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martes, 21 de agosto de 2012

Crítica de discos: Cryptopsy - None So Vile (1996)


Tras este largo parón, provocado por mi estancia en Eslovenia con motivo del Metalcamp (del cual habrá crónica, faltaría más) y un pequeño periodo de desconexión cibernética, volvemos con uno de mis discos predilectos, bastante conocido por todos los aficionados al género, y que a buen seguro no deja a nadie indiferente. Para el que no conozca este disco, posiblemente lo haya visto mil veces mencionado en múltiples sitios y habrá oído muy buenas cosas de el. Es más, difícil es encontrar una voz en contra de este disco dentro del mundo extremo (que haberlas, haylas). La pregunta es ¿merece tanto bombo y platillo este álbum? ¿tan bueno es como dicen?.
La respuesta es muy clara: sí. Para que lo entendamos, sin este disco el Death Metal Técnico no sería lo mismo. No quiere decir que este sea el primer disco de Death técnico que exista. Antes tenemos a los Atheist y el disco Human de Death, aunque ambas bandas tiraban más bien por el toque progresivo. E incluso de precedente tenemos las primeras obras de los neoyorkinos Suffocation, otros grandes innovadores en el campo técnico. En otras palabras, no es el primer álbum de Death Metal extremadamente difícil de tocar (por si este género ya no es difícil de por sí).
Pero los canadienses llevaron todo a un nuevo nivel. Este disco es absolutamente esquizofrénico, una auténtica locura de golpes que en un segundo te han partido todos los huesos del cuerpo y no has tenido ni siquiera tiempo para reaccionar.
Para empezar, todos los músicos que integraban Cryptopsy entonces, habían bebido bastante del Jazz y el Blues. Es más, el propio Jon Levasseur abandonó Cryptopsy porque había perdido interés en el Metal extremo, y formó una banda de Free Jazz, no son mancos precisamente...
Por otro lado tenemos a otro monstruo en las cinco o seis cuerdas, según dependa. Hablo de Eric Langlois, otra máquina en el bajo, que aquí, y en todos los trabajos de Cryptopsy hace un trabajo impresionante. Es una lástima que en la mezcla del álbum se oiga relativamente el bajo, salvo algunos slappings (he aquí otra de las innovaciones técnicas del disco), porque realmente hace maravillas. No se limita, ni mucho menos, a seguir la línea de la batería como suele pasar en los géneros extremos. Y hablando de baterías, no puedo irme sin mencionar a ese auténtico prodigio llamado Flo Mounier. Es el principal culpable de que la banda vaya a ese ritmo inhumano, porque sólo con oír la batería e imaginar todos los movimientos que hace en tan poco tiempo... duele pensarlo.
No es casual que tenga que dedicar un párrafo entero a los músicos que hicieron posible este obra maestra, porque son ellos los que bailan en el límite entre la virtuosidad y el caos. Estos temas, en manos de otros menos habilidosos, habrían sido una bola de sonido.
No es un álbum fácil de escuchar, a pesar de sus maravillas, sino que poco a poco hay que ir sacando los detalles. Probablemente la primera escucha sea una patada en la cara tan grande que no entiendas que estas escuchando. Tras el primer sample sacado de El Exorcista III, Crown Of Horns entra a saco, con ese grito de Lord Worm que vomita blasfemias de una manera completamente ininteligible, mientras la base rítmica nos aplasta a un ritmo infernal. Sin descanso alguno, nos avasallan con el rapidísimo riff de Slit Your Guts, donde es imposible seguir el nivel de mala leche de Mounier a las baquetas, por no hablar de ese slapping que surge de la nada gracias a Langlois. Y aún no he mencionado a los solos a las seis cuerdas... Como vemos, o más bien oímos, los canadienses saben como dejarnos la mandíbula en el suelo sin que el tema pierda sentido alguno.
También podríamos destacar los impresionantes cambios de ritmo de Graves Of The Fathers, de como una canción machacona muta a una rapidez insana y a la mitad del tema volverse más densa aún. No andaría desencaminado si dijese que este tema y la parte final de Benedictine Convulsions han inspirado a muchas bandas a la hora de hacer slamming, no es que lo haya en estos temas, pero ya se dan unas pistas que otros tomarán más adelante.
El único momento de pausa lo vamos a encontrar en Phobophile, con ese suave piano, continuado por un solo de bajo. Esa tranquilidad la pulverizará Lord Worm con otro de sus berridos y los otros tres bestias con sus instrumentos, donde me arriesgaría a decir que Mounier hace el mejor trabajo de todo el disco con ese blast-beat que aparece que no se acaba. Sea este el mejor momento o no, está claro que no tiene malos momentos en todo el disco.
Ya que estamos desgranando el disco, hacer patente el primer riff de Lichmistress, de mis favoritos del disco por ese aire malévolo que emana, tan de la vieja escuela de Tampa, tan denso como los mejores Obituary. Luego, claro está, la canción se sumerge de nuevo en su particular desafío para ser lo más cafre posible, a través de cambios de ritmo imposibles y destrozar cuerdas de guitarra y baquetas.
Puede que el tema más "convencional" del disco, si es que puede usarse ese termino, sea Orgiastic Disembowelment, cuya primera parte, me recuerda en parte a Cannibal Corpse, concretamente en su última etapa con Barnes, eso sí, ya se encargan Cryptopsy de hacer que parezca que los neoyorquinos han tenido una sobredosis de Red Bull en el estudio. Es, cuanto menos curioso el sample que han escogido para cerrar el disco. Si al abrir el álbum escogieron uno completamente amenazante, advirtiéndonos del peligro que se escondía, el de cierre es incluso más acertado. "Go ahead and run. Run home and cry to mama!". 
Tras habernos destrozado durante poco más de media hora, nos dicen que a llorar y a casa con mamá. Por si estas malas bestias nos han asustado.
Sólo 32 minutos han necesitado para hacernos polvo, y es que el nivel de locura de este disco habrá inspirado a innumerables bandas, que habrán machacado sus instrumentos una y otra vez para acercarse a la complejidad (en todos los sentidos) de este álbum tan malévolo. Pero que no se preocupen, porque ni los mismos autores han sido, y probablemente ni serán capaces, de igualar a esta auténtica locura sónica. Un momento de auténtica inspiración que muy difícilmente será igualado. Ahora uno entiende el título de este disco, porque no hay ninguno tan vil como este. Tal vez más malvado y menos cuerdo aún sea la propia Salomé, pidiendo la cabeza de San Juan Bautista en bandeja de plata.

Nota: 9'8


jueves, 2 de agosto de 2012

Crítica de discos: Watain - Lawless Darkness (2010)


Posiblemente el mundo del Black Metal sea en el que es más complicado avanzar, pues la banda que sobresale tiene la cabeza prácticamente cortada al instante, gracias al núcleo más duro de fans, que controlan minuciosamente cada banda nueva que sale, como traficantes que vigilan hacia donde se dirige su droga. Puristas les llaman. Algo cuanto menos paradójico en el subgénero del Heavy Metal más prolífico a la  experimentación, pero donde, sin embargo, hemos visto bandas machacadas por cualquier motivo, aunque fuese bastante nimio.
Watain son una de esas bandas que son muy queridas y odiadas. Pasó de ser una banda más, con discos competentes como el Casus Luciferi, a telonear a los míticos Dissection en su gira de regreso. Las críticas no se hicieron esperar, amparadas en ese: "¿como se te ocurre llevar a estos mierdas contigo cuando hay mil bandas mejores?". Seguro que en ese momento habría mil bandas mejores que los suecos, sin embargo, el sector que suele hacer estas críticas tan furibundas, bastante más dotadas de ira que de razón, es el mismo que escupió en la cara de Jon Nödtveidt por hacer el Reinkaos, prácticamente diciéndole a un tío que se ha pasado más de un lustro en prisión cómo debe de hacer su música. Los mismos que no pasan de las demos de una banda porque se ha perdido la esencia. Y aunque todo lo que cuento lo he visto, oído y leído de primera mano, no quiere decir que todo el que sepa de Black Metal, sea un auténtico dictador sobre la música ajena, es más, gracias a todos aquellos que no son así, el Black Metal goza de buena salud creativa.
Pero volviendo a nuestros suecos y al disco que nos ocupa, creo que con esta obra se llevaron por delante a prácticamente a todos los que los tildaban de simple banda oportunista. En otras palabras, con este Lawless Darkess demostraron qué vio el gran Jon Nödtveidt en ellos. No fue casualidad, porque Watain se mostraron como la mejor banda sacada de la escuela de Dissection. Jon no era tonto, y Watain, menos. Si el Sworn To The Dark daba fe de que tenían calidad para suceder a sus maestros, en esta obra directamente han asaltado el trono del Black Metal.
Pocas veces se ven a tíos con las ideas musicales tan claras y que sepan trasladarlas de una manera tan precisa. Esta álbum se pone a la altura de titanes como el Antichrist de Gorgoroth, In The Nightside Eclipse de Emperor, el Transilvanian Hunger de Darkthrone o Those Of The Unlight de Marduk. Muy distintos entre si, pero claves para entender la evolución y variantes de este subgénero musical. Cada uno es hijo de su tiempo, y sería bastante hipócrita que Watain quiesen sonar como sus ídolos en los 90. Para eso ya están dichos discos. Las copias acaban hundidas y olvidadas.
Desde la introducción de Death's Cold Dark ya sabemos que esto es distinto, no tan atronador, ni tan crudo como un disco de Black a la vieja usanza, pero sus riffs respiran maldad desde el primer momento, y más importante, nada más oírlos sabes que estas ante algo distinto.
No hay un solo minuto de relleno en todo el disco, ni un sólo mal riff. No importa que los temas puedan irse fácilmente más allá de los ocho minutos, pues los suecos enlazan todas las piezas de cada tema de tal manera que esos siete, ocho, nueve minutos, fluyen perfectamente a través de los riffs, blast.beats y solos. Y aquí me detengo, porque el trabajo solista de este disco es digno de admiración. No sólo por la cantidad ingente de estos, algo relativamente raro en este subgénero, también por la técnica (da gusto imaginar el trabajo de esos dedos retorciéndose por el mástil) pero sobre todo por el sentimiento que tienen. Tal vez se podría acusar a Pelle Fosberg por usar demasiado el trémolo. Aunque sinceramente, con la intensidad que transmiten dichos solos, creo que el fin justifica los medios. Imposible no escuchar Waters Of Ain y que se te pongan los pelos de punta con semejante himno.
Con estas características, os podréis imaginar que cada tema se toma su tiempo. Desde la directa Reaping Death que desde el primer segundo va a la yugular y solo necesita el primer minuto para partirnos la boca,  pasando por esa instrumental de medio tiempo que es todo belleza y que lleva el nombre del álbum.
Podría citar otro monstruo como es Wolves Curse, de las más completas de toda la obra, las múltiples fases por las que pasa, incluso los nueve minutos de tema dan la sensación de quedarse cortos.
De nuevo un álbum inmenso, del cual hay mil detalles, mil momentos memorables, tantos que es imposible que los abarque en esta reseña, pero sólo puedo decir una cosa. Esta obra maestra es capaz de llevarte a un trance, envolverte con su atmósfera malévola y no soltarte a través de sus miles de riffs.
Desde luego con este Lawless Darkess callaron muchas bocas, demostraron cómo se puede hacer Black Metal más allá de las viejas herramientas de siempre, cómo rendir tributo a tus maestros de una manera en la que ellos se sentirían orgullosos, porque los suecos llevan más allá lo que aprendieron de Bathory, Dissection, Marduk, lo llevan en la sangre, y siempre llevando su identidad bien alta. Un clásico moderno, tiempo al tiempo.

Nota: 9'7

lunes, 30 de julio de 2012

Crítica de discos: Linkin Park - Reanimation (2002)


Tal y como hice con Hybrid Theory en su día, al cumplir diez años de su salida al mercado, he decidido hacer el mismo homenaje con Reanimation, un disco de remixes, a mi parecer muy infravalorado, y por el cual se le dieron aún más palos a la banda. No vengo a defender este disco por ser un viejo aficionado a la banda, sino porque este álbum rompió muchos tópicos en cuanto a lo que se refiere a los álbumes remixes como este, tal vez porque propiamente no sea un álbum de remixes.
Este tipo de trabajos suelen presentarlos artistas de música electrónica, o diversos géneros musicales donde la electrónica juegue un peso importante. En el aspecto que más toca a este blog, y más aficionado es quien os está hablando es el Metal Industrial, género muy asiduo a esta especie de obras. Ejemplos hay muchos, el Remanufacture de Fear Factory, Love and Hate in Dub de Godflesh, Rio Grande Dub de Ministry, y eso por no contar los temas sueltos que gente como Justin Broadrick a otras bandas como Pantera, y así podría estar hasta el fin de los días enumerando ejemplos.
Sin embargo, y a pesar de ser afín de este género en su variante más abrupta y difícil, o al menos más extrema, la costumbre de los remixes nunca me ha gustado lo más mínimo. ¿Por que? Es totalmente subjetivo, pero para mi estas remezclas le quitan toda la intensidad que da el Heavy Metal, y lo reemplazan por más electrónica, lo que hace a estos temas, más aburridos. Supongo que al que le guste la electrónica disfrutará con este tipo de temas, sin embargo a mi no me terminan de convencer, esto no es ni mucho menos indicativo de la calidad del trabajo. Así se da la circunstancia de que aunque sea fan confeso de Godflesh, no encuentro atractivo alguno a estos cortes.
Y sin embargo disfruto mucho más de este trabajo de remezclas. Podría argumentarse que es fácil y accesible, que lo es, pero también supone una revisión completa de Hybrid Theory, nada que ver con esa concepción de la remezcla con una simple versión de discoteca. Se parte de una base, como es la versión original, y de ahí hay completa creatividad.
Si uno ya tiene asimilado el Hybrid Theory, se dará cuenta que las nuevas versiones varían bastante de las viejas. Nada tiene que ver la emblemática In The End con su nueva reencarnación Enth E Nd, completamente orientada al Hip Hop, al igual que Frgt/10, que pasa de ser una de las más agresivas, a tener esta versión bastante más calmada. Precisamente este es otro de los elementos que predominan. Si en el debut lo que mandaban eran las guitarras, el lado más orientado al Metal, aquí la balanza se declina mucho más por el Hip Hop. No hay más que ver la gran lista de invitados que aparecen en el álbum, la mayoría procedentes del Hip Hop Underground. Podrá decirse lo que quiera de Mike Shinoda, la mente pensante de este proyecto, pero no hay que negar que es un acierto, pues a buen seguro, aparecer en el álbum de una banda tan relevante como los californianos, ayudó bastante a la publicidad de estos artistas. Por otros lado ahí tenemos a músicos bastante más conocidos como Stephen Richards de Taproot, Aaron Lewis de Staind o Jonathan Davis de Korn , en lo que son los tres mejores temas del álbum, P5hng Me A*wy, 1Stp Klosr y Krwlng.
La costumbre que sí cumple a rajatabla este Reanimation es el de que cada tema sea remezclado por un artista distinto, ya sean estos más o menos conocido, e incluso el propio Shinoda, y Dj. Hahn, se atreven con un tema cada uno.
Lo mencioné antes, y lo vuelvo a hacer, hay bastantes cambios en todos los temas. Estrofas distintas, nuevas bases, ritmos distintos...
La pregunta clave es ¿superan las remezclas a las originales? A esto sólo puedo repetir que son muy distintas, y decidir si un tema es mejor que otro es cosa de cada oyente. Personalmente sigo prefiriendo el álbum debut porque por su intensidad. No obstante me decanto por algunas nuevas versiones con respecto a las primigenias, como es el caso de Wth>You, o P5hng Me A*wy, y otras que pierden su encanto con esta actualización, como la sosa H! Vltg3 o Plc.4 Mie Hæd. 
Con todas las diferencias que tiene, es por eso que no lo considero un disco de remixes al uso, como comenté al principio. Ahí tenemos el hecho de que ciertos elementos de este disco han tenido su lugar en el directo, bien como intros, bases para el tema original, o fusionadas ambas versiones como One Step Closer. ¿Que también se aprovecharon del tirón de Hybrid Theory para hacer esto? Si, muy probablemente, sin embargo podían haber hecho un trabajo más sencillo como el típico directo o DVD, o recopilatorio y posiblemente habrían ganado lo mismo. No obstante, si es un trabajo bien hecho como este, donde se nota la dedicación, creo que el factor comercial podemos dejarlo aparte por ahora.


Nota: 8

martes, 24 de julio de 2012

Crítica de discos: Aborted - Engineering The Dead


Todas las bandas que han conseguido cierto éxito, tienen una serie de álbumes, normalmente seguidos, que los encumbran sobre sus competidores de género. Después, o bajan el listón, o lo mantienen igual, lo que les proporciona cierto estatus en la escena, o en último caso, y que suele ser más raro, pegan el pelotazo, llaman la atención de los grandes y pasan a fichar por ellos.
Eso fue lo que le pasó a Aborted, su The Archaic Abattoir prácticamente les sacó del underground más puro, les llevó a fichar por Century Media, y el eterno debate sobre si se vendieron o no, salió una vez más a la palestra.
Pero eso es otra historia, porque toca hablar de unos Aborted muy anteriores a todos esos, tremendamente embrutecidos y cabreados, pero a diferencia de su debut, esta vez mejoraron sus armas.
En los dos años de lapsus entre el The Purity Of Perversion y este Engineering The Dead, aprendieron de sus errores, a no abusar de ciertos elementos, mejorar musicalmente para ofrecer más variedad y que no todas las canciones suenen igual, algo imprescindible en el Metal Extremo si quieres destacar. En definitiva, ofrecer un producto atractivo. Hay técnica, si, pero no hay una obsesión por intentar demostrar todas las escalas que pueden tocar en la guitarra, porque precisamente la obsesión por la técnica es lo que roba a muchas bandas el encanto, y los convierte en algo aburrido y sin emoción.
Y en efecto consiguieron su resultado, porque su segunda obra es toda una patada en la cara. Un disco crudo, sin pausa alguna, y donde no sobra ni un solo tema. Cada uno de estos tiene su propio encanto, y más de uno se ha convertido en imprescindible para la banda, como The Holocaust Incarnate o Nailed Through Her Cunt. 
No me equivocaría al decir que Aborted demostraron que el Death/Grind no tenía por qué ser lineal. Aquí no hay tiempo para aburrirse, siempre y cuando te guste el género, claro está. Siempre juegan en cada tema con las velocidades. Nada que ver el acelerado inicio de To Roast and Grind con la algo más densa Skullfuck Crescendo. Todo hay que decirlo, esta variedad es bastante relativa, porque esto siguen siendo 36 minutos de mala leche a través de unos altavoces, así que aquí hay velocidad y blast-beats de sobra, en otras palabras, no es el álbum más innovador del mundo, no hay experimentos sonoros, y es un disco perfecto para los puristas del género, no hay ninguna transgresión.
Como vemos las influencias están ahí, siguen teniendo ciertas partes similares a Cannibal Corpse, Suffocation, Morbid Angel... pero ante todo suena a ellos, es la primera obra donde podemos diferenciarlos del resto, un sonido propio, básicamente. Cierto es que la sombra de Carcass sigue muy presente, con esos momentos que son un pesado muro de sonido y que pueden dar lugar a un solo melódico, aunque tampoco nos vamos a rasgar las vestiduras por ello, casos más sangrantes de plagio a Carcass se han visto.
Adonde quiero llegar es que aquí empieza el sonido "clásico" de Aborted, donde dejaron de sonar tanto a otros para sonar más a ellos mismos. La voz gutural y rasgada simultánea de Sven de Caluwé, los riffs afilados, la batería incansable, capaz de estar atronando constantemente a base de bombos... y si, vuelven los samplers de películas de terror al final de cada corte, que siguen siendo toda una gozada de escuchar y nos sacarán una sonrisa si sabemos de que película son. Impagable el inicio de Nailed Through Her Cunt cuando se para sólo para oír a Pinhead con ese Your suffering will be legendary... even in hell!!!.
Y más mérito tiene aún este disco si tenemos en cuenta que la producción no es ni mucho menos la ideal, pero esto nos muestra a la banda tal y como es, transparente, sin exceso de triggers ni acordes imposibles de trasladar al directo, y ese es el encanto de las producciones mediocres, que no engañan, no están protegidas por el falso manto de la tecnología. Quien es bueno, es bueno, quien es malo, es malo. No existe una máquina que de pronto pueda suplir tus carencias y muestre algo que no es real.
Eso es Aborted, Death/Grind puro y duro, una taladradora a tus oídos.

Nota: 8

viernes, 20 de julio de 2012

Crítica de discos: Pandemonium - Misanthropy (2012)


Curioso, cuanto menos el cómo ha llegado este disco hasta mi, fue el propio representante de prensa de la discográfica polaca Godz ov War, quien se puso en contacto conmigo mediante el correo que hay a la izquierda de este artículo. Es de suponer que no sería el único blog especializado que recibiría el mismo correo, pero me dejó un enlace con los discos de las bandas de su catálogo, (un detalle) por si quería reseñar algo. Primero, como no, hubo una cata previa, para elegir si algo me llamaba, y con sucesivas escuchas hubo algo que mereció la pena, y que aquí traigo.
Lo curioso de Pandemonium es que son una banda bastante veterana en la (excelente) escena polaca. Nada más y nada menos que 22 años de existencia los contemplan, y sin embargo sólo cuentan en su haber con cuatro obras de estudio, incluyendo un gran parón entre el 94 y 2004, al parecer el motivo es que cambiaron el nombre a Domain, sacando varios discos bajo esa etiqueta, aunque al fin y al cabo simplemente nos hayamos con una de estas bandas que no han tenido tanta suerte en el momento preciso, o simplemente han sido arrastradas por otras mejores, y teniendo en cuenta la de monstruos que han salido de Polonia, como Vader, Behemoth, Vesania, Decapitated... es más que factible.
En cualquier caso estos polacos han decidido atacar con un disco muy interesante, es más, me sorprende que no hayan tenido más repercusión, porque el material que presenta este Misanthropy tiene una calidad bastante alta.
Se que es inevitable que se establezcan comparaciones, siendo una banda Black/Death de Polonia, lo primero que se nos viene a la mente son los omnipresentes Behemoth, algo muy compresible, pues es una referencia muy cercana. Decir que, puede que Pandemonium no sean tan majestuosos, que no tengan tantos arreglos como la banda de Nergal, sin embargo son más "oscuros", más densos, en este sentido me recuerdan a los Deathspell Omega (aunque estos están profundamente hundidos en el Black Metal más siniestro) o los Mitochondrion, aunque sin llegar a ese nivel de opresión de ambas bandas, que obliga a escucharlos una y otra vez y probablemente ni los entiendas. En otras palabras, están entre lo denso y lo relativamente accesible.
Pero con todos estos referentes ya podemos hacernos a la idea de que no son fáciles de digerir, pero podría decirse que sirven de introducción a cosas bastante más experimentales y difíciles, como las antes citadas.
Aunque lo que más llama la atención de esta obra son los pequeños detalles, esos momentos breves que son simplemente inusuales, raros... pongo como muestra el incicio y la parte intermedia de Only The Dead Will See The End Of War, donde se muestran ciertas influencias del mundo oriental, que prefiero no destripar, porque pilla de imprevisto. Los toques ambientales de Black Forest, que tienen algo de los Immortal más "calmados" o el majestuoso final con Misanthropy, cantada completamente en polaco. Una oda a la destrucción del planeta a manos de sus propios habitantes.
Así, progresivamente la obra nos va atrapando, y lo que parece un disco más de Black/Death va mostrando sus virtudes con cada escucha. No hay un sólo tema rápido en el disco, salvo momentos puntuales, véase ese riff de inicio totalmente noruego de Avant-Garde Underground.todo se desarrolla a un ritmo muy distinto, con medios tiempos y tiempos lentos. Todo con calma, mostrando sus armas poco a poco, como en la asfixiante Necro Judas, que además juega con esas dos voces, la primera más gutural, que da la sensación de ahogo, y la segunda voz, más "blacker", que resulta más repulsiva (en el buen sentido, claro).
Precisamente ese es uno de los puntos fuertes del disco, la voz de Paweł Mazur, un tanto fantasmal, que parece que una voz que está en otro plano distinto, como si estuviera de fondo. El referente más claro sería el gran John Tardy, por ese estilo de voz estrangulada, aunque eso es sólo el punto de inicio, la base.
Para reforzar aún más la oscuridad del álbum se da la circunstancia de que cada tema es precedido de una pequeña introducción, no va más allá de unos pocos segundos, pero son un tanto bizarras, por calificarlas de algún modo. Realmente los polacos beben de fuentes distintas pero muy bien diferenciadas, el Death Metal denso de Obituary o Grave, con el Black Ambiental, e incluso el Funeral Doom, pero es que además no consiguen hacer un trabajo excesivamente complejo, porque viendo sus raíces, resulta extraño que a las pocas escuchas ya empieza a atraparte. Podríamos decir que a su modo, de manera retorcida, es un trabajo pegadizo. Bien es cierto que Pandemonium no han descubierto, ni mucho menos, la fórmula, pero consiguen hundirte en su oscura música durante todo el disco, saben muy bien cómo.


Nota: 8

martes, 17 de julio de 2012

Un recordatorio


Poco más que añadir, hoy el cáncer se ha llevado a John Lord, teclista de Deep Purple, ni que decir tiene qué relevancia tenían Lord y su banda en el Heavy Metal, aunque no fuesen propiamente una banda de  Metal, pero posiblemente sin ellos, ni Judas Priest, ni Iron Maiden, por poner los ejemplos más relevantes, serían lo mismo.
El cáncer con el que llevaba luchando meses, y que finalmente se lo ha llevado. Aunque suene triste, debemos acostumbrarnos, más de uno de nuestros ídolos estaría a punto de jubilarse en España. No voy a ponerme a recitar muertos, pero sabemos que, poco a poco cada vez serán más, es ley de vida, incluso en un terreno como es la música, donde todo parece inmortal. Pero la muerte siempre está ahí, acechando.
Y a buen seguro, esta muerte, traerá otra vez el enésimo debate sobre el relevo de los grandes grupos, cuando estos ya estén retirados, y quién ocupará su puesto. Debate insistente, pero necesario, pues pasará queramos o no.
En este sentido, y conociendo la manera de pensar de los que escuchan la misma música que yo, soy pesimista, los clásicos son los clásicos, y muy difícil es que surja otra gran banda, porque automáticamente será comparada con los titanes, y no para bien. Voy más allá, en cuanto una banda gana notoriedad, aparecen los clásicos "se han vendido", y a partir de ahí, esa banda pierde el apoyo de base, irónico pero, parece que cuanto más creces, más te desprecian las bases, No sé donde lo escuché, pero no puedo estar más de acuerdo. Se acabó el Rock de estadios. Hay muchas bandas, muchos seguidores, y todo está mucho más fragmentado, y más difícil es llegar al gran público.
Poco a poco las grandes bandas nos abandonan, y eso que el campo extremo es relativamente joven, pero apuesto a que la mayoría no tendrán tanta longevidad sobre el escenario. No hay más que ver a Slayer, aguantan, si, pero Araya no puede mover apenas el cuello, y Hanneman está casi retirado por la picadura, y eso que Slayer fueron los iniciadores, porque veremos como acaban Immortal, Cannibal Corpse, Dark Tranquillity... No faltarán nunca buenas bandas, pero no olvidemos que siempre seremos minoritarios, y si los que venden a nivel general se van, vamos a estar aún más escondidos ¿Es bueno o malo? Es un asunto ambiguo, simplemente, con sus pros y contras. A decir verdad, ni yo sé que es mejor, sólo tengo claro que la muerte de Lord es un recordatorio de que nada es eterno. Disfrutemos lo que nos queda.

viernes, 6 de julio de 2012

Crítica de discos: Cattle Decapitation - Monolith Of Inhumanity (2012)


La trayectoria de los de San Diego ha ido subiendo muy progresivamente, parece increíble como lo que empezó siendo una simple banda de Death/Grind del montón, ha presentado su candidatura directa al disco de Death Metal del año, e independientemente de que lo hayan conseguido o no, pues la cosa de las listas no deja de ser algo meramente objetivo, creo que nadie puede negar que se han sacado un discazo de la manga. E incluso aventurandome, diría que lo tiene fácil para convertirse en clásico, tiempo al tiempo.
Dentro del Death Metal existen muchas variantes, como todos los que estáis puestos en la música extrema sabréis. Desde el Death de la vieja escuela, pasando por el Thrash/Death, Doom/Death, Death/Grind, Brutal Death, Death Melódico... nada tienen que ver los cafres acelerados de Aborted con los monstruos densos de Obituary. Pues no se si los americanos se lo habrán propuesto como desafío personal o no, pero este álbum creo que recoge influencias de todos las variantes que he mencionado anteriormente, algo que creo que es la primera vez que oigo en un disco. Siempre que escucho algo de este subgénero, especialmente bandas modernas, pues siempre se nota hacia que rama tira. Sin embargo los Cattle Decapitation, con su base de Death/Grind, le han dado una variedad que pocas veces he visto. Es un contenedor de estilos bastante logrado, capaz de recordar en un momento a Cannibal Corpse, o Morbid Angel, y después a Hypocrisy. Más difícil aún, consiguen que no nos cansemos de la obra, y no sea demasiado difícil escucharla de una pasada, aunque, obviamente, mejor si uno tiene los oídos entrenados, porque sigue siendo un plato muy contundente.
Posiblemente el mejor reflejo de esta variedad  sea ese prodigio vocal que es Travis Ryan, que no me equivocaría al decir que es uno de los mejores vocalistas de la actualidad, e incluso de la última década, no sólo por su habilidad de alternar entre el gutural profundo y el rasgado, sino en el poco tiempo en el que lo hace. El ejemplo más claro es Forced Gender Reassignment, a la mitad del tema nos sorprende con un grito desgarrador, más propio del Black noruego, y sin embargo, la parte final de ese acelerado corte, acaba en una sección de Slamming, y efectivamente, no falta la voz cavernosa a lo Barnes.
No suelo hablar de las portadas de los discos, pero es que esta lo merece, por lo genial que es. Un misántropo homenaje a 2001: Una odisea en el espacio, y que hila con un aspecto que no ha variado en ellos, y ha sido siempre una de sus señas de identidad. Las letras, que siguen con su agresiva defensa del veganismo, su ataque al ser humano por su trato ante los animales y en definitiva, una patada en la cara al mundo. Con esta reseña, ni de lejos, conseguiría abarcar la cantidad de detalles que hay en el disco, porque es para examinar cada segundo con lupa. Una de las cosas que puede llamarnos más es que los de San Diego es que saben utilizar muy bien sus instrumentos, parece una obviedad, pero no lo es. Me explico, no se obsesionan con ser lo más técnicos posibles, aunque lógicamente ninguno de los temas del disco es fácil de tocar. En otras palabras, la técnica está al servicio de la música, y no al reves, como intentan muchas bandas de Death Metal actuales que se hacen llamar técnicas. Uno no puede más que quitarse el sombrero ante el trabajo en las guitarras de Josh Elmore, y la potente base rítmica de Derek Engemann en el bajo, y esa mala bestia destroza-baquetas como es David McGraw, que no para en todo el disco, no hay más que oír como los pedales de la batería no aflojan en un sólo momento, puede que haya algo de triggers detrás, pero viendo de lo que es capaz este hombre, poco arreglo de estudio habrá necesitado.
El álbum va In Crescendo, las descerebradas The Carbon Stampede y Dead Set On Suicide (la primera con unos coros más propios del Hardcore, otra prueba más de que estos chicos hacen de todo), dan paso al single del disco, A Living, Breathing Piece Of Defecating Meat, que podría decirse que es lo más accesible de toda la obra, con ese estribillo que se te queda pegado en la cabeza, pero a pesar de ser un single, empieza con un esquizofrenico blast-beat, para que veamos lo "accesible" que es esta banda...
La antes comentada Forced Gender Reassignment posiblemente sea el mejor reflejo de la variedad de la que estoy hablando,  mientras que Griste Licker y Projectile Ovulation, se decantan por ámbitos aún más bestias, que ya es decir con los cafres estos. La última en concreto tiene esas partes tan sucias, dignas del Brutal Death moderno, como Cerebral Bore o Defeated Sanity.
Por suerte para nosotros, sigue muy presente esa épica oscura que pueden darle los Cattle Decapitation a sus temas, esos momentos concretos donde aparece la melodía entre tanto caos, y además de manera repentina. No se puede definir de otra manera que no sea... bello, es la belleza entre tanta agresividad.
Como ese final grandioso de Lifestalker, capaz de hacer que se te pongan los pelos de punta, o ese oasis de tranquilidad como es The Monolith, una breve canción ambiental, la única en la que vamos a oír voces limpias, pero siempre con ese aire siniestro, donde sabes que en cualquier momento puede estallar la bomba, como así hace en Kingdom Of Tyrants, el mejor tema del disco. No es el más bestia, ni el más rápido, simple y llanamente es el más épico de todos, reúne cada uno de los elementos de la obra y te los lanza a la cara, casi sin que te des cuenta.
Esta abominación que lleva el nombre de los americanos, va a tardar mucho en ser superada, muy pocas veces se ven tal cantidad de influencias mezcladas perfectamente, imposibles de abarcar en una sola escucha, y que aún así habrá elementos que se escapen, y a pesar de todo son capaces de sonar a ellos mismos, a pesar de que lo que oímos en el minuto tres, puede ser radicalmente distinto del minuto cuatro.
Impresionante ejercicio de furia descontrolada, que le planta cara a los grandes del género, tiempo al tiempo.

Nota: 9'4