer demasiado por distinguirse. Ya sabemos que en el mundo del Heavy Metal la innovación se paga a un precio muy alto...
También tenemos el caso de subgéneros que se sienten muy cómodos sin innovar, pero, realmente ya han llegado a su tope, y de ahí nadie los saca ¿os suena el Noisegrind?



Poco les queda para ser directamente ruido, en poco más de un minuto han ofrecido todo lo que tenían, que es su objetivo, y me encanta que así sea, pero aquí no hay nada más que mirar, ir más allá sería prácticamente un sin sentido, y ya tenemos (o teníamos) unos Anal Cunt.
A todo esto se le suma el impulso natural de querer ir más allá, de ser un poco más bestia que los demás, pero ir más bestia significaría estar más atado musicalmente, y no ofrecer nada nuevo. Veamos otro ejemplo, el Slamming Brutal Death Metal. Para quien no lo sepa, consiste en coger riffs de pantera, afinarlos lo más grave posible y cantar en voz ultra gutural, al estilo de Tomb Of The Mutilated y basar todo un disco en un elemento que en teoría estaba para rellenar una parte de una canción.



Quiero dejarlo claro, me gusta el Slamming, me parece divertido, pero considero que intentar innovar así es como hacer un hoyo en la arena de la playa. Esta bien para un rato, pero las bandas en el 95% de las veces son clónicas.
Visto así, nos quedamos en un callejón sin salidas, ya no se puede ser más bestia sin hacer directamente algo soporífero, y las ataduras cada vez son mayores, así que necesitamos ser más brutos aún pero con la posibilidad de poder innovar, y además volver a la idea original de ser poco digeribles, un desafío para los oídos. ¿No es acaso la idea que impulsa el Metal Extremo, ir siempre al límite?
Lo que viene ahora es puramente subjetivo, y cabe la posibilidad de que me de una ostia impresionante, pero me lanzo a la piscina.
Cuando hablo de ser extremos, no me refiero a incluir pequeñas variaciones sobre lo que ya está establecido. Me explico, se perfectamente que hay muchas bandas que se están volviendo más técnicas, más progresivas, más complejas. Lo digo por si algún listo me salta con el nombre de Pokemon de Djent. No tengo nada en contra, es más, lo considero otra chorrada de etiqueta. Sin embargo, sigue siendo algo  fácil de escuchar. Ahora es el momento de explicar por qué puse una foto de Godflesh al comienzo de la entrada. Hagamos un pequeño experimento, comparemos 4 álbumes de 1989. Slowly We Rot de Obituary, Altars Of Madness de Morbid Angel, Beneath The Remains de Sepultura y Streetcleaner de Godflesh, de esos cuatro, estoy seguro de que los tres primeros los habreis escuchado miles de veces, sin embargo, quien conozca el Streetcleaner estoy seguro de que si lo ha llegado a escuchar entero, desde luego, no con tanta frecuencia como los anteriores. Lo curioso es que siempre hemos considerado que lo más extremo eran los tres  primeros discos, y sin embargo tenemos ahí esa rara avis, que a buen seguro, cuesta más de escuchar. Que nadie piense que yo soy un macho que es capaz de oir el Streetcleaner mil veces al día,  soy el primero en reconocer que me cuesta mucho escucharlo, mientras que los otros entran como el agua.
Sin duda pienso que el futuro del Metal extremo está en lo que creó Godflesh o Pitchshifter, bandas de Metal Industrial muy abrasivo y muy oscuro, que son una auténtica taladradora de neuronas.
Además ha sido un subgénero que creo que no ha sido todo lo aprovechado que debería ser, Ministry o Nine Inch Nails (cuando Reznor estaba cabreado consigo mismo, sí que se podría considerar Metal) llevaron el género a unos terrenos menos enfermos. Incluso los propios Fear Factory acabaron haciendo algo cercano al Nu Metal en Digimortal. Pero muy pocos siguieron la senda más malvada del Industrial.
No es el único camino a tomar, otro subgénero que parece bastante olvidado es el Doom extremo. Añado la coletilla para distinguirlo del Doom primigenio de Saint Vitus o Pentagram, o el gótico de Paradise Lost y My Dying Bride (Anathema que se jodan, que siguen con sus mierdas alternativoides).
Pero no quiero que se me malinterprete, me encantan todos estos subgéneros, y estas bandas, pero hablo de mirar hacia delante y crear algo realmente extremo, que a un servidor le cueste escuchar.
No sólo hablo de recuperar la senda que del Doom/Death, que algunos como Asphyx siguen llevando, o Doom/Black, como hacen mis admirados Forgotten Tomb. Hablo de cosas como el Drone/Doom Metal ¿os suena Sunn O)))?



El que escribe ha sido incapaz de escucharse un disco entero de estos locos, porque no tiene fuerzas (de momento) para ello. No me equivocaría al decir que Sunn O))) son han causado muchas más pesadillas que Dying Fetus.
Sin embargo, al hacer un Drone bastante puro, corren el serio riesgo riesgo de caer en la monotonía, como el Slamming Brutal, no obstante, ambos viven de abusar de un elemento musical. Aún así, han sido capaces de jugar con el Dark Ambient y el Black Metal en alguno de sus discos (Black One, para más señas).
No todas las bandas de Doom son tan destructivas, así tenemos a los Void o a los Orthodox (que además son paisanos, todo un orgullo) que se mueven en un Doom más "convencional" o al menos no tan opresivo.
Y al igual que el Brutal Death exageró al Death Metal, el Funeral Doom ha sido otra vía para exagerar al Doom. Y aunque no lo parezca, hay que tener muy buenas manos para no aburrir con tu música, no obstante, no es nada extraño ver canciones de más de diez minutos. Pero como se haga bien, y los músicos tengan muy claro que hacer, pueden salir obras maestras como la de aquí abajo.



Y si ya queremos rizar el rizo, dentro del Black Metal han surgido elementos bastante enfermos, como son el Black Metal Depresivo, con Shining, Thy Light, Happy Days, Lifelover, Gris... y os aseguro que hay mil ejemplos más, y ninguna de estas se corta a la hora de experimental y hacer su música más extraña y perversa. Es curioso, pero estas bandas tienen como claro referente a Dead de Mayhem, han llevado la decadencia personal un paso más allá. Famosos son los conciertos de Niklas Kvarforth de Shining, que ha hecho de todo en un escenario, cortarse, mearse, drogarse, beber, escupir.... o Kim Carlsson, de Life Lover y con un torso lleno de cicatrices de cortes (auto provocados, como no). O los que han partido del Black Metal, para hacer un Metal totalmente experimental, impredecible y de locura, llámese Sigh, me fallan a estas alturas los ejemplos, porque tragarse toda esta música, de este calibre, no es nada fácil, y como todos, muchas veces tiro por lo convencional, como todos.
Como vemos, ninguno de los subgéneros que he nombrado ha salido de la nada, es 100% nuevo, pero son bastante minoritarios, y muy poco se ha tocado en ellos. Tal vez por eso los músicos tienen esa libertad absoluta para experimentar y hacer lo que les de la gana, llevar el Heavy Metal hacia un nuevo límite.
Y podría seguir con el ámbito del Post Metal, que es la etiqueta que mejor agrupa a bandas como Neurosis, Isis, Cult Of Luna, aunque también se admite Sludge Ambiental, o cualquier otro término extraño...puede que no sean lo suficientemente extremos, pero, como todos los antes citados, sigue siendo muy difícil de digerir. Aunque, quien sabe, igual este subgénero acaba teniendo una explosión comercial hasta tiene su explosión comercial, quien sabe.
Como os he demostrado, hay muchísimo donde experimentar, donde probar cosas nuevas, y si no se hace es porque no se quiere. El Heavy Metal tiene bastantes vías por donde avanzar, yo he mostrado algunas, y seguro que me dejo por el camino otras tantas. Se hacen cosas nuevas, y al igual que en los 80, cuando el Metal extremo avanzaba, no era fácil buscarlas, pero ahí estaban, y pocos se atrevían a probarlas.
Y parece mentira que todo empezase con unos visionarios que vinieron desde Suiza....

martes, 8 de mayo de 2012

Nos extendemos

Hace poco más de un año, decidí dar el salto hacia un blog completamente distinto a este, para darme a conocer, y hacer lo que no podía hacer aquí, subir discos de las bandas que me gustaban. Este blog es Los ojos del metal. Donde ahora mismo nos recuperamos del durísimo golpe que fue la crisis (palabra que mola tanto usar ahora) de los servidores de descarga, cuando Mediafire borro la cuenta a un servidor y a dos compañeros más. En este año, nada ha cambiado, y ahí sigo subiendo discos.
Sin embargo, he vuelto a pluriemplearme, y esta vez no en un blog, pero haciendo algo que me gusta mucho y que los que me visitáis a menudo podéis comprobar, las críticas de discos. La página en cuestión es El portal del metal . Tras aceptarme, hace un par de días presenté mi primera reseña, que ya fue publicada aquí días antes. Es un paso bastante importante para mi, porque este es mi blog, que no deja de ser mi pequeño espacio, donde recibo una cantidad moderada de visitas, y de vez en cuando recibo algunos comentarios.
Pero El portal del metal es un monstruo mucho más grande, con muchos críticos, muchos con estilos completamente distintos al mio y como no, con muchísima más relevancia que mi pequeño rincón. Así que si no os habéis pasado, deberíais hacerlo.
Sinceramente no se si me quitará tiempo para este, si las reseñas serán las mismas o pondré distintas. Me encantaría hacer lo segundo, pero dudo que mi tiempo y mi creatividad me lo permitan, así que veréis lo mismo en un sitio u otro probablemente. Pero estoy ilusionado, es un nuevo desafío, donde habrá muchos más ojos pendientes de mi, y sobretodo aprenderé mucho.
Poco más puedo decir, porque esto, más que un artículo, es un anuncio. La siguiente crítica ya la tengo en mente. Nos leemos