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sábado, 6 de agosto de 2011

Judas Priest, Motörhead, Saxon, La Cubierta de Leganés 30/07/2011


Ya tocaba. Ya tocaba hacer una crónica de concierto gordo, y que no fuese en Sevilla.
La verdad es que hacía la friolera de un año que no hacía una crónica, a excepción de la breve reseña que hice del Mingatron, y la verdad es que tuve ocasión de hacerlo, pero ya fuera por vagancia, como en el caso del concierto acústico de Scott Kelly (cantante de Neurosis) o falta de tiempo, como en Pestilence. Podría haber hecho una reseña de alguno de las decenas de conciertos a los que voy a mi ciudad natal, pero.... la pereza es la madre de todos los vicios.
En fin, hace una semana que decidí coger los bártulos y marcharme a la aventura por la capital, y digo aventura, porque todo el fin de semana en Madrid y Leganés fue cuanto menos, anecdótico. Pero valía bastante la pena por ver a tres iconos de la NWOBHM, e iconos en definitiva de este género musical, más aún cuando todavía no había podido ver a ninguna de las tres bandas, así que sobraba entusiasmo e impaciencia.
A eso de las 6:30 me planté con toda la tropa de la que venía acompañado en la plaza de toros de dicha localidad madrileña. Qué puedo decir del ambiente, que tanto dentro como fuera era inmejorable, y que hacía que uno se sintiese como en su casa. Más aún con el telón de la serpiente y la espada tan típicos de Saxon y que adornaban el escenario.
Finalmente Saxon salieron como torpedos al escenario, con un estado de forma envidiable (recordemos que muchos entran ya en el club de los 60), muchísima energía, y ganas de comerse el escenario. Desde luego por Biff Byford parece que no pasan los años, interpretando casi a la perfección todos los temas, tanto clásicos, ya sean Motorcycle Man, Denim And Leather o la sempiterna Wheels Of Steels, que ni decir tiene, volvió loco a más de uno, y temas nuevos, como A Call To Arms o Back In '79.
Se nota que el nuevo disco tiene calidad y sobretodo, estan muy satisfechos con él, porque tuvo gran parte de protagonismo en el repertorio.

Nota: 8,5


Tocaba el turno de otros incombustibles: Motörhead.
Se les critica bastante que desde hace unos cuantos años vienen ofreciendo básicamente el mismo espectáculo, que tocaban lo mismo de siempre año sí, y año también. Ya habría tiempo de derribar prejuicios sobre lo que nos esperaba esa noche, pero en este caso no hubo suerte, y se cumplió.
Siendo realistas esto era un defecto que afectaba a los que los habían visto ya varias veces, a mi por desgracia no me afectaba ese defecto, así que huelga decir que disfruté bastante con Lemmy y sus chicos, que llegaron, tocaron y se fueron. Todo perfectamente calculado y hecho a la perfección, como una máquina, y bien que cumplieron, dejando a todos los presentes exaustos, un tanto cansados, pero preparados para el plato gordo. En cuanto al setlist, lo típico y tópico: Ace Of Spaces, Killed By Death, Iron Fist, aunque también hubo un pequeño espacio para el nuevo álbum: The World Is Yours, del que cayó alguna si mal no recuerdo. No olvidemos que Motörhead son unos currantes natos y nunca faltan a su cita con el estudio, ya tienen 21 discos de estudio, para más señas. Otra cosa muy distinta es que decidan defender ese material en vivo, aunque para eso ya tienen su gira propia.

Nota: 8



Ya sólo quedaba esperar a los sacerdotes, la razón por la cual todos estabamos allí, casi sin aliento, apretados por completo, y más aún con los pogos que se formaron con Motörhead (la verdad, creo que no pegaba ponerse a hacer pogo allí con Motörhead, en fin, a más de uno lo ponía yo en un concierto de Marduk, eso si que son Moshpits...), pero que me sirvieron para ganar unas pocas más de posiciones, y estar un poco más cerca de mis ídolos.
De momento lo único que podíamos ver sobre el escenario era una enorme pancarta roja que rezaba simplemente: Epitaph. Había muchísimas dudas sobre la banda, que si aguantaría Halford y no la cagaría, que si se echaría en falta a Downing, que si el setlist de la gira era muy "rockerillo" y por ende iba a ser un concierto muy relajado (así como lo cuento es como lo oí) e incluso que debían tocar el Painkiller entero. Bien, pues los Priest callaron a todos los agoreros, a todos.
Para caldear el ambiente sonó War Pigs de los primigenios: Black Sabbath, ese himno antibélico e imperecedero que toda la plaza cantó a pulmón, y que demuestra que ciertos grupos siempre quedarán ahí.
Pero ahora no había tiempo para nada más, y tras otra intro enlatada, más corta, y que respondía al nombre de Battle Hymns (del Painkiller), sonó el riff de Rapid Fire, con lo que cayó el telón y pudimos ver un escenario que se asemejaba a una fábrica. Y detrás una pantalla que rezaba: "Welcome To The Home Of The British Steel". Sin palabras.
Dicha pantalla se iría transformando a lo largo del concierto con distintas portadas de los álbumes que iban tocando.
Lo único que no cambió fueron los propios Judas, vestidos en cuero, como siempre, y salvo por las arrugas, parecía que estábamos a principios de los noventa, mínimo. Aunque fue curioso ver a esa versión rejuvenecida de Downing como era Richie Falkuner. Lo cierto es que hay parecido físico y técnico, porque el chaval no es manco, cumpliendo sobradamente el hueco de su predecesor. ¿Que no es lo mismo, y se pierde esa mágia que tenían la antigua dupla Tipton-Downing? Cierto, pero si uno cerraaba los ojos no notaría ninguna diferencia por lo que escuchaba. Así que, todos los que no fuisteis a verlos porque no estaba Downing.... craso error.
El British Steel seguiría teniendo protagonismo con Metal Gods, bastante coreada y a la que se seguiría Heading Out The Highway, tambien bastante aclamada por la multitud.
Tambien había tiempo para el material más moderno, y más criticado, todo sea dicho. Puede que Angel Of Retribution no fuese el mejor álbum de los británicos, pero con Judas Rising botó hasta el más cojo.
Antes de la gira, los ingleses prometieron que tocarían una canción de cada álbum, lo que dió a conjeturas sobre que cancionesw olvidadas tocarían. Aunque a la hora de la verdad no hubo muchas canciones "raras", seguro que Starbreaker, la representante de Sin After Sin, era algo que pocos se esperaban. Daba igual, el público ya estaba complétamente en el bolsillo, y más aún cuando Tipton y Falkunen iniciaron ese riff doblado, conocido por todos y que daba inicio a Victims Of Changes, y por si quedaba algún excéptico, Halford no falló una. Su voz no es la que era, pero que bien lo disimula el cabrón.
Después de este subidón de adrenalina, tocaba compensarlo un poco con la canción más antigua del repertorio: Never Satisfied, del lejano Rocka Rolla, allá por el 73, cuando tocaban una especie de Rock progresivo y se vestían como hippies. Tocaba cumplir la promesa, aunque fuese una canción que a más de uno nos dejase un tanto frios.
Pero tocaba uno de los momentos claves de la noche, la primera balada de las dos que caerían, me refiero, como no, a la versión de Joan Baez: Diamons And Rust. No era muy dificil suponer que la tocarían en su versión acústica, que a mi parecer es como le queda mejor. Sin embargo, al intentar contentar a todo el mundo, ya que lo habría que prefiriesen la animada versión electrica. Cometieron uno de los pocos fallos de toda la noche, que empañaron ligeramente la actuación.
Cuando se habían tocado tres estrofas de la misma, y sólo quedaba esperar al épico final, con todo el público cantando a coro, decidieron tocar la última estrofa como la versión eléctrica.
Lo malo es que, a mi parecer, lo hicieron de manera apresurada, intentado encajar algo que, simplemente, no queda bien, así que nos quedamos a medio camino... Mejor hubiese sido haber ido alternando en los conciertos la versión eléctrica y la acústica, otra cosa es que tengas suerte y te toque la que te gusta.
Llegaba de nuevo el turno de los Priest más modernos, esos que se complicaron la vida demasiado con el doble álbum Nostradamus (demasiado ambicioso creo yo), así que para seguir con la promesa llegaba el turno de la intro enlatada de Dawn Of Creation, a la que seguría Prophecy. Donde Halford, para darle algo más de dramatismo al asunto, se metió en un traje de monje con una vara que parecían hechos de papel Albal. Curiosa cuanto menos la representación de Nostradamus. Si realmente el profeta vestía así no me extraña que nunca se lo tomasen en serio...
Pero ahora sí que se desataba la locura con Nightcrawler, uno de los temas más injustamente olvidados por la banda, que no por el público, porque allí sela sabía todo alma viviente, y para terminar de desmadrar la cosa, otro clásico, no tan olvidado: Turbo Lover. El tema más Gay de la historia del Heavy Metal, y muy querido, con ese estribillo tan "sugerente" que coreaba toda la plaza, y con luces exclusivamente rosas sobre el escenario (la única vez que se dio esto). Una auténtica declaración de intenciones.
Si con Diamons And Rust, el experimento acústico-eléctrico les salió rana, con la otra balada de la noche no hubo problemas de ningún tipo, y Beyond The Realms Of Death sonó tan épica como debería (incluida la voz de Halford).
Otro clásico que hizo enloquecer al público fue The Sentinel, al que la seguiría otra olvidada como es Blood Red Skies, que me sorprendió muy gratamente, con una base rítmica demoledora, más que en ninguna otra canción, algo que nisiquiera escuchando la versión de estudio puedes imaginarte. Donde podías sentir los bombos de Travis en el estómago. Parecía que estaba en un concierto de Godflesh. Mucha potencia, muchísima.
De aquí hacia adelante sólo había tiempo hacia los clásicos. Para empezar teníamos a The Green Manalishi que me sorprende que haya sobrevivido a lo largo de tantos años prácticamente en el setlist. La que no me sorprendió fue el himno (de unos pocos que tiene) rebelde Breaking The Law, aunque no fue una versión habitual, para que os hagais una idea, tocaron algo así.
Puede que se eche en falta no oir al sacerdote cantando, aunque no hacía falta, allí se la sabía todo el mundo hasta la última frase. Además, es indescriptible dejar de oir por un momento tu propia voz, y prestarle atención a tu alrededor, y oir a todos coreando cada letra. Impresionante.
Pero el gran examen de Halford llegaría con Painkiller. He oido muchas veces que Halford ya no era capaz de cantarla sin soltar algún gallo o algo que nos recordase que se está haciendo viejo. No sé en el resto de la gira, pero aquí llegó a tal nivel vocal que a veces sus gritos agudos eran incluso molesto para los oidos. Como en los viejos tiempos señores, al igual que Tipton, que solucionó a la perfección la dificil papeleta que suponen los solos de esta canción, donde sus dedos subían y bajaban del mástil como si nada.
Con un espectacular Painkiller se despedían, de momento.
Quedaba todavía pólvora, como nos lo hizo saber la intro enlatada de The Hellion. Intro natural de Electric Eye, con la que volvían al escenario.... para volver a irse.... y regresar a lo grande, porque, si hay algo que todo el mundo esperaba era el famoso momento de la Harley sobre el escenario, que se cumplió con Hell Bent For Leather. Llevan 30 años tocándola y sigue siendo impresionante, para mí ya habían cumplido, había oído mi tema predilecto, aunque, otra canción más no nos haría daño, ¿no?.
Así que tocaba otro himno, de esos hechos para corear. En concreto una versión muy alargada de You've Got Another Thing Comin' donde Falkuner se encargó de lucirse un rato a las 6 cuerdas y de paso callar bocas, con un solo que parecía decir: "mira todo lo que se hacer". En el resto del tema nos tocaba a nosotros cantar hasta dejarnos sin garganta, y finalizar destrozados.
Pero si hay un tema donde el público es el auténtico protagonista es en Living After Midnight, donde ahora sí, tocaba cantar como si no hubiese mañana. Ese momento de unión absoluta entre banda y público era algo único, irrepetible, no había mejor lugar en el mundo que ese, y podíamos haber estado cantado hasta que amaneciese, pero todo tiene su fin, y vaya final.
No han podido escoger una mejor manera de despedirse, con un concierto de poco más de dos horas, agotador, si, pero valió la pena.
Valió la pena la aventura que nos pegamos en la capital, el viaje interminable en bus, el calor, la impaciencia, la noche con pocos bares abiertos, las escasas horas de sueño. Al terminar destrozados, tras esas dos cortas horas (porque se me hicieron muy cortas) sabía que el resto ya daba igual,había asistido a algo único, que, vete tú a saber cuando se repetirá
Grandes, muy grandes los dioses del Heavy Metal

Nota: 9,5

miércoles, 3 de agosto de 2011

Crítica de discos: Demonaz - March Of The Norse (2011)

Tocaba ya otra reseña de álbum, sólo que esta vez es especial, es el primer pedido que concedo en este blog (concretamente de C.G.), y que espero que sean más.
Disco muy adecuado a las circunstancias en las que me encuentro, un tanto perdido por el norte de España, con un paisaje de montes verdes, un tanto idílicos, y sin mi ordenador de mesa, así que poco puedo hacer salvo actualizar este pequeño pozo de inmundicia llamado Aire Frio.
¿Y que mejor que un álbum de Metal Vikingo para estar rodeado entre montañas? Porque la portada este álbum es como un disco de Cannibal Corpse (salvando las enormes diferencias musicales, claro), deja muy claras sus intenciones desde el primer segundo. Con una portada donde muestra a una especie de dios nórdico congelado, y con un título que lo deja todo aún más claro: la marcha de los nórdicos. Si alguien ha hecho ya sus similitudes con Bathory o Tyr, ha dado en el clavo. Porque esto es lo que vamos a encontrar en la media hora que ocupa el álbum, 100% Heavy Metal Vikingo, con todo lo que ello conlleva: épica, coros medievales, letras de fantasía, etc.
Por otro lado, hay cierto detalle que nos revela definitivamente lo que vamos a encontrar. La tipografía de la "banda" es la misma que la de la banda Immortal, y para el que no lo sepa (que espero que sean pocos o ninguno) este es el proyecto en solitario del letrista y ex-guitarrista de Immortal, cuyo apodo responde al nombre de su banda. Ex-guitarrista porque por desgracia, el exceso de práctica con la guitarra dejó al pobre Demonaz con una tendiditis tal que era incapaz de lavarse la cabeza, por ello fue forzosamente relegado al ámbito de las letras en Immortal, dejandonos así sin uno de los mejores guitarristas del ámbito blacker y del panorama metalero en general. Por tanto su vuelta, aunque a las voces, era muy esperada. Y para que vamos a engañarnos, se nota mucho que Demonaz fue co-fundador de Immortal, porque huele a dicha banda por los cuatro costados. Aunque no vamos a encontrar esos riffs ultra veloces ni blast beasts por doquier, como pasaría en un disco de Abbath y compañía. Aquí se parece mucho más a los Immortal más melódicos y épicos, de esos que componen temas como: "Beyond The North Waves" o "In My Kingdom Cold". Aparte, la voz de Demonaz es parecida a la de su compañero de banda, pero sin ser tan desgarrada. Podría decirse que mucho más suave, y por tanto más accesible.
Desde el primer momento, con la introducción de North Hymn, con esa guitarra acústica y los coros masculinos, no necesitamos ser muy avispados para saber lo que nos va a caer. Y cuando se desata todo con All Blackened Sky, las reminiscencias a Immortal son clarísimas, con esos riffs blackers pero pasados por un filtro melódico. Es cuando oímos los coros de fondo y la "suave" voz de Demonaz, recitando una oda a los dioses nórdicos, es cuando nos recuerda totalmente a los suecos de Bathory, que siempre fueron una inspiración, no sólo de Immortal, sino de todo el Black Metal noruego en adelante, solo que aquí se nota quien adoraba más a Quorthon.
En pocas palabras, aquí Demonaz hace lo que le da la gana, que para eso ha reunido a dos colegas (Ice Dale, de Enslaved, otros que tiran por los mismos derroteros, y Armaggeda, batería de I, y primer batería de Immortal, y no, no es casualidad que sean tres en la banda), para divertirse un rato. Vamos, un "yo me lo guiso, yo me lo como".
Tal vez se le puede achacar que acaba siendo un tanto monótono, pues las señas de identidad comentadas antes en All Blackened Sky, podríamos aplicarlas al resto de cortes, pero es que este disco es muy transparente, no hay otra pretensión que hacer un buen disco de metal épico, para complacer tanto a los seguidores del género, como para los que quieran aproximarse a este por primera vez. Podríamos establecer un paralelismo con otras bandas como Bloodbath o Magic Kingdom, donde se reunen músicos expertos en el género, que no tienen la cantidad de actividad de un grupo normal, para hacer un álbum sin demasiadas complicaciones, sin necesidad de experimentos raros, y hacer un álbum respetando el género de forma fiel, algo que de vez en cuando se echa de menos.
La única diferencia es que aquí el alma de la banda es una sóla persona, que está en todo su derecho de hacer lo que le plazca, y para recordarle al mundo, que, de una manera u otra sigue ahí. Y no hace falta mucho más

Nota: 8

martes, 2 de agosto de 2011

Machetazo


Independientemente de la tradición y espectacularidad que rodean al rally de los 1000 lagos, lo cierto es que Finlandia suele ser un punto de inflexión en el campeonato, que dicta como están las fuerzas tras el parón veraniego, de cara a la 2ª parte del campeonato, e incluso, en algunos casos nos permite vislumbrar cómo va a acabar este campeonato, con bastante fidelidad. Este ha sido uno de esos casos.
Ni Sebastien Loeb se daba como favorito en la prueba, y aunque pueda parecer falsa modestia, lo cierto es que tenía motivos para pensarlo: Hirvonen y Latvala son mucho más fuertes en su rally natal, Loeb no es nórdico, Petter Solberg si lo es, Ogier fue como un tiro el año pasado, y ha sobrepasado a Seb en varias ocasiones, abría pista, etc.
Sin embargo hemos acabado viendo como el francés se ha convertido en el único piloto no nórdico en ganar en Finlandia más de una vez. Creo que van a tener que inventar nuevos records para que pueda romperlos...
La suerte del campeón, como suele decirse,acompañó a Seb, porque Hirvonen, por ejemplo tuvo diversos problemas que le hicieron perder más de dos minutos el jueves (aunque al menos su salida de pista no fue tan destructiva como la del año pasado). Además ocurrió lo que todo piloto que abre pista desea, que llueva. Y eso pasó. Con esto logró neutralizar el efecto "barrido" que tanto tiempo le habría costado frente a Ogier y Latvala, que como ha sido habitual este año, se han acercado, pero simplemente eso, y así llevamos toda la temporada, con un quiero y no puedo. Por eso Loeb sigue arriba, porque quiere y puede. Si a eso le sumamos los problemas mecánicos que tuvieron ambos candidatos a la victoria, que, aunque ninguno fue especialmente grave, fueron suficientes para perder el tiempo necesario. Tanto Latvala como Ogier habrían superado a Seb si no hubiesen tenido problemas con el diferencial, y si no hubiese llovido, pues, la diferencia de tiempo era bien estrecha.
Con esto Seb ha pegado un auténtico machetazo a sus rivales. Primero porque esta era una oportunidad única de derrotar al francés, ya que jugaba en un territorio que le gusta muy poco, y que en tu propio terreno te ganen, debe joder psicológicamente. Segundo porque llega el asfalto, y esto es coto privado, no de Citroën, sino de Loeb, un terreno donde ni siquiera Ogier ha sido capaz de hacerle sombra, a pesar de tener el mismo coche, por no hablar ya de la dupla finlandesa de Ford, que, mucho me temo, salvo mayúscula sorpresa, tendrán que jugar a minimizar los daños. Es una lástima la situación de los pilotos del óvalo azúl, que sin duda han sido muy rápidos este año, ganando bastantes scratchs, lo malo es que siempre han tenido que hacerlo contracorriente. Es decir, han sido muy rápidos pero en la parte final de los rallies. Con esto se puede conseguir remontar unas cuantas posiciones, acabar incluso segundo, pero llegar al liderato es harto dificil.
Pero volviendo al asfalto, a los Ford les puede salir un aliado que hasta ahora estaba desaparecido: Dani Sordo.
Es lógico que en los planes de Mini, este año vayan a competir oficialmente la mayor parte del tiempo en asfalto. Sordo es un especialista y es el piloto puntero en el equipo inglés, y sobretodo, ya no es el escudero de nadie, así que tendrá ganas de revancha por todas esas victorias que "misteriosamente" se desvanecieron en el último momento. Además, tiene coche para hacerlo. Porque a pesar de abandonar, ambos Mini han estado marcando tiempos entre los cinco primeros, tanto Sordo como Meeke, cabe esperar, pues Prodrive no son unos novatos, y si están corriendo tan pocas pruebas este año, es por una buena razón. Eso sí, los Mini pueden apuntarse un objetivo más alto para las próximas pruebas, sólo les queda esperar a que el coche aguante, lo que suele ser un objetivo prioritario para un prototipo como este, que sin embargo, si las condiciones se lo permiten puede sembrar un poco de caos.



Por último porque salvo en nieve, Citroën está siendo más fiable, factor clave entre unos coches que se reparten los Scratchs, ¿o acaso no hemos visto que Latvala ha sido muy rápido pero después de que algo en su Fiesta WRC se rompiese y tuviese que ser reparado?
Si contamos con que Seb acabará muy previsiblemente por delante de los finlandeses, sólo hay dos rallies de tierra donde los Ford acaben por delante: Australia y Gales. Margen muy pequeño para la remontada. Así no me extraña que Seb dijese que ha sido una de las mejores victorias de su carrera, como para no estarlo, les gana en su casa a los Ford y encima jugará en casa en breve.
Tal y como dije al comienzo, esta prueba nos ha permitido vislumbrar el futuro próximo, e incluso más a largo plazo. Aunque no me refiero al WRC.
En las categorías inferiores hemos tenido otros golpes de autoridad. Hemos podido ver que Hanninen está imparable en el S-WRC, dos victorias seguidas y liderato con un importante colchón, lo que hace que en un futuro un poco más lejano, tenga muchas papeletas para convertirse en el segundo piloto oficial (el primero, ya confirmado fue Al-Attiyah) de Volkswagen en el WRC, con ese dominio que demuestra en el certamen, y encima con la marca hermana de Volkswagen: Skoda.
Sin salir del S-WRC también podríamos vislumbrar a el joven Ott Tanak como estrella de futuro. Es múy rápido, lo que le traiciona es el excesivo ímpetu, que suele mandarlo a la cuneta.
Tal vez en ese futuro se mida con Kaur, de la Academia WRC, que, otra vez ganó (y ya van tres de tres) y parece que va directo al título de la Academia.
Otro que va de pleno es Hayden Paddon, que también ha ganado las tres pruebas en las que ha participado, y encima con un dominio aplastante, ¿beneficiado a veces por el abandono ajeno? Pues sí, pero hay que estar allí para aguantar.

martes, 26 de julio de 2011

Dexter, fin de la 5ª temporada

AVISO: ESTO ES UN AUTÉNTICO DESTRIPE DE LA 5ª TEMPORADA DE DEXTER, ASÍ QUE SI NO LA HAS VISTO PASA DE LARGO.

Si, ya sé que la temporada 5ª acabó a finales de año en EEUU, pero yo he sido de los que ha visto la serie por Fox Crime, que acabó de emitirla el pasado 21 de julio. Así que yo también aportaré mi granito de arena con otro análisis de la temporada, y aunque no sea la televisión un tema muy habitual en este blog, después del dichoso final, que ha dado para pensar, tocaba vomitar pensamientos (si, lo sé, podía haberlo dicho de un modo más poético).
Final agridulce sin duda, con Jordan Chase y sus "marionetas" muertos y en el mar, pero triste por la marcha de un personaje que se ha ganado el cariño de los espectadores (servidor inclusive)
y que ha supuesto un auténtico incentivo para seguir la serie hasta el final. Hablo, como no de Lumen Pierce (interpretado por Julia Stiles). Su inclusión fue todo un acierto, diría incluso más de lo que los propios guionistas tenían planeado, aunque no nos engañemos, era difícil que durase más de una temporada en la serie.

El personaje ha tenido una evolución bastante notable, desde la huidiza y asustadiza rehén que Dexter en un principio ve como un obstáculo, ya que se convierte en una incómoda testigo, pasando por la torpe vengadora, hasta convertirse en aliado más fiel de Dexter, y su amante, además de que, como no, los dos tenían un pasajero oscuro, como diría el propio Dexter. De ahí que por la relación tan estrecha que se crea entre ellos, doliese verla partir. Sobretodo de una manera tan simplona como es: "oye, que se me han quitado las ganas de matar, hasta luego", y protagonizando uno de los momentos más emotivos de toda la serie. Como dije antes, ni los propios guionistas se esperaban tan buen recibimiento de Lumen por parte de público y crítica, lo que puede explicar que, de momento, su historia haya acabado así, tal vez como tendrían previsto al principio de la temporada.
Nos deja, a cambio, varias cosas posivas: lo primero que Dexter puede cambiar y dejar de ser un asesino, como le ha pasado a ella, lo que podría dar mucho juego en próximas temporadas. Que Dexter es humano, que ama y la caga, pues esta es la temporada donde ha dejado de ser tan metódico y le hemos visto salvarse por los pelos de unos crímenes un tanto chapuceros, comparado con lo que nos tiene acostumbrado (impagable la escena de la víctima corriendo desnuda y envuelta en plásticos y la posterior explicación de Masuka al homicidio). Por último otro detalle que es más dificil de ver, aunque parezca obvio. Lumen no ha muerto, con lo que las puertas para un posible retorno están abiertas, como ha dicho la propia productora, Sara Colleton. Aunque veo difícil que el hipotético regreso se vea en la próxima temporada, quien sabe si para la séptima tendremos de vuelta al personaje interpretado por Julia Stiles, tengamos esperanza pues, la puerta sigue abierta.
Otro momento del final que ha sido duramente criticado es la escena en la que Debra, decide no destapar la cortina y dejar libres a Dexter y Lumen, estando así, a punto de averiguar a qué se dedica su hermano.
Bien, cierto que parece poco lógico, pues teniendo en sus narices la resolución de quienes son los vengadores, decide no hacerlo, a pesar de que es su caso. Esto tiene más lógica de lo que parece, si nos damos cuenta de que Debra, poco a poco ha ido cambiando. Desde que mató a uno de los hermanos Fuentes, ha ido dejando de ver las cosas como: esto es bueno y esto es malo, ahora lo que en teoría era malo, igual no lo es (matar a alguien no le produjo nada) o lo que parece bueno nos engaña (la jugarreta que le hizo la agente Manzón, por poner otro ejemplo). No sólo pienso que fue una decisión acertada el hecho de que Debra no los descubriese, por coherencia con su personaje, sino porque han dejado lugar a que en un futuro la propia Debra empiece a investigar sobre su hermano, con todo el juego que puede dar esa situación. Vamos, un cabo perfectamente suelto. Menos lógico hubiese sido que Debra los pillase y hubiésemos tenido una absurda temporada de persecución de los polis, eso no es Dexter.

Otro punto polémico ha sido el desenlace con el detective Quinn. Quitando el hecho de que desde que entró en la serie estaba claro que acabaría estando con la hermana de Dexter, mucho se ha hablado de el hecho de que nuestro asesino acabase salvándole el culo. Algo lógico, pues recordemos que Dexter ya sabía que Quinn sospechaba algo, y que tenía ciertas pruebas, como las fotos del barco, así que fue como una manera de devolverle el favor, como si dijese: "por salvarme el culo yo te lo salvo a ti". Además, eso de inculpar a otro y que cargue con las culpas (y por consiguiente, acabe muerto) ya está muy visto.
Pero al igual que en los anteriores casos, la cosa está abierta, de momento parece que firman la paz, pero Quinn sigue teniendo sus sospechas, algo que en cualquier momento podría estallar....
En lo que si se ha notado más dejadez es en la muerte de Stan Liddy. En un forcejeo y con un cuchillo acaba con el, cuando creo que habría tenido potencial para ser aún más incómodo, de todos modos se excusa este "fallo" por el contexto en el que se produce, y había que encargarse de el rápidamente.



Creo que esta temporada ha sido muy brillante, donde se han centrado más en la evolución de un personaje, Dexter, que a priori, tal y como nos lo plantaban al principio, sin sentimientos (y tampoco es que fuese la fiesta de las emociones con la muerte de Rita) hasta ver a un ser humanizado, jodido porque la mujer de su vida decide abandonarle (aunque quien sabe si para siempre), que muestra apatía y traga mierda por los que le importan. Además, como he dicho en varias ocasiones, es un final abierto, con interrogantes, no tan feliz como lo pintan algunos, y critican. Porque los finales de la 2ª y 3ª temporada si que fueron en plan "familia feliz", así que no es excusa para atacar a este final. ¿que no es tan bueno como el de la 4ª? Naturalmente, pero no vas a volver a hacer lo mismo y cargarte a otro personaje femenino importante, eso sí que sería repetitivo, y por suerte esta serie aún no adolece de ese mal. El final sorprendente es una carta que hay que saber usar con mucha moderación, si no, pierde su efecto.
También influye como no, que en la 4ª temporada tuviésemos a uno de los mayores hijos de puta de la historia de la televisión como fue Trinity, interpretado por el monstruoso (en el buen sentido) John Lithgow. Pero tampoco es que los malos en esta ocasión hayan estado muy atrás.
A muchas series les gustaría tener a ese Charles Manson moderno como es Jordan Chase, que nunca mata, mira e incita a los demás a que lo hagan. Si Trinity era limpio y comedido, los amigos del club del gang bang no voluntario (si, chiste sexual malo) son todo lo contrario, además de la variedad que hay entre ellos. Desde el típico hombre de familia modélico como Dan Mendell, hasta el despojo social de Boyd Fowler. Nos podrá gustar más un personaje que otro, pero no podemos negar que hay variedad.
Como no, no podía acabar sin hacer mención a Michael C.Hall, que como siempre ha estado fantástico, mostrando todas las caras de Dexter como si fuera él mismo. En especial en el final de esta temporada. Aunque ejemplos de lo bien que se le da esto nos ha dado muchos.
Dexter es Michael C.Hall, y Michael C.Hall es Dexter, no hay otra piel posible.
La próxima temporada promete... cabrear. Parece que Dexter será el mismo ser inhumano de siempre, sólo que sus enemigos tendrán un patrón moral curioso.


Esto sí que va a cabrear a los chupapollas ultrareligiosos de EEUU. Un cristiano modélico que mata a su mujer para evitar divorciarse tiene muy buena pinta, y sólo es un detalle de lo que se ve.
Va a ser curioso ver a un asesino en serie burlarse de la religión organizada. Seguro que levantará la ira en muchos sectores. Esto promete....

lunes, 25 de julio de 2011

Crítica de discos: Godflesh - Selfless (1994)


Toca hablar de una de esas bandas que no han recibido a lo largo de su historia el trato que se merecen, ya sea por no haber cambiado hacia un sonido más accesible, tener poca promoción, o vete tú a saber. En fin, Godflesh no son la banda más "underground" que existe, no son de esas que se consideran de "culto" porque han sacado cuatro demos mal contadas. Todo lo contrario, han dado lugar a una discografía muy prolífica. El problema es que uno tiene que estar metido en todo el rollo experimental o industrial. Pero cuando digo industrial no me refiero a Marilyn Manson, ni Rammstein, ni demás bandas con dicha etiquetas, que venden miles de discos, y que, admitámoslo, con el rollo de circo que se traen (ojo, que montar espectáculo se les da de puta madre, que no tiene por qué ser malo) han perjudicado la imagen de lo que es Metal Industrial. Con lo que el metalero de a pie, nada más oir la palabra industrial, se imagina a Marilyn Manson montando algún numerito. Con lo que, volvemos a lo de antes, la gente decide no adentrarse en estos terrenos. Tal vez sea una de las razones por las cuales Godflesh no hayan tenido tanta repercusión como deberían. Aunque también, la banda de Justin Broadrick y G.C. Green, ha puesto su granito de arena para que esto pase.
Me explico: no creo que el oyente habitual de Rammstein escuche Godflesh, a pesar de que ambos se encuadren en el mismo género, incluso alguien acostumbrado a bandas como Dismember o Cannibal Corpse, encontrará un plato difícil de digerir. Ya ni hablemos de los que suelan escuchar Metal moderno, sobreproducido, con esas baterías llenas de triggers (que la verdad, nunca he entendido la fascinación que tienen ahora todos por fijarse en la batería de un modo exagerado, con inacabables conversaciones sobre si tal batería es mejor que el otro porque toca triples bombos con las manos).
Godflesh son una banda árida, de esas querequieren escuchas para acostumbrarse a su sonido, como una máquina que se lo traga todo, que avanza imparable. En pocas palabras, Godflesh son capaces de crearte fácilmente un dolor de cabeza descomunal, si no estas acostumbrado y te escuchas un álbum de un tirón (como un servidor, que se le ocurrió empezar con el Pure, que es uno de los más densos.) Es por eso que me he decantado por el Selfless, porque es uno de los relativamente más accesibles, que hace más concesiones a la melodía. Pero sigue siendo igual de pesado y bestia, y que puede espantar a más de uno por su densidad.
No es un disco que facilite la escucha, las guitarras repetitivas de Broadrick, junto con la sección rítmica aplastante del bajo de Green y la máquina de ritmos, hacen de este Selfless una experiencia un tanto dificil desde el primer minuto de Xnoybis. Tan sólo los teclados en ciertos momentos suponen un breve descanso a la taladradora sónica que son Godflesh.
Muy pocos descansos vamos a encontrar a tanta brutalidad, como el extraño zumbido ambiental al final de Bigot, que parece sacado de cualquier Silent Hill.
Como dije al principio, hay más melodía de la que lo británicos suelen ofrecer, como en Black Boned Angel, donde Broadick da algo de respiro, dejando de usar guturales, para pasar a un registro limpio, y que con unos riffs un tanto melódicos dan cierta sensación de melancolia, que para una banda que parece decir constantemente: "te vamos a comer el cerebro", mucho es.
Pero vamos a seguir encontrando, como no, ese lado tan machacón que hace que una canción de corta o media duración parezca que dura el doble para nuestra maltratada mente, como en Anything Is Mine o Empyreal (que vuelve a ese tono melancólico mencionado anteriormente).
Aunque como toda banda, Godflesh también tiene su "hit", vamos el tema por el que lo conoce todo el mundo. Me refiero, ni más ni menos a Crush My Soul, que debe su fama a Kirk Hammett, que se encaprichó del director del bizarro video de la canción (Andrés Serrano), para que les ilustrase la portada del infame Load. Mientras que en lo puramente musical, posiblemente sea la canción que mejor resuma el sonido de los británicos sin tener que dar jaqueca. Eso sí, tras esta concesión volvemos a lo que a ellos les mola, las guitarras repetitivas y la rítmica machacona (vaya trabajo que hace el señor de las cuatro cuerdas) de Body Dome Light, Toll y Heartless.
Pero para acabar bien el disco, o lo que es lo mismo, más merados de lo que ya estamos, llegamos a las canciones más experimentales del álbum. Primero tenemos a Mantra, que abusa conscientemente de los sintetizadores para crear una sensación inquietante en el el oyente, y para poner la guinda, uno de los temás más extraños que he escuchado. Nada más y nada menos que 23 minutos dura Go and Spread Your Wings, de los cuales los 4 primeros son para una inquietante introducción, para después devolvernos a unos Godflesh más ralentizados, y más pesados aún si cabe (¿Doom Metal Industrial?), con el objetivo de hacernos perder los nervios, y para rematar la faena y nuestra cordura, a partir del minuto 14 comienza una larga parte ambiental, que contrasta con todo lo que ha sido el resto del álbum, es el único momento realmente tranquilo que tendremos, incluso resulta bello con ese piano que cierra el álbum.
Posiblemente sea un disco que refleja a la perfección lo que debe ser el Metal Industrial, aunque, repito, no resulta tan denso como otras obras de Godflesh, que son para echarles bastante rato y paciencia. Aquí están los elementos claves. Por poner un ejemplo: cualquier fan de Fear Factory podrá vislumbrar en la caja de ritmos de los ingleses (si, no tienen batería humano, sino una máquina de ritmos) de donde sacó Raymond Herrera (batería de FF) gran parte de su técnica. Incluso los propios FF han reconocido en múltiples ocasiones que Godflesh son una de sus mayores influencias. Y no dudo que los propios Rammstein le echasen un vistazo a cuaquiera de las obras de los británicos. Además, aunque pueda parecer que sólo ha influido en el Industrial y en otros subgéneros menos comunes como el Sludge o el Ambiental, las ramas de Godflesh se extiendan hasta hoy día. Muchos baterías modernos, sin saberlo, han adoptado su batería atronadora del sonido de bandas que a su vez fueron tocadas por Godflesh.
Tal vez deberíamos indagar más a menudo el origen de lo que escuchamos, porque, puede que, no sólo nos guste, sino que nos llevemos más de una sorpresa.

Nota: 9

domingo, 17 de julio de 2011

Vergüenza ajena: Biohazard - Sellout (2001)


Cuando nadie te comenta donde está el límite del ridículo.

Evan Seinfield es un tio que me cae bien, en serio, pero esto es un tanto imperdonable, pero claro, es toda una institución en el mundo del Hardcore, ya que es el creador, junto con Billy Graziadei, de la banda de Hardcore Punk Biohazard, siendo uno de los primeros en introducir elementos del Hip Hop y el Heavy Metal. Su fórmula les ha servido para ser respetados y ganarse una reputación de salvajes (tanto dentro como fuera del escenario) que a muchos les gustaría, y por si fuera poco, Evan, tiene el privilegio de dedicarse al mundo del cine para adultos (de hecho hasta hace poco era el marido de la actriz Tera Patrick). Pero toda esta reputación se nos hace dudosa al ver el video que tenemos arriba.
No, no tiene nada que ver con la canción en sí, que es la típica que nos podemos encontrar con los de Brooklyn, y mucho menos con el álbum: Uncivilication, que es bastante brillante, aunque peca de exceso de colaboraciones.
El problema está en el modo en el que se les ha ocurrido presentar el tema. En vez de hacer algo más común como podría haber sido el esquema de: banda tocando en directo + tomas de asistentes a dicho evento desmadrándose, los buenos de Biohazard decidieron que ellos iban a hacer algo molón. Qué mejor que enseñarnos el hercúleo torso descurbierto de Seinfield, lleno por completo de tatuajes, formando una especie de masa uniforme que no se sabe si es pintura o si se ha restregado con la mierda que hay en la bahía donde filmaron el video. Además otro espectáculo es verle rapeando (que si, que lo llevan haciendo toda la vida, pero grabarlo así es una cagada) y por supuesto verle dando botes y saltos cual mono poseso.
Para rematar, los planos con Graziadei en plan colegeo, cantando los dos y que parece que lo han grabado con la Steadycam.
Menos mal que al menos la otra parte del video es más "convencional" con la banda simplemente tocando, y sin abusar de los primeros planos, como ocurre con la otra parte del video, para que nos fijemos bien en que bien se mueve.
Al igual que alguien debía haberle dicho a Evan que tanta tinta en la piel acaba siendo muy anti-estética (y me la pela que diga que cada tatuaje tiene su simbolismo, que aprenda a sintetizar ideas, coño), algún allegado a esta banda debería haberles dicho que el igual el vídeo no es tan molón como ellos pensaban.
Pero es que en Biohazard son todo excesos, y si tienen que hacer un video malo, ¿por que no superarse y hacer uno horrendo?

jueves, 14 de julio de 2011

Crítica de discos: Cavalera Conspiracy - Blunt Force Truma (2011)

Lo prometido es deuda y aquí traigo la reseña de lo nuevo de los hermanos Cavalera, que como era de esperar, ha levantado bastantes opiniones, tanto favorables como desfavorables. Lo que es claro es que Max Cavalera es todo un líder de masas y cada cosa que haga será examinado con lupa.
Bien, cuando reseñé Inflikted dije que era un álbum que daba la sensación de servir sólo como excusa para tocar temas de Sepultura. Bien, este álbum tiene defectos, claro está, pero al menos las intenciones de los Cavalera están bastante más claras, lo que es su gran punto a favor.
Con apenas media hora de duración Cavalera Conspiracy van directos a la yugular, sin rodeos, así lo atestiguan temas como Torture o Target, donde la primera no llega a dos minutos y la otra se queda en dos y medio. No me equivocaría al decir que todos los temas son carne de Mosh. Lo que nos conduce a uno de los principales fallos: es un disco demasiado simplón, que entra a la primera, que tiene temas pegadizos como Killing Inside, pero poco más. Una vez escuchado no queda nada más por sacarle, además de que se hace bastante repetitivo, no sólo en la música, sino en las estúpidas letras. Porque otro nombre no tiene, no sé que le pasa a Max porque hace mucho tiempo que dejó de prestarle atención a las letras. Tanto es así que si álguien no se ha enterado de cómo se llama una canción, lo tiene fácil para enterarse, ya se encargará Max de recordarlo, repitiendo incesantemente las letras, pero de una manera exagerada. Y lo peor es que es un mal que afecta a todos los temas, ni uno sólo se salva de las letras dantescas.
Puedo entender que al ser un álbum que musicalmente se centra en el Crossover Thrash, se pueda repetir en lo musical, o que sea simple, como he dicho antes. Pero lo de las letras no tiene perdón.
No todo es malo, sin ir más lejos, Cavalera demuestra el buen gusto que ha tenido casi siempre a la hora de escoger sus invitados (lo de Fred Durst fue la excepción que confirma la regla) como es el caso de Roger Miret (Agnostic Frost) en Lynch Mob, uno de los mejores temas del álbum.
Otro punto a destacar, muy positivo, es Mark Rizzo. El guitarrista que ha acompañado a Max en Soulfly desde el 2004, y que es el que está más en forma de toda la banda, si no fuese por esos solos que mete y esos cambios de ritmo, como puede ser en Warlord, Killing Inside, Thrasher, I Speak Hate (con reminiscencias a Cannibal Corpse) , y sobretodo en el tema homónimo, que cierra el disco con unas guitarras melódicas que poco a poco van quedándose solas en el tema hasta desvanecerse por completo. Bonito detalle a la hora de cerrar el disco.
Gran trabajo de Rizzo a las guitarras, sin él posiblemente el álbum sería más corto y más aburrido, aunque suene contradictorio.
A muchos les surgirá la pregunta clásica: si suenan a Sepultura. Si, pero por inercia. Vamos a ver, estamos hablando de los fundadores de la mítica banda, y en un principio nos puede sonar. Pero no es una versión de lo que debería ser Sepultura con Max, como muchos han clamado. Si nos ceñimos a lo púramente musical, tendríamos a una versión de Sepultura mucho más orientada al Hardcore. Ni Beneath The Remains, ni Arise,y mucho menos Chaos A.D.
Pero si que algún tema que respeta la esencia "clasica". Hablo de Burn Waco, que tiene un riff insertado al principio-mitad que sí nos recuerda a los viejos Sepultura. Pero a mi parecer tampoco vamos a encontrar muchos más momentos, y eso que le llevo dando ya unas cuantas escuchas.
Blunt Force Trauma ha conseguido superar a Inflikted, es más rápido y más bestia, y ya se nota por donde van a tirar los hermanos Cavalera. Un Crossover Thrash muy directo y simple que es su cara y su cruz. Cara porque el único propósito es divertirse, cruz porque es poco original, por no volver al apartado "literario" que dista mucho de ser decente. Pero en resumen me deja mejor sensación que el Inflikted porque se nota que quieren hacer algo distinto a los Sepultura clásicos, algo que sí pasaba con su anterior opus.
No es el regreso de los viejos Sepultura, pero, oye, tenemos una banda muy entretenida delante.
Los Sepultura actuales son los que deben mantener el legado con Kairos, Cavalera Conspiracy creo que no juega en esa liga.

Nota: 7,6